El ingeniero en acuicultura Víctor Valerio y el ingeniero en computación Cristian Wente, ambos ejecutivos de la empresa 3se, escribieron una columna titulada «Buenos ojos bajo el agua», que a continuación reproducimos íntegramente:

«A través del trabajo de instalación de nuestro servicio ‘Intelligent Feeding’, que utiliza las cámaras de video existentes en los centros de engorda de salmones, hemos tenido oportunidad de conocer una amplia gama de equipos así como sus respectivas ventajas y desventajas en términos de capacidades técnicas y también respecto de su uso. Las cámaras se han introducido ampliamente en la industria principalmente para fines de alimentación, pero también para vigilancia general de la condición de peces y equipos, convirtiéndose en indispensable para el trabajo de operadores de dichos centros. Una adecuada interpretación depende de la calidad de las imágenes que transmiten y de su capacidad para enfocarse en los objetivos críticos y de interés.

Nuestra primera conclusión al cabo de estas experiencias es que no existe suficiente conocimiento en la industria sobre este tema. Las características de las cámaras y sus atributos no son óptimas, por cuanto se utilizan extensivamente cámaras de vigilancia terrestre bajo el agua, que fueron originalmente diseñadas para instalación inmóvil y con un objetivo de control horizontal y que consecuentemente no enfocan los campos necesarios para el control de alimentación bajo el agua.

Por otra parte, se suele enfatizar en la adquisición de parámetros como megapixeles y precio, desatendiendo aquellos que sí son fundamentales, como por ejemplo el control de saturación e iluminación y campo de visión vertical-relación de aspecto- y ángulo de visión, entre otros. Las instalaciones y mantenciones de las cámaras son a menudo inadecuadas. No se toman las debidas precauciones para mantener la verticalidad de la imagen, ni se considera el efecto de reducción de campo de observación con la profundidad de instalación de la cámara. Los cambios en la verticalidad de la cámara se modifican como consecuencia de las corrientes y suele quedar enfocadas hacia zonas donde no hay detección de alimento. Esto se agrava con el reducido ángulo de visión de las cámaras empleadas. Asimismo, no se consideran programas de mantención y limpieza regulares de lo equipos.

Aplicando los cálculos adecuados sobre campo visible, se puede lograr que con solo una cámara con buen ángulo de visión, ubicada a la profundidad correcta, se puede observar significativamente más que con un mayor número de cámaras con las características de las que se emplean hoy. Tomando en cuenta lo anterior, hemos trabajado con nuestros clientes para subsanar las deficiencias descritas, lo cual se traduce en: selección de cámaras con características que permitan superar los problemas descritos siguiendo indicaciones técnicas concretas; diseño e instalación de los equipos para optimizar y estabilizar los campos de observación funcionales al objetivo del control de alimentación. En esto hemos encontrado una muy buena respuesta de parte del personal de las empresas atendidas a quienes se han transmitido con mayor detalles los aspectos técnicos referidos.

Finalmente, se puede concluir que el buen uso de cámaras adecuadas tiene mayor beneficio en el control de alimentación que el uso de otros dispositivos con alcance más limitado, tanto desde el punto de vista de los campos como de los atributos que permiten detectar. En consecuencia, las cámaras son una herramienta que abre más oportunidades al desarrollo de algoritmos inteligentes, fundamentales para sistemas con proyección de futuro, si son bien elegidas, instaladas y mantenidas para asociarlas a sistemas que -sin duda- optimizan la alimentación en centros de cultivo».