Con altas cantidades de proteínas, vitaminas, minerales y los ácidos grasos esenciales conocidos como omega-3, las microalgas juegan un papel nutricional clave en la industria acuícola; pero cuestan mucho producir. Por ejemplo, el cultivo intensivo de bivalvos como ostras, almejas y vieiras depende de la producción de algas vivas, que es el 30 por ciento de los costos operativos de una planta de incubación (hatchery).

«El precio de costo por kilogramo de algas es demasiado alto debido a la demanda de mano de obra, agua y energía», dijo Sander Hazewinkel, fundador, copropietario y director comercial de la firma holandesa LGem, en un artículo del Advocate de la Alianza Global de la Acuicultura (GAA, por su sigla en inglés), precisando que «actualmente ronda los 300 (US$324) a 900 euros (US$972). Si se puede reducir a 100 euros (US$108) o más, dependiendo de la cantidad de algas requerida, cuanto mayor sea su operación, más barata será».

Establecida en 2006, LGem diseña y fabrica fotobiorreactores de microalgas llave en mano. Después de examinar varios sistemas de producción de algas, desde bolsas de plástico y columnas de burbujas hasta tubos de PVC, la compañía lanzó GemTube, un sistema de hélice tubular de vidrio que ofrece mayor durabilidad y una forma más simplificada y rentable de producción de algas.

De acuerdo con lo destacado por la GAA, LGem descubrió que los sistemas de producción convencionales utilizan mucha energía y aireación para la circulación y para evitar la bioincrustación y la acumulación de oxígeno. Para abordar esto, dos de las tecnologías patentadas de la compañía, Wavywind y Bubblebrush, se incorporaron a GemTube. El líquido y el aire atraviesan los tubos como ondas, impulsando el sistema y creando circulación con energía limitada.

Wavywind permite que una corriente de aire viaje a dos veces la velocidad del fluido de cultivo. Esto crea remolinos en la superficie del líquido y un efecto de agitación que proporciona un ciclo claro-oscuro deseado por debajo de 1 hertz. Bubblebrush, por su lado, produce una serie de burbujas que acompañan a las olas y mantienen despejadas las paredes de los tubos sin la necesidad de un bombeo rápido. Esto mejora la calidad y la productividad del cultivo de algas.

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*Créditos de la foto destacada: LGem.