Creada en 1979, Hualaihué se ha desarrollado en gran parte gracias a la industria salmonicultora, la que arribó a la zona a principios de los ‘80. Esto se manifiesta en Hornopirén, la capital comunal: de ser una pampa con no más de 30 casas, hoy es un pueblo de más de 3.000 habitantes que incluso tiene sus principales calles pavimentadas, algo inimaginable hace 30 años.
Quienes han vivido el fulminante desarrollo que ha tenido la comuna de Hualaihué desde que se conformó como tal, en 1979, coinciden en que dos han sido los principales impulsores del crecimiento: la construcción de la Carretera Austral (Ruta 7), terminada en 1987, y la llegada de la industria del salmón.
"Cuando llegué, en 1963, no había nada. Sólo se podía arribar por mar o por aire, con avionetas. El primer vehículo llegó recién en 1983. Antes se vivía de la explotación del alerce y de los trueques, uno compraba la madera y había que salir a venderla a Chaitén, Puerto Montt o Chiloé", recuerda Oliva del Carmen Bräunning (69), dueña del Hotel Hornopirén, el más antiguo del pueblo.
La visión de Osvaldo Oelckers, el primer alcalde de la comuna -designado por Augusto Pinochet- y quien estuvo a la cabeza de Hualaihué por 14 años, es similar. "No había nada. No existían empresas, no había luz eléctrica ni agua potable, había una escuela que tenía hasta sexto básico, una posta de salud rural media abandonada, había un Registro Civil que sólo hacía inscripciones, ni siquiera Carabineros había. Obviamente, no había ordenamiento urbano: esto era una pampa. Donde hoy está la plaza había una laguna y ni hablar de comunicarse con el exterior, no había cómo. Tampoco había caminos, así que obligados a trasladarnos en lancha o en avionetas", dice Oelckers acerca del Hornopirén de 1980.
Noruegos de pantalón corto
Pese al exiguo presupuesto del que disponía para invertir ($ 130 mil anuales), Osvaldo Oelckers rápidamente formó un equipo de jóvenes profesionales y pusieron manos a la obra. Lo primero que construyeron fue el edificio municipal.Uno de los primeros funcionarios contratados fue el contador Marco Arteche, quien se desempeña hasta hoy en el municipio, ocupando el cargo de jefe del Departamento de Finanzas. En 1982, él estaba de alcalde subrogante cuando llegaron "dos noruegos de pantalón corto" a preguntarle dónde se podían instalar para cultivar salmones. "Salimos a recorrer la localidad y ellos encontraron que las condiciones del agua, el paisaje y la geografía eran idénticos a Noruega", cuenta. Así nació Chilean Salmon (Chisal), hoy Multiexport Foods.
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| Con la apertura de la Carretera Austral, hacia 1983, Hornopirén se empezó a consolidar como un centro geográfico y comercial de la industria salmonicultora. |
Marco Arteche dice que con la apertura de la Carretera Austral, hacia 1983, Hornopirén se empezó a consolidar como un centro geográfico y comercial de la industria salmonicultora. "Antes había algo de actividad salmonera en el Lago Llanquihue, luego llegaron para acá y posteriormente a Chiloé. La verdad es que nosotros ni siquiera sospechábamos las dimensiones que esta actividad iba a tener, considerando que hoy es el motor de la comuna, de la región y de gran parte del país. Obviamente que el impulso que le dio a Hornopirén y a la comuna fue tremendo", afirma.
Hoy existen siete empresas ligadas al rubro operando en Hualaihué (Multiexport Foods, Ventisqueros, Comercial Mirasol, Camanchaca, Marine Harvest Chile, Aguas Claras, Piscícola Hornopirén). En términos concretos, el ingreso que percibe la municipalidad por concepto de patentes industriales no es proporcional al nivel de inversión y de producción de estas empresas. Por ejemplo, este año estas empresas pagaron un total de $ 26 millones en patentes, cifra que, por lo demás, dista bastante de los $ 60 millones que pagaron hace ocho años. Ello se debe, según explica Marco Arteche, a un cambio en la norma que regula el pago de estos derechos y que favoreció a las industrias. Además, las patentes no son muy altas porque en esta comuna la mayoría de las empresas cuenta sólo con sucursales, ya que sus casas matrices están en Puerto Montt o Santiago.
