El hueso es un material viscoelástico, altamente anisotrópico que tiene la capacidad de adaptarse continuamente a los cambios en su entorno fisiológico o mecánico. La capacidad del hueso para resistir las fuerzas mecánicas y las fracturas no solo depende de la cantidad de tejido óseo sino también de la calidad de este, explican Carlos Sandoval y Hugh Ferguson, gerente técnico y director internacional de VeHiCe, respectivamente, en su blog Fish Pathology.

Ahondan que el hueso es un material compuesto, formado por una matriz de colágeno y de minerales. La matriz de colágeno provee de dureza (resistencia a la fractura) y los minerales aumentan la rigidez del hueso (resistencia a la flexión). Por sí misma, la fase mineral es frágil y se fractura fácilmente. La resistencia ósea depende en gran medida de la matriz no mineralizada, específicamente de la orientación de las fibras de colágeno que se disponen de acuerdo con la dirección de la carga mecánica. Alteraciones en las propiedades del colágeno pueden, por lo tanto, afectar las propiedades mecánicas del hueso y aumentar la susceptibilidad a fracturas. Consecuentemente, la matriz de colágeno sin minerales puede ser más resistente que el hueso mineralizado.

En esa línea, Sandoval y Ferguson subrayan que el electrofishing o pesca eléctrica ha sido utilizado por muchos años como técnica de muestreo que emplea corriente y campos eléctricos para controlar el movimiento de los peces y/o inmovilizarlos, permitiendo así su captura.

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«Los salmónidos son más susceptibles a lesiones causadas por electrofishing que otras especies de peces. Las lesiones graves más comúnmente reportadas en peces capturados por electrofishing son dislocación espinal y en casos extremos, fracturas vertebrales, que aparentemente son causadas por las fuertes contracciones musculares. Una gran proporción de las lesiones espinales evidentes en las radiografías no son detectables a la examinación externa», precisan los científicos de VeHiCe, añadiendo que de los métodos de electrofishing, las lesiones espinales en peces a causa de electricidad se pueden ver también después de tormentas eléctricas (rayos) o en las pisciculturas, donde equipos como por ejemplo, los alimentadores, están conectados a tierra de manera inadecuada.

En detalle, las lesiones espinales, especialmente las graves, o hemorragias musculares se pueden observar externamente como “marcas” (en realidad son hematomas), dorso doblado, pequeñas perforaciones, o natación anormal, pero incluso las lesiones graves no son vistas desde el punto de vista externo.

La principal causa de las lesiones espinales parecen ser las convulsiones musculares (espasmos mioclónicos o convulsiones) inducidas por los cambios repentinos en la intensidad del campo o, más específicamente, en el diferencial de voltaje a través de los peces o tejidos afectados en o por encima de un umbral relativamente bajo en la magnitud del delta para la contracción nerviosa.

«Es interesante entonces observar que en salmónidos, la principal ubicación de estos cambios en la columna vertebral ocurre usualmente a nivel de aleta dorsal; posiblemente, este es el ‘punto de partida’ de las contracciones musculares», puntualizan Sandoval y Ferguson.

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