Transformación organizacional: Pastelero, a tus pasteles

Una de las claves para que una transformación organizacional tenga éxito es trabajar inicialmente con quien dirige, con quien toma las decisiones.

La explicación es sencilla. Las bases de la cultura las define esa persona.

Para crear un programa de transformación (organizacional) un consultor estratégico, o gestor del cambio, debe primero conocer el estado actual de la cultura y luego el estado deseado, pues esa es la visión que se implementará.

¿Por qué no trabajar directamente y solo con el departamento, gerencia o división de recursos humanos (RR.HH.)?

La respuesta es obvia.

RR.HH., alineado con la estrategia de la organización, se ocupa de gestionar el área encargada de reclutar, seleccionar, contratar, formar, entre otros, a los colaboradores durante su permanencia en la empresa.

NO ES quien define el futuro de la organización, tampoco se anticipa a las tendencias de la industria o el sector y definitivamente no se hace cargo del impacto de cualquier decisión en los resultados. No. Pastelero, a tus pasteles.

Quien dirige es quien define y decide.

El consultor es quien diseña la solución usando la visión de quien decide para, no solo el desarrollo del recurso humano, sino que la optimización de la gestión y el impacto en los resultados esperados, fines últimos del proceso de transformación.

A fin de cuentas, la empresa es la estructura que sustenta y permite desarrollar el negocio, pero lo que la mantiene viva es el negocio. Sin negocio, no hay empresa.

P.S.: Semántica pura: cambio es distinto de transformación. Cambio significa trocar: te cambio pesos por dólares. Cambio, se fueron los pesos, me deshice de ellos, llegaron los dólares. Transformación, en biología, es el fenómeno por el que ciertas células adquieren material génico de otras. Es decir, le agregas características o valor a lo que ya existe.