La Asociación de Armadores e Industriales Pesqueros del Norte Grande (Asipnor) entregó un comunicado para referirse al fenómeno de El Niño y cómo este incidió -a su juicio- en las capturas de anchoveta.

A continuación lo reproducimos íntegramente:

“La pesquería de la anchoveta se encuentra en un franco proceso de recuperación de su disponibilidad y accesibilidad a la flota después de haber soportado el evento de El Niño más extenso registrado en la historia de la humanidad, el que afectó las aguas del norte de Chile por un periodo que abarcó desde el año 2014 hasta fines de 2016.

El proceso de recuperación se manifiesta en los rendimientos que ha tenido la operación de la flota industrial y artesanal este último año; rendimientos soportados por una estrategia de manejo de las capturas autorregulada por los actores involucrados, la cual se fundamenta en aspectos científicos y técnicos, además de la existencia de un número acotado de actores que logran tomar acuerdos para cuidar este recurso.

En los más de 1.000 kilómetros de litoral que contempla la macrozona norte, la realidad desde hace dos décadas es de una coexistencia colaborativa entre industriales y artesanales que componen la comunidad pesquera. Esta es la base de desarrollo de la actividad como un sistema integrado e interdependiente. Se trata de un círculo virtuoso donde en el centro se ubica la anchoveta, recurso marino que genera beneficios a toda una comunidad.

Un pilar fundamental y factor clave en este desarrollo ha sido el quehacer científico, cuyo objetivo es la sostenibilidad del recurso, de manera tal que la ciencia aplicada se ha puesto a disposición del resguardo y protección del ecosistema marino del norte.

El director del Centro de Investigación Aplicada del Mar (CIAM), Carlos Merino, comenta que “el principio que nos rige es la precautoriedad. Esto, sumado a la incorporación de nuevas tecnologías y la capacitación permanente de quienes integran la cadena productiva, facilita mantener y, más aún, potenciar la sostenibilidad del sector pesquero del norte”.

En esta misma línea, cabe destacar el IV Simposio Iberoamericano de Ecología Reproductiva, Reclutamiento y Pesquerías (Sibercorp), que se realizó en Iquique (región de Tarapacá). La cita tuvo como propósito el intercambio de conocimiento científico para la conservación de las especies marinas y contó con un capítulo dedicado especialmente a estudios relacionados con la anchoveta.

Gabriel Claramunt, investigador de la Universidad Arturo Prat y organizador del Simposio, destaca que “tal como se mostró en las conferencias, estamos dentro de una de las cuatro áreas más productivas (de anchoveta) del mundo y una de las más eficientes, por tanto es una zona que concita el interés científico a nivel mundial”.

Lo anterior resulta muy importante, ya que la industria pesquera del norte da empleo en forma directa a más de 3.000 personas, aportando al bienestar directo e indirecto de alrededor de 29.000 personas en la zona norte del país, considerando entre estos últimos a un conjunto importante de pescadores artesanales que participan en la pesquería de este pez.

La evidencia que entregan los años de explotación de este recurso, sumado a las innumerables operaciones ejecutadas por cercar de cuatro décadas, señalan que la zona de cinco millas desde la costa es el área donde se concentra la mayor cantidad de anchoveta. La totalidad de esta superficie marítima está desde el año 1992 reservada por ley para la pesca artesanal, pero permitiendo que la autoridad competente -a partir de los resultados de monitoreos e investigaciones que deben ser conocidas y aprobadas por los consejos zonales de pesca, instancia donde participan representantes del sector público, pescadores artesanales, académicos y científicos-, se permita el ingreso de la flota industrial en algunos de estos sectores. En los últimos cuatro años, “el 36% de la pesca industrial se ha realizado en las perforaciones autorizadas dentro de las 5 millas”, de acuerdo a cifras de la Asipnor.

No obstante lo anterior, los científicos reconocen que la disponibilidad de la anchoveta es altamente dependiente de las condiciones medioambientales que la rodean, constituyéndose como un claro ejemplo el efecto negativo de la presencia del fenómeno de El Niño.

El conocimiento científico ha resultado relevante para la operación pesquera sustentable, de tal forma que si la información científica concluye que existe una debilidad en los indicadores biológicos pesqueros de la anchoveta, se genera una paralización voluntaria de las flotas artesanales e industriales. Todo ello, en beneficio de la sustentabilidad de la especie. Es así que por ejemplo en el año 2018, los industriales han paralizado unilateralmente su operación de captura 81 días.

La integración de factores de orden científico, económicos y también sociales serían los principales factores de una pesca sustentable. Ese es un punto de coincidencia entre los actores del rubro.

Del resultado promisorio alcanzado por la biomasa actual de la anchoveta del norte, en parte producto de la aplicación de criterios científicos en su manejo, parece estar arraigándose cada vez más en el sector pesquero; y este arraigo parece ser la consecuencia de que existe coincidencia entre los distintos actores del sector”.

*Fuente de la foto destacada (de contexto): Archivo Sernapesca.