Retomar las confianzas

La actual situación por la que atraviesa la salmonicultora Nova Austral reviste de especial cuidado. Una investigación periodística reveló correos internos de ejecutivos donde supuestamente se acordaba informar a la autoridad menores porcentajes de mortalidades de salmónidos con el objetivo de no ser castigados para el siguiente periodo productivo.

Si bien en un principio la compañía esgrimió que lo anterior se debió a un mal entendido, una posterior auditoría interna dio cuenta de que la situación era efectiva: se entregaron cifras de mortalidad más bajas que las registradas efectivamente.

Lo anterior desencadenó una serie de acciones. Por un lado, fueron desvinculados los ejecutivos involucrados en los hechos mientras que, por otro, las autoridades encabezadas por Sernapesca iniciaron diversas investigaciones, los gremios salmonicultores rechazaron los hechos y las casas certificadoras congelaron los reconocimientos que le habían entregado a Nova Austral.

Más allá de las anteriores determinaciones, dos aspectos todavía no han decantado completamente. Uno de ellos es el impacto de esta situación en la imagen del conjunto de la industria del salmón frente a los mercados. El otro es la percepción que tendrán las comunidades donde la actividad acuícola se desempeña.

Desde ahora en adelante, ¿bastará con el argumento de que los centros de cultivo cuentan con exigentes certificaciones internacionales? ¿Existirá la misma mirada positiva frente al no uso de antimicrobianos durante el ciclo de engorda de los salmónidos? Son solo algunas de las preguntas que todavía no tienen una respuesta definitiva.

Frente a todo esto, la industria del salmón de Chile nuevamente tendrá que realizar una profunda reflexión y comenzar a hablar con todos y cada uno de los grupos de interés, con el objetivo de confirmar que las equivocaciones de una empresa no deben ser extrapoladas a toda la actividad. No queda más camino que volver a ganar las confianzas de las comunidades, autoridades, medios de comunicación, compradores y consumidores.

La tarea no se advierte fácil. Nunca lo ha sido, y en el pasado la industria ha sabido ponerse de pie. En momentos en que la salmonicultura chilena desea seguir expandiéndose para satisfacer una creciente demanda, cuando busca equiparar sus precios internacionales con los de sus competidores o desea una mayor comprensión por parte de ONG, vecinos y autoridades, no debe escatimar en esfuerzos para resaltar los beneficios de un alimento que se produce en forma sostenible y que es un aporte para el desarrollo humano.