El pasado no vuelve y el futuro aún no llega

Navidad es el momento más esperado por los niños. Para nosotros, adultos, es un evento, para ellos un momento cuyo eco simbólico es un regalo que usarán durante el año o mucho tiempo.

Es el momento de dar y recibir. Y de descubrir, a veces, que no obtenemos lo esperado.

¿Qué es lo que realmente quiere recibir como regalo? ¿Un objeto material? ¿Algo intangible y sin embargo invaluable?

Se lo pregunto porque sin comunicación es imposible que su entorno se entere.

Hoy es un día especial y quiero hacerle un regalo: para comunicar lo que uno quiere, hay que dejar de hacerlo.

El silencio es la clave para entender cuán poderosa es la capacidad que tenemos de hablar, escribir, procesar información, integrarla.

Para entender a su familia, amigos, colaboradores, deje de hablar y escuche. Sin juicios, sin respuestas, sin recetas. Solo escuche.

¿Uno de sus hijos tiene un problema? Escúchelo atentamente, sin interrumpir. Cuando finalice, pregúntele: “¿Qué quieres hacer al respecto?”

Escuchar atentamente es concentrarse en la otra persona, es prestar atención, es entrar en el estado que llaman “mindfulness”, es estar presente.

El pasado no vuelve y el futuro aún no llega. Solo existe el momento presente. En ese instante “emífero” como dijo “Bam Bam” Zamorano, es dónde EXISTIMOS. Así es que disfrútelo. Si solo lo está sufriendo, mírese. ¿Qué quiere HACER para lograr lo que quiere?

En coaching, decimos algo así como “la locura es pretender resultados distintos haciendo lo mismo”.

Dicen que Albert Einstein lo dijo.

¿Usted dudaría de lo que dijo Einstein?

¡Feliz Navidad!

 

P.D.: El ejercicio es mucho más largo y profundo. Si tiene dudas, comuníquese.

P.D. 2: Mis disculpas por las redundancias, pero son necesarias, solo por hoy.