El pasado viernes 22 de marzo, se realizó en el Hotel Manquehue de Puerto Montt (región de Los Lagos), el seminario “Nutrición y Bienestar en Acuicultura: El camino de la investigación hasta la industria”, organizado por el Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola (Incar) y Salmofood.

En la ocasión, se trataron diversos temas vinculados con predicción de efectos nutricionales, uso de probióticos, estrés en salmónidos, relación universidad-industria, nutrición de salmónidos e investigación aplicada para la salud y bienestar en acuicultura.

20190322_092140El investigador de la empresa portuguesa Sparos –especializada en I+D en nutrición de peces–, Luis Conceição, se refirió a la predicción de efectos nutricionales en el performance e impactos ambientales en el cultivo de peces. Partió destacando que, si lo se quiere es sustituir la harina y aceite de pescado en las dietas de peces, “tenemos que entender mucho más acerca de la nutrición de cada especie. Tenemos que preocuparnos sobre qué ingredientes podemos usar y qué microingredientes están presentes allí. Tenemos que hablar de pigmentos, aditivos y poner atención en el proceso de los alimentos, en las tecnologías utilizadas”. Añadió que “lo que queremos es dar paso a alimentos de alta calidad que permitan a los peces tener un buen desempeño”.

El investigador destacó que “siempre que cambiamos un pienso (alimento) habrá un impacto en el crecimiento o en el medio ambiente; eso hay que evaluarlo”. Es por eso que esta compañía ha estado trabajando en diferentes investigaciones, con el fin de profundizar en dichos efectos. Para ello, han utilizado diferentes modelos, tanto bioenergéticos como mecánicos. “Las herramientas de modelación nos pueden permitir asegurar y cuantificar el efecto de los cambios en las formulaciones de alimento acuícola en el performance y sus impactos en el medio ambiente”, sostuvo.

Por su parte, la investigadora de Incar y de la Universidad de Chile, Ana Teresa Gonçalves, se refirió a la aplicación de probióticos en dietas de salmónidos, al rol de la nutrigenómica y el futuro de las dietas funcionales. La especialista mencionó que los probióticos tienen diversos modos de acción. “En peces, trabajamos mucho con lo que conocemos en otros animales y guiándonos por los desarrollos de la medicina”, dijo. Precisó que “los probióticos trabajan a nivel del intestino, por ejemplo, por competencia. Compiten directo con la microbiota que existe, compiten por nutrientes  y buscan espacios disponibles excluyendo a otros grupos taxonómicos, en claro antagonismo con otras bacterias y microorganismos. También trabajan a través de la inmunidad. Su presencia tiene que tener la capacidad de estimular la respuesta inmune del hospedador”.

Respecto de por qué no se ha masificado el uso de probióticos en el alimento de salmónidos, mencionó que es porque aún hay varios desafíos, los que tienen que ver, en primer lugar, con disponibilidad. “Para producir bacterias se requieren bioreactores a gran escala porque aquí no se trata 5 kg de alimento nada más. Eso requiere inversión y sistemas reproducibles”, sostuvo. Además, los probióticos también deben ser capaces de resistir las tecnologías de procesamiento del alimento, como la extrusión. También hay que poner atención en el almacenamiento, puesto que la idea es que los microorganismos vivos se mantengan en buenas condiciones sin dañar el alimento.

“También tenemos que pensar qué probióticos vamos a usar. Hay muchas bacterias y levaduras que puede servir, pero ¿cuál es el mejor? ¿cuándo los debemos usar?”, se preguntó la investigadora. Es por eso que junto con su grupo de investigación están trabajando para profundizar en todos esos detalles.

IMG_2075En el encuentro, también se habló del estrés en salmónidos, charla que estuvo a cargo del investigador del Incar y de la Universidad Andrés Bello, Juan Antonio Valdés. De acuerdo con el experto, “el concepto de estrés en los últimos años ha tomado connotación negativa, pero se puede definir como la situación en la cual la homeostasis es modificada debido a la presencia de un agente estresor. Debido a este agente, el organismo responde con una serie de reacciones bioquímicas y fisiológicas con el fin de compensar este cambio y adaptarse a la situación. Puede ser tanto positivo como negativo”. El experto mencionó que la preocupación de su equipo en este momento es analizar los efectos del cortisol (liberado en cuadros de estrés) a nivel muscular.

Avances en dietas

En el seminario también participó el jefe de Nutrición de Salmofood, Sergio Castillo, quien explicó los avances que la firma ha estado desarrollando en cuanto a nutrición de salmónidos. Según lo expuesto, “hemos estado tratando de adaptarnos a las necesidades de la industria, con el fin de seguir contribuyendo a su crecimiento”, destacando lo importante que ha sido para el sector el desarrollo de dietas de alta energía. Estas han contribuido notablemente, junto con otros factores también, a una constante mejora productiva.

“También estamos haciendo varias cosas en nuestro nuevo centro experimental. Allí, hemos hecho ensayos de digestibilidad de nuevas materias primas, pruebas de aditivos que van emergiendo y queremos apoyar sustentabilidad de la industria probando nuevas materias primas emergentes, como la harina de insectos o subproductos de fermentación. Todo con el fin de seguir reduciendo los contenidos de harina y aceite de pescado de las dietas”, manifestó el profesional.

Para este año 2019, Salmofood tiene en sus planes avanzar en una dieta libre de harina y aceite de pescado. “Ya tenemos una dieta libre de harina de pescado, pero esta sería cero proteínas y lípidos marinos, utilizando a cambio fuentes alternativas de Omega-3, como aceites de microalgas”, comentó Sergio Castillo. Añadió que se espera establecer importantes vínculos proveedores de estos ingredientes, así como explorar las posibilidades que ofrece el aceite de canola modificada genéticamente.