Ni acuerdo primera milla, ni imputación conjunta en la sardina y la anchoveta

A menos de un mes del inicio de la temporada de sardina común y anchoveta en la región del Biobío, la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) aún no logra darle forma a dos actos administrativos fundamentales que nos permitan enfrentar la temporada 2018.

Para variar, el Comité de Manejo de Pequeños Pelágicos nuevamente se ha quebrado y la concreción de estos acuerdos se ve mucho más lejana, lo que gatillaría un nuevo inicio conflictivo de temporada, con marchas, quemas de neumáticos y miles de pescadores en las calles a principio de marzo.

Vea >> Pescadores del Biobío aceleran la discusión de sus problemáticas

Acuerdo de operación en primera milla

Según la ley de pesca, en febrero de este año se termina el Artículo 19 transitorio que permite la operación conjunta en la región del Biobío de embarcaciones artesanales grandes y chicas en la milla uno. Consistía en dejar cuatro estratégicas zonas protegidas exclusivamente para los menores de 12 metros (mt) y el resto de la primera milla podía ser usada por mayores de 12 mt pero con redes bajas para que no afecten el fondo marino. Además, los menores podían hacer sus capturas diez días antes que los demás y así tener las descargas y todas las zonas de pesca a disposición exclusiva para ellos, cosa muy importante para estos pescadores ya que terminado esos diez días luego se embarcan en las lanchas grandes y pueden seguir generando ingresos el resto de la temporada.

Pero el transitorio se acaba ahora en febrero y por lo tanto, si no se genera un nuevo acuerdo (cosa que está contemplada en la ley) no hay diez días de operación anticipada, todos zarpando el mismo día, las tripulaciones de las naves menores perderán sus bancadas en las lanchas mayores y estas embarcaciones mayores de 12 mt no podrán hacer uso del resto de la primera milla aunque allí no se genere actividad pesquera alguna por los menores.

Llama la atención que la Subpesca haya intentado generar este acuerdo que es netamente regional en el Comité de Manejo que es un ente macrozonal, con pescadores artesanales de otras regiones (que no tienen esta problemática) y con los representantes de la industria, más otros actores que desconocen la dinámica de nuestro sector artesanal especialmente en la región de mayor actividad pelágica de la macrozona V-X regiones.

Todos los pescadores esperaban que esta discusión iba a ser encabezada por nuestro director zonal acá en la región del Biobío, con los pescadores del Biobío en alguna mesa regional como tantas se han hecho. Pero en fin, decidieron llevar la discusión a Valparaíso, más de un mes de discusiones, para finalmente quedar en nada y con el comité fraccionado.

Imputación conjunta

Este es un tema ya más macrozonal y lamentablemente un problema que la Subpesca ha decidido eternizar por más de una década; todos los años estamos con el mismo problema.

Cabe recordar el hecho de que la administración pesquera, en su afán de “cúmplase la ley”, nos llevó a desarrollar lastimosamente el mayor descarte de sardina y anchoveta de todos los tiempos en 2012, con consecuencias nefastas para el año siguiente, provocando una crisis sin precedentes en el sector, llevando incluso al Estado a indemnizar a los pescadores con bonos en la anterior administración de Piñera. Claro, evidentemente los informes posteriores que manejó la Subsecretaría de Pesca dieron cuenta de fenómenos ambientales y así lograron zafar de cualquier responsabilidad.

Para los que desconocen el tema legal, la ley dice que cuando te enfrentas a una pesquería conjunta como es la de sardina común y anchoveta, si se te acaba la cuota de un recurso pero quieres seguir pescando, se te descontarán 3 toneladas (t) por cada una que subas a bordo de ese recurso que se te acabó. Ese es el famoso 3×1 que tanto temen los pescadores y que los lleva a descartar a pesar de que en la suma de ambos recursos tienen cuota disponible para poder seguir trabajando.

En nuestro caso se supone que el Estado busca resguardar la anchoveta, pero paradógicamente termina haciendo lo contrario, ya que no existe tecnología alguna que permita determinar cuánta es la proporción de sardina y anchoveta que anda en los distintos cardúmenes a los que se enfrentan los pescadores.

Hace unos años se creó el “Programa de Monitoreo de Descarte” que precisamente evitaba descartar y así echar ambos recursos sin problemas a las bodegas. Lo importante era no pasarse de la cuota conjunta sumada entre ambos recursos. Así se pudo trabajar desde el punto de vista pesquero y administrativo sin mayores inconvenientes por estos últimos tres años.

Este programa de monitoreo también llegó a su fin y ahora se generará lo que la Subpesca denominó “Plan de Reducción de Descarte”, plan que increíblemente nos va a llevar a la debacle nuevamente, ya que la Subpesca en un acto de tozudez no quiere trabajar bajo el modelo de manejo unificado de cuotas e insiste en aplicar porcentajes bajísimos de imputación conjunta de no más allá del 30%, lo que a todas luces volverá a gatillar el fenómeno del descarte por parte de los pescadores para evitar ser sancionados con multas millonarias y/o con el descuento de tres sardinas por cada anchoveta que llegue a puerto.

En términos simples, esto significa que una lancha que tenga 400 t entre ambos recursos para todo el año puede, de acuerdo con lo que quiere imponer la Subpesca, capturar efectivamente solo la mitad de su cuota asignada. He ahí el gran temor que esta medida administrativa infunde en los pescadores, medidas que no se condicen con la realidad de la pesca, ni de los recursos pesqueros y que terminan por dañar tanto a los pescadores como a los recursos.

Es hora de que la autoridad se ponga sería. No puede ser que otra vez estemos esperando un inicio de temporada entrampados en temas administrativos. Es urgente que el acuerdo de la primera milla se genere ahora, y si para ello hay que prolongar lo que ya teníamos y que dio forma al transitorio que está en la ley, se haga ya, generando el acuerdo como desde un principio debió buscarse, aquí en la región con las tres categorías de embarcaciones generando la discusión.

Es preciso zanjar un acuerdo de operación en la primera milla para inmediatamente abocarnos a lo que debe ser el “Plan de Reducción de Descarte”, que así como se ve el actuar de la Subpesca, lo único que logrará será el inminente regreso de lo que precisamente todo pescador quiere evitar, el descarte.