Carolina Goic Boroevic, quien es senadora por la región de Magallanes y de la Antártica Chilena, escribió una columna titulada “COP25 y el tiempo de actuar” para referirse a la expansión de la industria del salmón en el austral territorio, y la cual fue publicada por el diario El Pingüino.

A continuación la reproducimos íntegramente:

“El pasado jueves (11 de abril) en el Palacio de La Moneda, el Presidente Sebastián Piñera lanzó de manera oficial la COP25 que se realizará en nuestro país en diciembre de este año. En su discurso, el mandatario hizo anuncios relevantes que hablan del compromiso de su Gobierno con el cuidado del medio ambiente, en concordancia con lo que anteriores administraciones han hecho sobre esta materia.

Se trata de una iniciativa que apoyamos sin reservas, que habla de un compromiso país que nos obliga a tomarnos en serio el tema de la conservación, es decir, demostrar con hechos concretos que queremos avanzar en esa senda. Uno de los compromisos que adquirió el Presidente tiene directa relación con nuestra región: el cuidado de nuestros mares y el resguardo de la Antártica.

Esto trae a colación la amenaza que se cierne sobre las prístinas aguas de Puerto Williams y el canal del Beagle, con la instalación de salmonicultoras que podrían causar un daño irreversible en esta reserva de la biosfera según la Unesco. No soy de las que demonizan a quienes se dedican a esta actividad, pero nadie puede asegurar que, con todas las medidas que de seguridad que se implementen, no se pueda producir una catástrofe ambiental como ha ocurrido en otras regiones.

Hoy es tiempo de enfrentar el desarrollo con otra mirada, como la que nos propone el propio Presidente Piñera. El argumento de generación de empleo es atendible, pero puede ser pan para hoy y hambre para mañana. Ya hay demasiados ejemplos de aquello como para no considerarlo.

¿Entonces qué podemos hacer? No veo otra alternativa que emprender un diálogo sincero entre la industria, el Gobierno, las comunidades, las organizaciones medioambientales y quienes legislamos. Conversando con todas las cartas sobre la mesa se puede avanzar, y tenemos experiencia en la región. Pero en este caso la protección de un medio ambiente prístino, cuyas mareas llegan hasta las aguas antárticas, no se puede transar.

No creo en la caricatura de empresarios malvados que se frotan las manos y nadan en dinero mientras se jactan de contaminar. Creo que, en su mayoría, son personas razonables que quieren desarrollar su actividad con respeto al medio ambiente porque, además, entienden que hoy es precondición para su actividad.

Entonces se deben buscar alternativas. Obviamente, hay que llegar a un escenario donde se resguarden los intereses de todas las partes, que considere la protección de las aguas de Puerto Williams y el canal del Beagle, pero que a la vez no perjudique la economía regional.

Por eso hace ya varios años propuse la creación del Fondo de Conservación, siguiendo la experiencia de Galápagos y Costa Rica. Se trata de una pequeña tasa que se cobra a los turistas, un impuesto regional que permitiría generar para Magallanes financiamiento similar al Fondema. Para respaldar la propuesta estudiamos la disposición de los turistas extranjeros a aportar y la respuesta fue favorable, pues tienen conciencia del impacto ambiental de sus visitas y necesidad de mitigar daños y cuidar ecosistemas únicos en el mundo. Pareciera que, tras años de insistir en esta propuesta, hoy se aúnan voluntades para la creación de este fondo regional. La idea está sobre la mesa. Como reza el eslogan de la COP25: ‘El Tiempo de Actuar es Ahora’”.