“La Jibia y la Ciencia” se titula una carta al director escrita por el presidente de la empresa pesquera Landes, Eduardo Bohorodzaner, que a continuación reproducimos íntegramente:

“La jibia ha sido protagonista de una absurda disputa generada por una ley que, sin sustento técnico ni científico, ha dejado a la industria fuera de su captura. Un escenario que además del cierre de las plantas procesadoras, la paralización de barcos, el fin de las exportaciones y los cientos de despidos, amenaza directamente a la ciencia.

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La jibia es un molusco con muchas bondades y que ha sido material de estudio de varias publicaciones científicas, sobre todo en Asia. En Chile también se han investigado las propiedades eléctricas de este calamar gigante, al que incluso se le atribuye el nacimiento de la biofísica chilena.

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Desde que se inició la pesca industrial de jibia, la industria pesquera inició una carrera por investigar sus cualidades. Junto con universidades y laboratorios de la región del Biobío se avocó a desarrollar un hidrolizado de colágeno (proteína que aporta resistencia y flexibilidad a los tejidos del cuerpo) a partir de la piel y el cartílago de la jibia. Hoy, Chile no cuenta con producción propia de colágeno y el existente es de origen porcino o bovino. En la región del Biobío se encontraban en desarrollo diversos proyectos pioneros, con fuertes inversiones, pero que ahora, con el acceso vedado a la jibia no podrán seguir adelante.

Otro desafío en el que se encontraba la investigación científica de la industria es la remoción de metales pesados que acumula la jibia en su intestino por su condición de molusco filtrador. Después de un arduo trabajo y de realizar pruebas a nivel industrial, se logró comercializar este producto depurado a Japón.

Dejar en exclusiva la captura de la jibia al sector artesanal es un retroceso para la competitividad del país y, peor aún, una pérdida para la ciencia, porque la investigación no navega según los ciclos políticos”.