En pleno desarrollo se encuentra un censo encargado por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) para contabilizar los lobos marinos que habitan en las costas nacionales.

El catastro fue encargada a investigadores de la Universidad de Valparaíso (UV), a través del Fondo de Investigación Pesquera y de Acuicultura (FIPA) de la subsecretaría, y sus resultados preliminares se conocerán próximamente.

«El problema del lobo marino es de muy antigua data. Con el propósito de afrontarlo concebimos una serie de medidas innovadoras, entre ellas este censo que entregará información esencial para determinar futuros cursos de acción», destacó el subsecrertario de Pesca y Acuicultura, Eduardo Riquelme.

Hasta con drones

El trabajo en terreno asociado al conteo tuvo lugar durante los meses de febrero y marzo de este año, entre las regiones de Arica-Parinacota y de Aysén.

La tarea de los especialistas incluyó la captura de videos y de fotografías, desde aeronaves y embarcaciones. Algunos de los registros, además, se tomaron con la ayuda de drones o en tierra.

Las fotos y grabaciones se organizaron por lobería y región. Con ese material -que se encuentra en proceso de selección para el conteo- se despejará una incógnita que inquieta a actores del mundo pesquero y científicos, entre otros: cuántos de estos mamíferos hay en Chile.

Censos previos evidencian que en el país hay unos 200.000 ejemplares, lo que convierte a las costas nacionales en uno de los mayores hábitats de este animal, a nivel mundial.

Complicaciones y medidas

Los lobos -protegidos por una veda y convenciones internacionales- generan complicaciones cotidiandas. Así, se reportan periódicamente casos de mamíferos que se alimentan de las capturas de los pescadores, dañan sus redes e, incluso, hunden sus embarcaciones. El año pasado, además, hubo lobos marinos que mataron a decenas de cisnes de cuello negro en Valdivia (región de Los Ríos) y últimamente han «ocupado» algunas calles de esa ciudad.

Aparte del censo, Subpesca ha desarrollado distintas acciones para enfrentar el problema: el concurso «Embárcate: desafío lobos marinos», en el que los propios afectados presentaron propuestas para encarar las complicaciones; la confección de un manual de buenas prácticas dirigido principalmente al sector artesanal; y la realización de pruebas con dispositivos de ultrasonido, para intentar ahuyentarlos, se cuentan entre otras.