(El Mercurio) Un nuevo proyecto salmonicultor está viendo la luz que no involucra la compra de activos, sino un proyecto gestado desde cero, y que se ubicará en una zona hasta ahora poco convencional para la industria acuícola: la región del Biobío, en la península de Tumbes (comuna de Talcahuano), y que considera producir los peces en tierra, en estanques y piscinas de recirculación.

La iniciativa de nombre Bordemar involucra a varios actores: un fondo de inversión gestado al alero de la Administradora General de Fondos (AGF) que VanTrust Capital puso en marcha en agosto de 2018; varios exejecutivos de la productora de alimentos para peces EWOS, y a la firma israelita Aquamaof.

En total, la inversión involucra unos US$50 millones, de los cuales la mitad será financiada con capital, a través de dos fuentes: 75% con el mencionado fondo de inversión, que de hecho será el primero de esta AGF, y el 25%, por el grupo de ejecutivos gestores, agrupados en la sociedad Aqua Venture: Pablo Cabello, exdirector de finanzas (CFO, por su sigla en inglés) de EWOS; Virginia Fuenzalida, exgerenta de Marketing Internacional de Wines of Chile; Pablo Forno Stingo, consultor y exgerente de nutrición e investigación de EWOS; Ian Martin, exgerente de logística de EWOS, y Cristian Gantes, expresidente de Asmar.

El otro 50% de la inversión de Bordemar será financiado a través de mecanismos de deuda aún en definición.

En el caso del fondo de inversión -de nombre BordeMar Private Equity Fund-, el objetivo de VanTrust es levantar el capital con altos patrimonios de Santiago (región Metropolitana) y la región del Biobío. En primera instancia -de aquí a unos tres años, según explica Jorge Valenzuela, partner Asset Management de VanTrust Capital- se tratará de un fondo privado, por lo que no estará inscrito en la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), aunque la AGF sí lo está. Pero transcurrido los tres años, la idea es inscribir el reglamento en la CMF apuntando a levantar más recursos, unos US$150 millones y apuntar a inversionistas institucionales como las AFP.

«Bordemar calza perfecto dentro de la estrategia de la AGF», explica Valenzuela, quien detalla que el fondo fue aprobado por el directorio de la AGF el 18 de abril.

A través del fondo de inversión -como aportante-, participa la firma israelí Aquamaof, que se ha dedicado al desarrollo de la tecnología de producir acuicultura en tierra, en piscinas. Según Pablo Cabello, su tecnología está presente en proyectos en Israel -tienen una instalación a seis kilómetros de la franja de Gaza, donde producen sea bream-, y en iniciativas en Polonia, Eslovaquia y Rusia. En Bordemar, Aquamaof aparte de proveer la tecnología del proyecto, será la primera operación en que la firma israelita se sume con aportes de capital.

La iniciativa ingresó a tramitación ambiental a través de una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) aprobada la semana pasada, y considera el cultivo y engorda, desde las ovas, hasta salmones de cinco kilos, con la expectativa de producir unas 4.000 toneladas al año en la primera fase, y luego, cuando venga el escalamiento posterior a los tres años, llegar a 24.000 toneladas.

Según se detalla en la DIA, el proyecto Bordemar corresponde a la construcción, implementación y operación de una piscicultura de recirculación basada en tierra para la producción de salmones y truchas, «a peso comercial de calidad premium grade de aproximadamente 5,0 kilogramos». Describen que dicho sistema de recirculación tiene como una de sus principales características «operar en un ambiente controlado mediante un circuito cerrado de agua dulce desinfectada y salinizada en un ambiente aislado».

«La principal característica de este diseño es el hecho de recircular un alto porcentaje, 99,8 %, del agua utilizada en el proceso, no habiendo disposición de residuos líquidos industriales a cursos de agua o al océano, transformándose de esta manera en una tecnología limpia, no contaminante y sustentable», dice el texto de la DIA.

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En el prospecto del fondo de inversión se destaca que se basa en producción sin uso de antibióticos, ni hormonas ni medicamentos antiparásitos. Pablo Cabello estima que el precio tendrá un premio en el mercado sobre US$1,5 por libra, pues dice que será un producto no sujeto a contingencias como el bloom de algas, mal tiempo, es decir, «prácticamente elimina los riesgos de la industria salmonicultora tradicional», describe.

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