“Los distintos actores de la zona norte, artesanales e industriales, hemos asumido el desafío de cuidar la sustentabilidad de nuestras pesquerías. La mirada Asipnor_Queremos generar un salto cualitativo promoviendo la pesca sustentable2no puede ser a corto plazo, es fundamental ponernos horizontes de tiempo más desafiantes y, en nuestro caso, enlazarlos a criterios científicos estrictos”, comienza diciendo el vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Industriales Pesqueros del Norte Grande (Asipnor), Marcos Gómez (en la foto).

De acuerdo con el dirigente gremial, la actividad pesquera ha tenido un “comportamiento visionario” por más de 60 años. “Realizamos una actividad sustentable sobre un recurso renovable, con el objetivo claro de preservarlo en el tiempo. Si estos no son gestionados con responsabilidad, pueden ser finitos. Además, no hay que olvidar que como sector estamos sometidos periódicamente a fenómenos naturales, como El Niño, que afectan de forma dramática la disponibilidad de recursos”.

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En este sentido, afirma que la Asipnor se ha planteado como “objetivo prioritario generar un salto cualitativo, promoviendo la pesca sustentable con el aporte de cada uno de sus miembros que aspiran a lograr estándares superiores a nivel mundial. En esto, el eslabón científico tiene un rol vital, por lo que estamos potenciando la labor que realiza el Centro de Investigación Aplicada del Mar S.A (CIAM)”.

¿Qué oportunidades ven en desarrollar una economía circular en sus procesos productivos?

Hay varias, y algunas ya se están desarrollando. Tenemos el gran aliciente de que en el norte grande (desde Arica a Antofagasta) cuenta con una industria marítima-pesquera consolidada, con polos de trabajo y especialización que funcionan e interactúan generando sinergias. Sin que se haya definido así, resulta que en los hechos ya tenemos algunos signos de una economía circular en funcionamiento. Por ejemplo, nuestras empresas socias tienen un programa de modernización de varios de sus antiguos barcos que se ha estado desarrollando en astilleros nacionales, incorporando las últimas tecnologías en navegación y conservación de la pesca. Estas naves, que se enfrentaban a la alternativa de ser dadas de baja y transformarse en chatarra, luego de ser sometidas a este proceso de transformación y modernización se reincorporan a la actividad pesquera. Con esta acción, se generan oportunidades de trabajo, innovación y desarrollo tecnológico.

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El portavoz de la Asipnor añade que lo más relevante es la acumulación de conocimiento, un know how que traspase distintos ámbitos y genere un cambio cultural. “No podemos pensar en una economía circular aplicada al mundo pesquero si no abordamos la actividad bajo otro prisma. Primero, repensando procesos, innovando y luego, aplicando los cambios que sean necesarios. Esto se logra dándole valor a la actividad, tecnología acorde a los estándares que el mundo pide hoy y viendo cómo poder reducir nuestros residuos, reutilizar insumos y reciclar elementos, pero todo esto no como algo superfluo, sino en el corazón de la actividad de nuestros asociados”, sostiene Gómez.

¿Qué expectativas tienen respecto al desarrollo de procesos circulares con proveedores y clientes?

El sector pesquero tiene múltiples dimensiones. En la zona norte existe una relación colaborativa de décadas entre la industria y la pesca artesanal, que actúa como un proveedor clave para llevar adelante los procesos productivos. En este sentido, me parece una iniciativa emblemática el proyecto Bureo, que considera la recuperación de redes utilizadas, las separa según materialidad y las acopia para que posteriormente sean recicladas. Parte de las ganancias generadas por este proceso son donadas a proyectos de desarrollo social.

Otro ejemplo de un camino en esta línea es lo que se está realizando con el omega-3. En el norte, partimos con la pesca extractiva, luego se continuó con la generación de harina de pescado, que posicionó a la zona como una de las más relevantes productoras a escala mundial. Hoy vemos cómo la planta de Golden Omega en Arica (región de Arica y Parinacota) está dando un uso nuevo a la producción fabricando concentrado de ácidos grasos esenciales omega-3, que hoy son de gran aceptación en el ámbito nutraceútico y farmacológico.

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