(Bloomberg) En las tierras altas de Escocia, donde las montañas escarpadas chocan con el Atlántico, Lewis Gibson alcanza un cubo de bolitas marrones y dispersa un puñado en el agua salada gris de Loch Leven. Debajo de la superficie hay una gran actividad, ya que miles de ejemplares de salmón compiten por un «snack».

«Pueden alimentarse mejor en un día nublado, en lugar de uno azul brillante y soleado», dice Gibson, de 30 años, cuando la llovizna y 13 grados centígrados (55 grados Fahrenheit) dieron paso a «parches» de luz solar.

La escena en un día de junio casi no parece verano (boreal), y no puede contrastar más con el calor árido del Medio Oriente. Pero si todo va según lo previsto, algunos de los peces que son cultivados por Mowi entre Glencoe y Ben Nevis pueden terminar siendo comidos en Arabia Saudita.

El reino es un mercado para los salmonicultores que se está expandiendo rápidamente después de que el príncipe heredero Mohammed bin Salman incluyó una vida saludable en su plan para transformar la sociedad y la economía sauditas.

El objetivo es cambiar los hábitos alimenticios en un lugar donde el cordero domina y la hipertensión, los problemas cardíacos y la diabetes afectan a una de cada cinco personas. «Los cambios sociales ayudarán a mover el consumo hacia los productos del mar», afirma Ali Al Shaikhi, timonel de la Dirección General de Pesca del reino, que está llevando a cabo una campaña de concientización pública.

Al igual que la “Visión 2030” del príncipe heredero, el objetivo es ambicioso: casi el doble del consumo per cápita de pescado a 13 kilogramos (29 libras) para fines del próximo año y luego a 22 kilogramos, el promedio mundial, para 2030. En la misma línea, el Departamento de Pesca financia un programa de certificación que marca los centros de cultivo locales y vende el producto “confiable” empaquetado para facilitar su consumo.

Esa es una oportunidad, subraya el gerente de cuentas de Mowi responsable para el Medio Oriente, Jamie McAldine, que se encuentra al norte de Edimburgo. La compañía, que tiene 50 centros en Escocia y es el mayor productor de salmón de la nación, actualmente está realizando los trámites con el gobierno saudí para convertirse en un proveedor aprobado.

«El proceso es largo, pero lo lograremos», aseguró McAldine, añadiendo que «tan pronto nos aprueben, estarán listos para tomar el pescado. Estaremos enviando al menos un pedido por semana y esperamos continuar con eso».

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*Fuente de la foto destacada (de contexto): The Arabia Watch.