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Evitar las pérdidas de alimento tanto por razones económicas como ambientales ha sido un desafío, que ha descansado esencialmente en operarios alimentadores entrenados y de experiencia, y luego en operadores capaces de detectar el momento de saciedad en la entrega de raciones, con apoyo de cámaras y pantallas ad hoc.

Pero aún quedaban desafíos, como el identificar señales claras y adelantadas, no ex post, que permitieran identificar con objetividad la disposición y deseo de los peces a alimentarse, así como el momento de saciedad. Por ello, y por casi cinco años, un grupo de académicos y profesionales ligados a la industria acuícola y al tema, abordaron este desafío, desde el punto de vista de la conducta de los peces y de su identificación y procesamiento, con apoyo de visión artificial e inteligencia artificial. La firma se propuso que su sistema actuara sobre cualquier tipo de cámaras y sensores y que provechara, tanto como se pudiera, las capacidades instaladas de las compañías.

Así nació la empresa 3se, que dio origen a “Intelligent Feeding”, un sistema que monitorea en línea la apetencia de los peces en centros de engorda de salmónidos, permitiendo ajustar este proceso en tiempo real. Por otra parte, la conducta registrada es útil para análisis posteriores que permanentemente mejoran el sistema de alimentación. El desarrollo de pantallas amigables y de fácil interpretación apoya a los operadores encargados con la aplicación de indicadores y alarmas que evitan la entrega insuficiente o excesiva de alimento.

Desde la compañía afirman que el gran valor de esta tecnología es que ha puesto énfasis en la conducta de los peces, desarrollando un sofisticado y complejo sistema de algoritmos que interpretan numerosas reacciones individuales y colectivas de los peces bajo observación, optimizando su alimentación y proveyendo información que es útil además para otras aplicaciones, como detección temprana de enfermedades.

El sistema «Intelligent Feeding» cuenta con dos componentes esenciales. Por una parte, «Feeding Assistant», que apoya a los operadores en tiempo real en su función de alimentación; y por otra, «Feeding Evaluator», que genera reportes diarios y de largo plazo para análisis acerca de la eficiencia de la alimentación y de los procedimientos asociados a ella.

El sistema considera el uso de cámaras de alta resolución, usualmente presentes en las jaulas de cultivo, que detectan las conductas individuales y colectivas de interés, junto con otros parámetros ambientales que entregan sensores ordinariamente empleados en los centros. La información capturada se dirige a una fase analítica, donde las conductas observadas son interpretadas por más de siete algoritmos. Luego, las salidas fundamentales que arroja el sistema son: la actividad de los peces que indican si están o no listos para la alimentación, así como la condición de saciedad.

El equipo humano, técnico y académico detrás de 3se lo integran el Dr. Alfredo Illanes, un investigador chileno formado en la Universidad Santa María y luego PhD en procesamiento de señales en INRIA (Francia), y actualmente profesor de la Universidad OvGU de Berlín; Cristian Wente, ingeniero en ciencias de la computación, con experiencia en simulación neurobiológica y quien ha estado residiendo en Chile en los últimos siete años; Víctor Valerio, su gerente general, de vasta experiencia en la industria del salmón de Chile, y el aporte en gestión estratégica de Andre Flem, su socio director.

Para Flem, «este es un sistema muy confiable y eficiente y con múltiples proyecciones, porque aprende y mejora basado en inteligencia artificial. Por esta razón y su enorme potencial para entregar información útil en salud de peces y efectos de desafíos ambientales, nos hemos propuesto promocionarlo en Chile y en otros mercados, como Noruega».

Por su parte, Víctor Valerio detalla que el grupo 3se está impulsando también otras innovaciones basadas en tecnologías digitales integradas, tales como: detección temprana de enfermedades basada en conducta de los peces; inducción de conductas en los peces para optimizar procesos esenciales, respetando el bienestar de los peces en cultivo; sistema de detección de caligus a través de imágenes que permiten evaluaciones más objetivas sobre evolución epidemiológica y efectividad de tratamientos; modelación de capacidad de carga de sitios de cultivo, considerando demanda de oxígeno, requerimientos fisiológicos de los peces y condiciones oceanográficas; y estimadores de biomasa basados en cámaras estereoscópicas para visión 3D.

Para este ejecutivo, «la transformación digital de la industria es proceso urgente y en plena marcha, que debería expandirse muy rápidamente. Sabemos que este es un desafío que no solo implica cambios técnicos sino también culturales en las compañías para entender las tecnologías integradas y su potencial efectivo a lo largo de la cadena de valor. Estamos preparados para trabajar con ellas en este contexto, y por cierto, más allá de los ámbitos estrictamente técnicos», concluye Valerio.