El comienzo de la lesión hepática irreversible se encuentra acompañado de un extenso daño de todas las membranas celulares, aumento de tamaño de los lisosomas, vacuolización de las mitocondrias y catabolismo de las membranas celulares, proteínas, ATP y ácidos nucleicos. La muerte celular puede presentarse de dos formas: apoptosis y necrosis, siendo probable que estas manifestaciones se correspondan a dos extremos de un amplio espectro de posibles formas intermedias. La apoptosis es consecuencias de una muerte mediada inmunológicamente. Por otro lado, la necrosis es una característica de los procesos patológicos como los inflamatorios y daño que involucra isquemia de los tejidos (Burt et al., 2017).

Así comienza explicando el Dr. Marcos Godoy en la última publicación de su blog, en donde precisa que entre las causas asociadas a la presentación de apoptosis/necrosis hepática se encuentran infecciones virales como la necrosis pancreática infecciosa (IPN), inflamación del músculo esquelético y cardiaco (HSMI), enfermedades no infecciosas como exposición a tóxicos y patologías de etiología desconocida como el síndrome hemorrágico del smolt (HSS).

«Aunque es más frecuente en otras especies de peces como la trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss) y salmon coho (Oncorhynchus kisutch), patologías nutricionales como la degeneración grasa debe ser considerada como diagnóstico diferencial», puntualiza el Dr. Godoy, añadiendo que los peces afectados por cuadros de apoptosis/necrosis difusa presentan generalmente hígado de color blanco o amarillo.

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