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Desarrollo sostenible y cooperación internacional

En la actualidad, el sistema internacional reconoce la existencia de una serie de amenazas y flagelos globales. Es ante ello que Naciones Unidas por sí misma, y sus agencias asociadas, han asumido el liderazgo a la hora de enfrentarlos, promoviendo una cooperación internacional que no solo permita combatirlos, sino también erradicarlos.

A la luz de estos objetivos, la Organización Mundial de la Salud (OMS), y como parte de su trabajo asociado a la promoción de la cooperación internacional y a la creación de una conciencia internacional, recientemente presentó dos estudios que invitan a reflexionar y repensar respecto a lo nocivo que resulta mantener el actual modelo de desarrollo y crecimiento económico que se observan en algunas sociedades industrializadas y que están adoptando buena parte de las sociedades que están en vías al desarrollo.

En los estudios, titulados “La herencia de un mundo sostenible: Atlas sobre Salud Infantil y Medio Ambiente” y “¡No contamines mi futuro!”, la OMS estableció que más de una cuarta parte de la muerte de niños menores de cinco años (1,7 millones) se produce como consecuencia de la contaminación ambiental. De hecho, se evidenció que las cinco principales causas de muerte en los niños menores de cinco años están relacionadas con la precariedad de la calidad del medio ambiente en el que nacen, lo que conlleva a una serie de enfermedades con altas tasas de mortalidad infantil, tales como enfermedades diarreicas, neumonías y paludismo.

Ante esto, y atendiendo a que el gran objetivo de la mayoría de los Estados democráticos está asociado a la maximización del Bien Común, es que la OMS no solo ha buscado a través de la cooperación internacional nivelar en materias de salubridad a aquellas sociedades que están más atrasadas, sino también orientar los esfuerzos de gran parte de los Estados hacia la prevención, lo cual requiere de una serie de acciones e intervenciones que buscan la reducción de los riesgos ambientales.

Así entonces, y a fin de cumplir al 2030 con los Objetivos de Desarrollo Sostenible que el 2015 se formularon al alero de la ONU, y que buscan la erradicación de la pobreza, la protección del planeta y el aseguramiento de la prosperidad como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible, es que se requiere que los Estados formulen e implementen políticas públicas destinadas a universalizar el acceso al agua potable, así como políticas que permitan descontaminar eficientemente el aire, promoviendo el uso de combustibles menos contaminantes, tanto para el transporte, calefacción y cocina.

De esta forma, se plantea la necesidad de cambiar el enfoque limitante que algunas políticas relacionadas con el desarrollo medioambiental alcanzan en algunos países en virtud de lo que es su carácter sectorial, convirtiéndolas en políticas públicas integrales que evidencian una nueva forma de entender el modelo de desarrollo de los Estados.


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