Rusia: La hora de Chile

Chile exporta anualmente más de 500.000 toneladas de salmónidos, distribuidas en unas diez presentaciones que llegan a más de 40 países. Cada uno de esos mercados tiene estrictas normas de inocuidad y, además, se debe cumplir con los requisitos específicos de calidad y certificaciones que realizan los importadores.

Lograr este posicionamiento ha requerido un trabajo sostenido para obtener productos confiables y de alto estándar, en un desarrollo que ha comprometido el trabajo del sector privado y público para generar normativas e institucionalidades creíbles y serias.

En la última década la industria ha hecho un esfuerzo creciente por diversificar sus mercados y, entre ellos, Rusia ha sido un objetivo importante. Hoy se pueden advertir los avances si se observa que las exportaciones desde Chile llegaron en 2017 a 43.000 toneladas, incluyendo las tres especies de salmónidos, por un valor de US$312 millones.

Para ello, Chile debió pasar por numerosas reuniones y visitas técnicas de autoridades que permitieron demostrar la calidad de sus productos y procesos; y ciertamente la pertinencia y fiscalización de sus normas. La tarea no fue fácil, dadas las peculiaridades de un proceso que resultaba claramente distinto a los desafíos que Chile había enfrentado con otras naciones. Pero, finalmente, se han logrado enormes avances y hoy el salmón chileno ya es una realidad en ese mercado.

Pero el desafío de mantenerse y crecer en un mercado como ese es tan relevante como el ingreso, y el salmón nacional tiene la oportunidad de expandirse significativamente endicha nación, que le ha brindado una favorable recepción. Para eso, sostener la calidad y diversificar la parrilla de productos parece una estrategia adecuada considerando que se debe dar satisfacción a un segmento crecientemente sofisticado. Sin embargo, la coyuntura que ha favorecido a las exportaciones de Chile, esto es la restricción al ingreso de salmón noruego desde mediados de 2014, es una ventana que podría terminarse en cualquier momento. Por lo anterior es que hay un sentido de urgencia en la consolidación de los esfuerzos de crecimiento, desarrollando campañas especialmente diseñadas para Rusia y en alianza con los principales importadores de ese país.

Tal como lo señala en esta misma edición Vitaly Kornev, el presidente de la principal asociación de importadores de productos del mar, la Fish Union, quien reconoce que la realización de una campaña es una decisión que debe provenir de los mismos chilenos pero que, a su vez, se muestra disponible y abierto para prestar apoyo a sus socios comerciales impulsando actividades promocionales que lleguen a más rincones y segmentos de compradores potenciales en ese país. Ciertamente que esta es una oportunidad que debería analizarse y materializarse con tanta celeridad como sea posible.