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Nuevos horizontes

La industria del salmón de Chile comienza a dar decididos pasos hacia lo que puede ser sus nuevos horizontes y donde aspectos como una mayor sustentabilidad y mejor reconocimiento internacional son la tónica.

La lejana Región de Magallanes, que exploramos en detalle en esta edición, está señalando el camino al cultivar peces que nunca han estado sujetos a tratamientos con antibióticos y/o antiparasitarios. Este argumento es un estándar superior en el mundo y Chile debe apuntar a mantener el liderazgo en estas materias.

La sustentabilidad productiva y ambiental es un concepto que cada día es más exigente para los productores, especialmente en el rubro de los de alimentos y dadas las crecientes demandas de los consumidores. Esta se ha convertido en una gran tendencia mundial para toda la industria.

Para lograr estos altos estándares es necesario contar con un ambiente privilegiado como el que Chile posee, tener importantes líneas de investigación y desarrollo para encontrar soluciones a los desafíos a base de nuevas técnicas que no empleen productos con mala percepción y generar información que permita conocer mejor el ambiente productivo. También se debe contar con el uso de la selección genética para encontrar individuos más resistentes y elevar las prácticas de cultivo que permitan disminuir la transmisión horizontal de patógenos entre centros o “barrios” productivos.

Chile avanza en estas materias y debe hacerlo rápido. Afortunadamente, este 2017 se perfila como un año donde las empresas obtendrán utilidades que debieran ser invertidas prioritariamente en materias que apoyen iniciativas que nos permitan consolidar los necesarios avances en, por ejemplo, el control de SRS y cáligus. Las oportunidades para recuperar el terreno perdido por nuestros productos en el mercado están ahora disponibles y deben ser aprovechadas.

Pero la sustentabilidad también debe administrarse a través de los liderazgos adecuados para este periodo, donde las organizaciones gremiales tienen un importante rol que jugar informando y/o coordinando el necesario apoyo del Estado en el perfeccionamiento de la normativa que rige al sector. En este sentido, es importante avanzar en lograr adecuados espacios y áreas productivas para el desarrollo de la actividad, creando incentivos y sanciones que permitan a productores y proveedores orientar sus inversiones para una acuicultura con importantes proyecciones.

Finalmente, y no menos relevante, es la difusión a los mercados y diversas audiencias de los avances y beneficios que tiene la actividad y sus productos. Muchas veces esta tarea queda postergada debido a la escasez de recursos pero, como ya se advirtió, en el horizonte se ven positivos retornos económicos y donde la priorización hacia los temas de sustentabilidad no puede esperar más.