Pero más allá de eso, los que han vivido en Hornopirén en los últimos 20 ó 30 años coinciden en una frase: “Sin las salmoneras, este pueblo estaría muerto”.
Aumento de la población
Si se compara la comuna de Hualaihué con su vecina Cochamó, de similares características y creada el mismo año, pero donde la actividad salmonicultora no es tan intensa, se puede observar el crecimiento poblacional sostenido que ha tenido Hualaihué.
Según el último Censo, Cochamó sigue siendo una comuna netamente rural de 4.363 habitantes. De acuerdo con estimaciones del INE, Hualaihué contaba en 1970 con una población, también rural, de 5.624 habitantes. Hacia 1982 la población ascendió a 6.302 habitantes, en 1992 a 8.104 y en 2002 a 8.273. “Entre el ‘82 y el ‘92 fuimos la comuna que más creció en Chile, muy por sobre la media, y entre el ‘92 y el ‘02 la que más creció fue Quellón, en Chiloé, también dedicada a la salmonicultura”, asegura Marco Arteche.
Resulta interesante observar el aumento de la población urbana: en 1982 era de 836, en 1992 de 1.122 y en 2002 de 2.406. Así de rápido ha crecido la ciudad de Hornopirén, cuyos habitantes deben estar sobrepasando los 3.000 actualmente.
Los servicios básicos se han masificado de manera paralela al incremento poblacional. Si en 1992 un 18,88% de las viviendas contaba con agua potable, en 2002 la cifra subió a un 98,49%. Lo mismo con la electricidad: en 1992 un 1,69% de las viviendas estaba conectada a la red pública -la que por esos años recién estaba llegando-, mientras que en 2002 un 97,60% de las viviendas lo estaba.
La actividad productiva
Según el último Censo, aproximadamente un 30% de las personas de “15 años o más ocupada” trabajaba en el rubro de la pesca, que en este caso engloba a la salmonicultura ya que no hay un ítem específico para este rubro. Si a esto se le suma la cantidad de personas dedicadas al comercio al por mayor y menor, a los hoteles y restaurantes, al transporte, así como a las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, ramas de la economía local que surgieron, según los entrevistados, a medida que las salmonicultoras contrataron a más personal, se obtiene que casi un 60% tiene trabajo gracias a su actividad.
“El aporte de la salmonicultura al desarrollo de la comunidad es esencial para nosotros, en el sentido de que dan trabajo, lo que redunda en un mayor bienestar, en mayor capacidad de compra, en mejor educación para los hijos. Hoy muchos se van a estudiar para afuera”, dice Marco Arteche.
Osvaldo Oelckers, hoy dueño de uno de los principales supermercados de Hornopirén, complementa esta afirmación manifestando que “de alguna forma todos vivimos de las salmoneras. El caso del comercio, de la gente que arrienda cabaña, que da pensión, que vende pan, etc. Todo eso surgió gracias al constante movimiento de gente que éstas generan. De hecho, hace un par de años Ventisqueros hizo una reducción importante de personal y se notó la baja en el movimiento económico”.
En Ventisqueros, una de las empresas que más gente emplea, confirman que hace un par de años tuvieron que reducir personal. En la compañía no se arriesgaron a dar una proyección a futuro, dada la complicada situación que vive la industria a raíz del virus ISA. Multiexport Foods, en cambio, emplea a 79 personas en Hualaihué, lo que implica un aumento respecto de años anteriores, ya que desde 2003 que el número de trabajadores se mantenía alrededor de los 50.
