No es novedad que el piojo de mar ha representado diversos contratiempos para la industria del salmón global. En Chile, y solo por este concepto, las pérdidas se calculan en unos US$300 millones anuales. Sin embargo, la ciencia y la innovación han ido realizando importantes avances que permiten a las empresas productoras ir controlando de mejor forma la acción de este parásito.

Uno de los desarrollos más recientes viene de la mano de la empresa chilena Indesol, la que trabajó por cerca de dos años para crear una tecnología denominada Shock Out, la que tiene como objetivo desprender y capturar los piojos de mar adheridos a los salmónidos mediante la aplicación de electricidad controlada de baja intensidad.

«Sabiendo que la electricidad no mata al cáligus sin antes eliminar al pez, nos propusimos como objetivo aplicar electricidad que suelte los parásitos y resguardar la salud de los ejemplares de cultivo», explica el gerente general de Indesol, Raúl Álvarez, agregando que, por lo anterior, la investigación posterior se centró “en conseguir una reacción en el parásito que lo obligue a soltarse. De este modo, desarrollamos un equipo para realizar pruebas con electricidad que nos permitiera variar la corriente, voltaje y frecuencia hasta conseguir las combinaciones que provocaban reacciones en el parásito», apunta el emprendedor.

Las primeras pruebas realizadas con la nueva versión del Shock Out demostraron «una efectividad que asciende al 66% en zonas de aplicación de 2,5 metros». No obstante, Álvarez destaca que «al agrandar la zona de aplicación, también mejora la efectividad del sistema». Se puede destacar que los mayores resultados de desprendimiento se han logrado sobre hembras ovígeras.

Desprendiendo parásitos

En pocas palabras, el Shock Out es un equipo para tratamiento contra el cáligus, el que se dispone sobre la balsa-jaula -o una plataforma flotante- hacia la cual los peces son bombeados. Al ingresar al sistema, los salmónidos entran en contacto con los electrodos y son sometidos a chorros de baja presión de agua que, en su conjunto, provocan que los parásitos se desprendan del pez, caigan y sean atrapados en un filtro.

«Nuestro sistema no daña a los peces. De hecho, la electricidad que aplicamos es inferior a la utilizada por equipos de pesca investigativa y de sistemas de electronarcosis, está más cerca a la aplicada por los equipos inmovilizadores de peces, equipos que en sí ya no producen daño en los peces», asegura Álvarez, agregando que su propuesta «además no tienen ningún tipo de impacto en el medio ambiente».

A la fecha, la nueva herramienta ha sido probada en condiciones productivas y la empresa ha iniciado la confección de matrices para fabricar las piezas en plástico roto moldeado y la construcción de equipos comerciales con zonas de aplicación modulares acoplables, las que tendrán un tamaño de 2 a 2,5 metros. «El tamaño mínimo de zona de aplicación del equipo comercial será de cuatro metros», cierra el gerente general de Indesol.

La empresa dice que con el equipo de prueba pasaron 3,3 peces de 4 kilos por segundo. Lo que equivale a 11.880 peces hora. Si se requiere una mayor velocidad de proceso, existe el modelo dual de una entrada y dos zonas de aplicación:

Y dual paralelo con dos entradas y dos zonas de aplicación:

Descargue el siguiente documento para ver una serie de fotos >> Indesol_cáligus

Mientras que para más información sobre este desarrollo, escriba al correo electrónico info@idsol.cl