La nueva revolución industrial en acuicultura

En el mundo, la acuicultura ha generado un cambio sustancial en el acceso de la sociedad a proteínas de alta calidad. De hecho, el Banco Mundial proyectó que a 2030 esta actividad suplirá la demanda de la creciente población por este tipo de alimentos, abasteciendo el 62% de los peces que serán consumidos por los humanos. No por nada, la apuesta de las autoridades noruegas es que su actual producción de salmónidos, que llega a los 1,2 millón de toneladas, se eleve hasta los 5 millones de toneladas a 2050.

Pero los actuales volúmenes productivos no se han logrado construir por suerte o como un chispazo de inspiración. Han sido décadas de inversión, trabajo, investigación, ensayo y error y regulaciones que han incentivado, facilitado o -al menos- no han dificultado la adopción de nuevas tecnologías y la producción de los múltiples insumos y maquinarias especializadas para cumplir con las múltiples labores que la actividad requiere.

Chile, tal como lo hemos dicho en múltiples ocasiones, posee excelentes condiciones naturales para el desarrollo productivo de especies que requieren agua fría. Fuimos pioneros y estuvimos en el horizonte del crecimiento en el cultivo del salmón, ocupando hasta la actualidad un segundo lugar a nivel mundial y hemos marcado la pauta en muchos aspectos productivos y de innovación en los procesos de gestión de la actividad.

No obstante, hoy la industria acuícola mundial se encuentra ad portas de generar cambios muy importantes en sus procesos, lo que algunos ya llaman la “Cuarta Revolución Industrial”. Esto significará incorporar a la robótica en muchos aspectos de la producción, reduciendo sus impactos ambientales, elevando las tasas de producción y reproducción de especies debido al mejor conocimiento de los procesos biológicos de cada una y mejorando el contacto de la sociedad con estas nuevas tecnologías.

Chile debe insertarse en este proceso que ya están experimentando otras industrias. Las aceleradas tasas de cambio que observamos en el desarrollo de tecnologías se derivan de importantes inversiones que se desarrollan en todos los ámbitos productivos y de gestión. Existen áreas, como las relacionadas con aspectos sanitarios y control de enfermedades, donde Chile y sus empresas están invirtiendo fuertemente y este esfuerzo debe continuarse y acelerarse. Sin embargo, tal como en el pasado, hoy son las mismas bases respecto de cómo se produce en acuicultura las que están siendo desafiadas en la búsqueda de nuevas eficiencias y maneras de enfrentar el proceso.

No cabe duda de que la actividad acuícola ha logrado avanzar bastante. Se ha formado una industria de la nada y ahora es el momento de observar lo que se ha alcanzado y pensar, tanto el sector productivo empresarial como el Estado regulador, cómo se puede hacer mejor y generar los cambios que se requieran para que el futuro de la actividad pueda nuevamente situarse en la frontera de lo posible.