Infraestructura, salud y educación
Desde un comienzo, las salmonicultoras han jugado un rol importante en la mejora de las condiciones de vida de Hornopirén y de la comuna. “Las salmoneras han ayudado al municipio y a diferentes organizaciones territoriales, clubes deportivos, etc. Por ejemplo, cuando yo asumí, y dado el bajo presupuesto que tenía, abrimos las calles de Hornopirén con la ayuda de todos. Las autoridades militares nos prestaban las maquinarias, y nosotros con estas empresas poníamos el combustible. Ellos también colaboraban prestando sus lanchas y en todo lo que podían”, cuenta Osvaldo Oelckers.
A medida que Hornopirén se fue poblando, las autoridades municipales rápidamente se comenzaron a adjudicar concursos públicos para construir lo mínimo que se requería, desde viviendas hasta escuelas y consultorios. En 1980 sólo había una escuela que tenía hasta sexto año básico. Hoy, Hornopirén cuenta con un liceo internado, una escuela básica municipal, y una escuela básica particular subvencionada: el Colegio Sagrada Familia, construido con un importante aporte de la industria salmonicultora.
A esto hay que sumar las distintas escuelas básicas que se ubican en otros sectores de la comuna, cuyos alumnos llegan a hacer la enseñanza media al internado de Hornopirén. Las empresas salmonicultoras ayudan de diversas maneras. Por ejemplo, apadrinando escuelas, como lo hace Ventisqueros con la Escuela Cordillera Nevada de Chaqueihua, lo que se materializa en entrega de libros y otros implementos.
La industria también ha colaborado con el servicio de salud, ayudando a implementar las diferentes postas rurales de la comuna, cuatro en total (Contao, Aulen, Rolecha y Hualaihué), todas repuestas entre 1989 y 2004. El actual consultorio de Hornopirén se construyó como posta en 1982 y se amplificó en 1989. Además, tiene adosado un centro de corta hospitalización creado por una orden religiosa y actualmente está en construcción un nuevo establecimiento, que será un Centro de Salud con todas las exigencias que el Ministerio de Salud exige, lo que permitirá que esta comuna cuente con más profesionales para cubrir las crecientes necesidades de salud de la población.
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| La industria también ha colaborado con el servicio de salud, ayudando a implementar las diferentes postas rurales de la comuna. |
El Colegio Sagrada Familia
Es el ícono de la Responsabilidad Social Empresarial de las salmonicultoras de la comuna. Antonio van Kessel, el párroco que llegó en 1990 a fundar la Iglesia de Hornopirén, cuenta que el vínculo con estas empresas comenzó en 1991, cuando recibió ayuda de Chisal para terminar de construir la Parroquia Sagrada Familia. Luego mantuvo el contacto y hacia el 2004, cuando estaba convencido de crear una nueva escuela, algo que la misma comunidad le había solicitado, mandó una carta a todas las salmoneras para que apoyaran esta iniciativa en su asamblea general. “Rápidamente se empezaron a organizar. Multiexport Foods tomó el liderazgo y nosotros empezamos a construir no más. Finalmente, de los $ 70 millones que costó la primera etapa del colegio (de primero a quinto básico), las compañías aportaron con un poco más de $ 43 millones. El resto lo juntamos gracias a donaciones de amigos de la parroquia y con algo de la subvención”, detalla.
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| Colegio Sagrada Familia, ícono de la Responsabilidad Social Empresarial de las compañías salmonicultoras de la zona. |
Este colegio, que empezó a funcionar en marzo de 2007, está creciendo rápidamente. Se están construyendo salas para sexto, séptimo y octavo, biblioteca, salas de computación y salas multiuso y la siguiente etapa será el kinder y pre-kinder. El padre Antonio cuenta que las distintas empresas ya se comprometieron a seguir colaborando. “Supongo que han visto la importancia de su aporte, el que se ha invertido en buena forma, ya que siempre he rendido cuenta de los gastos. Frente a tantos comentarios negativos, puedo decir que las salmoneras se han cuadrado con este proyecto, lo que me parece muy positivo”, sostiene.