La importancia de la nutrición

Es sabido que el alimento representa cerca de un 50% del costo de producción de los peces. Por ello es que la mayoría de las productoras de salmónidos han implementado tecnologías y estrategias para hacer más eficiente el uso de este insumo. Entre ellas se encuentran el uso de cámaras submarinas o dispositivos que miden las condiciones oceanográficas, alertando al personal cuando los ejemplares ya no están consumiendo los pellets y se debe detener la alimentación. También se debe considerar el uso de dietas de alta energía, que permiten que los peces alcancen su talla comercial en un menor periodo de tiempo.

Estas dos estrategias han permitido que la mayoría de las salmonicultoras puedan disminuir importantemente su factor de conversión en pocos años, pasando desde el 1,4 de 2015, a 1,1 en 2017, lo que ha repercutido positivamente en las ganancias que están exhibiendo las productoras de peces desde el año pasado.

Pero eso no es todo. A través de la investigación que están efectuando las elaboradoras de alimento para peces, la nutrición también está apoyando a los salmónidos producidos en el país para que enfrenten de mejor forma las diferentes complejidades sanitarias y, lo mejor de todo, es que lo ha hecho promoviendo el uso de ingredientes naturales, como los probióticos. Es así como, a través de un amplio pool de dietas, hoy los peces están mejor preparados frente a brotes de patógenos, tratamientos e, incluso, blooms de algas.

Una línea donde se ha trabajado fuertemente se relaciona con la búsqueda de insumos más sustentables y tal como lo están solicitando los mercados y las ONGs. Uno de los desarrollos más llamativos son las dietas de altas energía pero que no consideran la inclusión de proteínas marinas. Es importante tener en cuenta que la salmonicultura chilena consume unas 400.000 toneladas anuales de diferentes proteínas vegetales, lo que también ha significado la generación de alianzas con cientos de agricultores del sur de Chile. Según algunos representantes del sector, se habla un potencial de 200.000 hectáreas para la industria del salmón.

Por último, y no menos relevante, está el rol que está jugando la nutrición, y particularmente las elaboradoras de alimento, en la diversificación acuícola nacional. Gracias a sus investigaciones y desarrollos, las promisorias industrias de la seriola, corvina o congrio, por nombrar algunas, podrán ver a sus ejemplares alcanzar tallas comerciales en un menor periodo tiempo, así como estar mejor preparados para enfrentar contingencias sanitarias o situaciones de estrés.

Se calcula que un salmónido come unos 30.000 pellets durante todo su ciclo de producción y, por ello, las elaboradoras de alimento para peces están conscientes de que tienen el mismo número de oportunidades para mejorar la nutrición de una industria que alimenta a buena parte del sur de Chile.