En los últimos años, la industria chilena del salmón ha logrado mantener una excelente condición sanitaria. No obstante, las últimas semanas se ha venido dando una situación que está preocupando al sector, como es la alta presencia de piojo de mar (Caligus rogercresseyi) en algunos centros de cultivo de las regiones de Los Lagos y Aysén. Según lo informado desde el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), de acuerdo con el reporte de las cargas del mes de julio, existirían 16 Agrupaciones de Concesiones de Salmónidos (ACS) en riesgo por presentar altas cargas y aumentar su susceptibilidad a otras enfermedades.

Ante este panorama, Sernapesca, mediante la Subdirección de Acuicultura, activó las medidas para prevenir que se pueda originar un panorama más crítico durante el verano, y convocó a una mesa público-privada que cuenta con una activa participación de empresas productoras de salmónidos, agrupadas, principalmente, en la Asociación de la Industria del Salmón de Chile A.G. (SalmonChile). De hecho, se espera que el próximo jueves 8 de agosto se realice una reunión en Puerto Montt (región de Los Lagos).

Mientras tanto, son varias las compañías salmonicultoras que tienen toda su atención puesta en el tema, monitoreando constantemente la situación y aplicando diversas medidas que permitan controlar de mejor forma el parásito. Es el caso de Salmones Camanchaca, la cual posee 19 centros operativos, estando, cuatro de ellos, clasificados como Centro de Alta Diseminación (CAD) de Cáligus. De acuerdo con el gerente general de la firma, Manuel Arriagada, el reciente aumento que se ha observado del piojo de mar “es uno de los principales desafíos de la industria en Chile y Noruega. En el caso particular de Chile, hemos podido constatar la pérdida de eficacia del antiparasitario que veníamos usando desde el 2013, es decir, azametifos”.

En cuanto a la situación de la empresa, el ejecutivo comentó que si bien se ha registrado un aumento de las cargas, “no ha sido necesario por ahora realizar cosechas antes de lo planificado. Los niveles no amenazan la salud de los peces, ni su capacidad de alimentarse y crecer. Incluso, estamos con una apetencia alta y una buena conversión de alimento”.

De todas maneras, de ser necesarias ciertas cosechas anticipadas en la industria, de acuerdo con Arriagada, ello podría generar mayores volúmenes vendidos a los previstos en los próximos seis a nueve meses. “Si fuera así, en nuestro caso podría generar márgenes positivos para ese período, aunque menores volúmenes para 2020 que, si fuera generalizado, podría impactar positivamente los precios. Asimismo, la búsqueda e incorporación de nuevas estrategias para controlar este parásito, es posible que aumente los costos en una primera etapa”, expresó.

Otra compañía que también ha sido afectada es Salmones Blumar, la cual posee 17 centros activos en las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes, de los cuales dos tienen la condición de centros CAD de Cáligus. Al igual que Camanchaca, la firma aún no se ha visto en la obligación de cosechar anticipadamente por esta causa.

“La situación de cáligus se ha complicado bastante en los últimos meses, por un conjunto de factores, dentro de los cuales la pérdida de efectividad de los tratamientos tradicionales es probablemente el más significativo. Los factores climáticos también han aportado, puesto que no se han podido realizar los tratamientos de acuerdo con la planificación preestablecida”, afirmó el gerente de Salmones, Pedro Pablo Laporte.

Respecto de Blumar, el ejecutivo manifestó que “la situación también es de cuidado, con la salvedad de que al contar con una embarcación capaz de tratar con peróxido de hidrógeno, tratamiento que sigue siendo efectivo, hemos podido con bastante esfuerzo sobrellevar el complejo escenario actual”.

El ejecutivo valoró también el trabajo que se ha estado realizando con Sernapesca y que tiene como principal objetivo entender el problema en forma integral integrando ambas miradas (pública y privada), buscando establecer soluciones adecuadas a la problemática.

Probando diversas alternativas

Pero, ¿qué medidas se están tomando? En el caso de Camanchaca, “hoy contamos con experiencia y nuevas tecnologías para hacer frente a esta situación. En particular, tras la apertura en la Bolsa de Noruega, hemos aumentado nuestros contactos con la realidad escandinava, buscando las mejores opciones para enfrentar la pérdida de eficacia de azametifos, que, por lo demás, era predecible”, expresó Manuel Arriagada.

En lo inmediato, la firma cuenta con un plan que considera una serie de medidas sanitarias. Por ejemplo, todos los peces que ingresan a zonas con desafío de cáligus son tratados con “Lufenurón”, de la norteamericana Elanco, que los protege por un período de cinco a seis meses. En breve, esperan incorporar, además, el nuevo producto “Alfaflux”, que acaba de lanzar la noruega Pharmaq, que se utiliza en el mar para peces de menos de 1 kg y que les dará protección por cuatro a cinco meses adicionales. Más allá de los diez meses, están importando dos tecnologías de tratamiento no farmacológico, que debieran estar operativas antes de fin de año.

De igual forma, a partir de octubre de 2019, la empresa espera implementar sistemas de baño con peróxido de hidrógeno, “para lo cual estamos habilitando la infraestructura necesaria, como isotanques y embarcaciones adecuadas”, según lo informado.

En tratamientos no farmacológicos, Salmones Camanchaca ha adquirido tecnologías como el “Optilizer”, desarrollado por la empresa Optimar, y “FLS Delousing System”, de Flatstestund Engineering, los que a través de sistemas de variaciones de temperatura y presión de agua, respectivamente, permiten que los peces afectados se desprendan del cáligus.

Blumar, por su parte, “adicionalmente a la implementación de un barco para tratamiento del piojo de mar con peróxido durante el presente año, nos hemos hecho parte de las iniciativas de la industria para traer al país y probar nuevos sistemas de tratamiento para el piojo de mar, como son los tratamientos mecánicos que se probarán hacia fines del presente año. Por otro lado, estamos participando del consorcio ICTIOS, que encuentra desarrollando un proyecto para el control del parásito”, relató Pedro Pablo Laporte.

En cuanto al peróxido de hidrógeno, detalló el ejecutivo, “contamos con una barcaza implementada para tal propósito, la cual ha funcionado muy bien, y esperamos que siga manteniendo los niveles de efectividad actuales”.