El pasado 30 de noviembre se celebró una vez más el “Día de la Acuicultura”. Con motivo de esta conmemoración, el presidente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, Carlos Odebret, destacó el importante rol que está actividad está cumpliendo en la actualidad. “Pese a su juventud, la acuicultura ha sido un potente motor para el desarrollo del país. Es una de las mayores industrias y ha tenido un progresivo crecimiento en poco más de 30 años”, comentó.

Respecto del aporte de la acuicultura, el ejecutivo comentó que éste ha sido en varios segmentos, tanto en términos de productividad, como en la generación de empleos en las zonas donde se ha desarrollado, es decir desde Los Lagos hasta Magallanes. “Además, la acuicultura y sus innovaciones han generado una positiva espiral en la investigación del mar del sur de Chile, farmacología para la salud de los peces, desarrollo de ingeniería y fomento a la educación profesional y técnica, entre otros temas”, sostuvo.

“La existencia de este polo económico ha logrado cambiar incluso la demografía del sur. Los jóvenes de la región hasta los años 90´buscaban oportunidades en el centro del país, mientras que hoy los habitantes del centro han emigrado al sur”, advirtió el representante de los salmonicultores magallánicos.

¿Cómo proyecta a la actividad acuícola hacia el 2050?

Hoy la acuicultura es el tercer mayor sector productivo de Chile y ha sido uno de los que ha tenido mayor crecimiento en el país en las últimas tres décadas. Nuestro país es un gran proveedor de alimentos y las proteínas saludables como las provenientes de la acuicultura serán su principal embajador.

En el 2050, con el desarrollo tecnológico, la acuicultura podrá extenderse más allá del borde costero hacia todo el territorio marítimo de Chile, tanto en zonas expuestas (mar abierto), como también en tierra usando sustentablemente los abundantes recursos naturales.

Algunas zonas, como la región de Magallanes, serán apreciadas por segmentos específicos de mercado, posicionando el salmón de esta región como un producto de mayor valor debido a su prístino origen y excelente manejo productivo.

Estos 40 años de acuicultura se han desarrollado diversos proveedores de servicios, cuya innovación será un nuevo polo de exportación del país, probablemente liderando América y consolidando un nuevo sector basado en la exportación de conocimiento.

¿Qué mensaje le daría a los salmonicultores del país?

La salmonicultura ha sorteado al menos cuatro fases: la de industrialización en los años 80´, etapa en la que los fundadores de las empresas a punta de innovación y esfuerzo le dieron un motor de de primera categoría para su crecimiento constante. Luego vino la etapa de la globalización, en los años 90´, que se caracterizó por el posicionamiento e ingreso del producto en los más importantes mercados del mundo, lo que permitió sostener una demanda a través de la satisfacción de los clientes con nuestro producto. A mediados de la década pasada, en tanto, luego de la crisis del virus ISA, se construyó un modelo productivo que permita darle sustentabilidad al sector, asunto que aún se encuentra en etapa de ajuste.

En los próximos diez años, el éxito de las empresas estará determinado por dos aspectos. Por una parte, la capacidad de conectarse con los desafíos sociales de un país que no solo demanda desarrollo, sino mejor calidad de vida. Y, también, en la flexibilidad de las empresas productoras de agregar más innovación e investigación para mejorar los niveles de eficiencia en un contexto global de mayor competencia. Ahí donde los principales países productores de salmón tenían ventajas comparativas por sus características geográficas y climatológicas, la innovación a través del cultivo de salmón en tierra y en zonas expuestas reducirá la brecha.

No me cabe duda que así como la industria transformó en el pasado las dificultades en oportunidades, hará lo mismo en este escenario.