El pasado 7 de noviembre, la Cámara de Diputados aprobó y despachó a segundo trámite al Senado el proyecto de ley que reduce la jornada laboral a 40 horas (Boletín 11179), iniciativa que busca mejorar la calidad de vida de los trabajadores de Chile.

La propuesta incluye algunas modificaciones respecto de su versión original. Por ejemplo, se optó por no avanzar en eliminar la palabra “efectivamente” de la norma que define qué se entiende por “jornada de trabajo”. El punto pasaba por contemplar el tiempo de colación como parte integral de la jornada. En segundo lugar, se abordó un marco gradual de aplicación de la norma para evitar consecuencias negativas en la economía y, muy particularmente, en las pequeñas y medianas empresas (pymes), cuyo nivel de adaptación a estas políticas es más estrecho.

Lo fundamental es que el texto, tras el debate desarrollado el 7 de noviembre,  mantuvo la rebaja de la jornada laboral de 45 a 40 horas, punto que fue aprobado por 86 votos a favor, 33 en contra y 31 abstenciones.

Consultado por este tema, el vocero de la Multisindical de Trabajadores Salmoneros, Ramas Afines y Pesquerías A.G., Alejandro Santibañez, fue bastante crítico respecto de la forma cómo se ha estado trabajando, en general, esta reforma. Según su parecer, en la discusión de esta temática –donde hace unos meses hubo bastante enfrentamiento entre la propuesta del Gobierno y la de un grupo de congresistas– se ha observado bastante polarización, así como un escaso el aporte y participación de los propios trabajadores.

“La gente se cansó de que se pierda el foco. Hay que trabajar los buenos proyectos, pero escuchando a todos los sectores”, comentó. Precisó que en el caso de la Multisindical –que tiene una gran representación de los trabajadores del salmón– no se les invitó abiertamente a participar. “Cuando solicitamos asistir a audiencias en Valparaíso, no se nos respondió. Fue una discusión más bien política y eso no nos parece injusto. Algunos fueron, pero no hubo representación de todos”, sostuvo.

En cuanto a la propuesta, propiamente tal, de reducir la jornada laboral a 40 horas, manifestó que “para todos los trabajadores es un anhelo trabajar menos horas y tener una mejor calidad de vida, pero esperamos que esas horas menos de trabajo no signifiquen una pérdida de remuneración”. La preocupación radica en que, en el caso de los operarios de las plantas de proceso, las remuneraciones se componen de un sueldo base más bonos de producción.

De esa forma, para los trabajadores del salmón será fundamental avanzar en diálogos con sus respectivas empresas, con el fin de poder acordar sistemas donde se pueda trabajar las 40 horas, pero manteniendo los salarios y, ojalá, la productividad.

Alejandro Santibañez también llamó al Congreso a estudiar de manera seria la propuesta y que las reformas que se realicen en materia laboral, en general, sean lo suficientemente potentes para asegurar la estabilidad y las rentas de los trabajadores.

También hay que avanzar, dijo, en aquellos temas que hoy están siendo foco de atención a nivel nacional, como pensiones, salud y educación, de modo que se pueda apreciar realmente una mejor vida para los trabajadores del país.

Más tiempo con la familia

Por su parte, la presidenta del Sindicato N° 3 Aguas Claras, Miriam Chávez, comentó que, sin duda, el proyecto de las 40 horas “nos favorece, principalmente, por un tema familiar. La salud psíquica está muy compleja. Estamos dejando a nuestros hijos muy solos por los extensos horarios de trabajo que a veces hay en las plantas. Entonces, al menos en mi gremio, que agrupa alrededor de 600 trabajadores, todos están de acuerdo con que se reduzca la jornada”.

No obstante, la dirigente tiene la misma aprehensión de Alejandro Santibañez. “No queremos ganar menos. Con las 40 horas puede que tengamos una baja debido al sistema de bonos de producción”, sostuvo.

Lo cierto es que en Calbuco ya han estado trabajando en este aspecto. De hecho, los trabajadores de la planta Aguas Claras –perteneciente a AquaChile– ya se han reunido con ejecutivos de la compañía para plantearles sus inquietudes y, de acuerdo con Miriam Chávez, se ha visto una buena disposición para avanzar en acuerdos que beneficien a ambas partes. Una de las propuestas pasa por eliminar la jornada de los días sábado, así como realizar un leve aumento en la dotación de personal en las líneas de fileteo, con el fin de mantener la misma producción, pero en menos horas.

“Es un tema conversable”, expresó Miriam Chávez. Detalló que “siempre manifestamos a nuestros empleadores que la gente está sufriendo enfermedades profesionales y psíquicas. Muchos tienen depresión o tienen problemas con los hijos que están muy solos. Muchos llegan cansados y acusan que no hay tiempo para compartir. Si llegáramos a no trabajar los días sábados, sería algo muy positivo. Serían cinco horas más para estar con la familia”, concluyó la dirigente.