Fase determinante de una buena producción en salmonicultura

Para Sunil Kadri, la forma en que se cultivan los peces en agua dulce es determinante para su rendimiento en la fase de agua de mar. Lo reiteró la semana pasada en un seminario organizado por la Universidad Austral de Chile (UACh), enfatizando los aspectos de bienestar animal y, en especial, la fase de esmoltificación e ingreso a agua de mar.

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En efecto, la fortaleza fisiológica de los peces y el desarrollo de su sistema inmune se definen fuertemente en esa etapa, y en especial en la transición entre los dos ambientes, cuando hay toda una adecuación orgánica para enfrentar una nueva condición y nuevos desafíos.

Sin tener la profundidad de los ajustes que implica este cambio en los salmones, en otras especies, desde los orígenes de sus cultivos, se le ha otorgado especial atención y tratamiento a estas fases transicionales, como en los peces planos, donde se ha reconocido la necesidad de contar con fases como nursery y preengorda, que se hacen cargo de cuidados rigurosos y prolijos que reducen el estrés y satisfacen requerimientos nutricionales propios de las transformaciones que sufren los peces.

A medida que en salmones se ha ido progresando en la producción de peces de mayor talla para el ingreso a mar, se ha ido configurando una suerte de preengorda, que se hace cargo de una mejor preparación y fortalecimiento de los peces en esta etapa. Los cuidados que permite un buen manejo en estanques, frente a las variaciones propias del mar, abren una oportunidad que se puede aprovechar de gran forma.

Lo anterior es particularmente relevante si se considera que en esta fase los peces quedan en gran medida determinados en sus proyecciones de crecimiento. Peces que pueden expresar las tasas potenciales de esta etapa, serán capaces de desarrollar curvas de crecimiento en agua de mar superiores a aquellos que quedaron por debajo y que, muy probablemente serán parte de los grupos denominados «de retardo» o las colas de batches o grupos productivos. Los llamados «crecimientos compensatorios» para peces que comprometieron su potencialidad es un mito, que solo es esperable en casos de subalimentación temporal.

Si a esto sumamos la sincronización de la esmoltificación, inducible en esta fase transicional sin manejos que atenten contra el bienestar de los peces, se logrará un rendimiento mucho más parejo de buenos grupos de peces, minimizándose las pérdidas en número y rendimiento producto de alta proporción de peces desadaptados o disminuidos en su potencial de rendimiento.

La actual organización de la producción en las empresas, sus sistemas de gestión e incentivo deberían adaptarse a esta tendencia lógica y favorable, de modo que ellos no sean barrera para el aprovechamiento de esta oportunidad y se privilegie la adopción de tecnologías y tratamientos que a todas luces benefician la eficiencia económica final de la producción y no la de una fase productiva en particular.