Tras la decisión de la Sala de la Cámara de Diputados de rechazar la moción que buscaba postergar la entrada en vigencia de la Ley de la Jibia, variados actores del sector han salido a manifestar su postura.

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Es así como la Sociedad Nacional de Pesca F.G. (Sonapesca), a través de su gerente general, Héctor Bacigalupo, se sumó a la discusión para asegurar que «Chile perdió. Es lamentable. Se dijeron muchas cosas que no son ciertas. Entrará en vigencia una ley con pocos fundamentos técnicos y prevemos que tendrá un enorme impacto en el mercado internacional y que el principal afectado de esta ley será Chile. Porque el sector industrial dejará de pescar su cuota y otros países explotarán el recurso».

Luego, el gremialista reiteró que «es lamentable que la entrada en vigencia de esta ley destruya empleos de calidad y que afecte a un número importante de pymes artesanales y empresas del sector industrial. Los únicos beneficiados con esta ley son un grupo de personas que amenazaron con ‘quemar Chile’ si esta norma no se aprobaba», enfatizó. Y añadió: «Estamos siendo testigos de los primeros efectos negativos de esta norma: el cierre de plantas procesadoras y pymes, en consecuencia, la pérdida de la fuente de ingresos de cientos de familias. Y creemos que los impactos económicos negativos aumentarán con el paso del tiempo».

De acuerdo con Bacigalupo, el sector artesanal ha extraído solo el 3% de la cuota a la que tiene derecho y como esta nueva ley no permite ni el arrastre de media agua ni el cerco para su captura, la Organización Regional de Ordenamiento Pesquero del Pacífico Sur (ORP-PS) podría asignarle a Chile menores cuotas para este recurso.

«Es lamentable, entonces, que para rechazar la prórroga de esta ley, se indique que es una norma que persigue la sustentabilidad del recurso y no valore ni reconozca los esfuerzos que el sector industrial sí ha hecho en la materia: no solo redujimos drásticamente nuestra flota; también modificamos nuestras redes de pesca, lo que contribuyó a disminuir la pesca acompañante y la huella de carbono; también hemos certificado internacionalmente seis pesquerías, entre estas la del jurel; y llevamos tres años reciclando redes para con ellas crear otros productos, algo propio de la economía circular. Somos sustentables y estamos comprometidos con la pesca con futuro», aseguró el representante de la Sonapesca, concluyendo que «como federación que agrupa a diez gremios y a 109 empresas grandes, medianas y pequeñas, vemos con impotencia lo que está ocurriendo, y nuevamente proponemos que el gobierno y Congreso creen una mesa de trabajo para buscar soluciones proempleo, procrecimiento económico y con foco en la sustentabilidad ambiental y social, esto es, del recurso pesquero y también del empleo».

Trabajadores

Por el lado de los trabajadores del mismo sector industrial, el presidente de la entidad denominada Trabajadores Tripulantes de los Barcos de Arrastre, Ricardo Flores Zarate, dijo que «es lamentable ver a diputados dar un discurso para la galería, populista, digno de una campaña política, porque es fácil ponerse la ‘camiseta’ de la ecología y de la sustentabilidad de los recursos, cuando su empleo no depende de esta actividad».

Flores ahondó que la actividad pesquera debe regularse a través de los organismos técnicos-científicos «y no a través del Legislativo, ya que de lo contrario ocurre lo que todos hemos visto recientemente: utilizar un tema tan sensible como es la pesca para ‘castigar’ a los empresarios, sin mirar ni siquiera de reojo a los trabajadores».

A su vez, subrayó que es la Subsecretaria de Pesca y Acuicultura (Subpesca) el organismo que, basado en los estudios que hasta hoy no se han efectuado, «debe pronunciarse en lo referente a la jibia y cualquier tema pesquero que tenga que ver con los artes de captura, determinar las cuotas de cada pesquería, periodos de veda, talla mínima, entre otros».

Después, aseguró que los tripulantes pesqueros industriales que representa, «hoy están siendo despedidos no porque se terminó la cuota de este año, sino porque a partir del próximo año los barcos jibieros no van a operar sobre este recurso, por lo tanto, ya no se requiere de nuestros servicios».

Por último, aseveró que la reconversión de la industria «es algo que no depende de nosotros los trabajadores tripulantes y peor aún, nuestro oficio no lo podemos desarrollar en ninguna otra área productiva del país. Somos profesionales de la pesca, esto es lo que sabemos hacer y que lo hemos hecho por décadas y con esta ley quedamos sin trabajo y sin futuro porque ahora no tenemos nada más que hacer en este rubro».

Mientras que el presidente del Sindicato Interempresa de Oficiales Motoristas, Eric Riffo, expresó que «como trabajadores vamos a continuar tratando de revertir esta situación en lo que podamos, con todos los métodos a nuestro alcance, jurídicos y sociales».

En paralelo, criticó a los legisladores que -a su juicio- argumentaron con «opiniones erradas» su voto en contra. «Ellos tienen el derecho de preferir otorgar beneficios a un sector sobre otro, en este caso cooperativas y otros grupos artesanales, pero enrarecen la discusión y los grandes problemas que tenemos en Chile y el sector pesquero con temas de sustentabilidad, de sobreexplotación, de arrastre o fauna acompañante, en circunstancias que en forma clara y reiterada la autoridad técnica les explicó, en distintas comisiones, que en el caso de la jibia no eran problema y no justificaban la medida de cambio del método de extracción».

Respecto del comportamiento de los diputados por el Biobío, sostuvo que «lamentablemente la mayoría de nuestros congresistas, no ahora sino en reiteradas ocasiones, han dejado que sus pares de otras regiones intervengan y decidan sin levantar la voz en defensa de los intereses de la región del Biobío». Y agregó: «Desgraciadamente a los legisladores de la región no los veo comprometidos con los intereses de los trabajadores de esta, tan necesitada hoy y tan golpeada, por desastres naturales el último tiempo y ahora con un desastre legislativo que nos va a dejar sin empleo a muchos trabajadores pesqueros industriales y pescadores artesanales de cerco cuando tenemos preocupantes índices de cesantía y sabemos que de otros golpes como que Huachipato, también en Talcahuano, sería cerrada o vendida a los chinos».

*La foto destacada es de contexto y corresponde a archivo de la Dirección Regional de Sernapesca Biobío.