Es sabido que la industria acuícola global es una de las primeras actividades llamadas a satisfacer la demanda por proteínas de una creciente población mundial. Si en la década de 1990 los peces y camarones entregaban a los mercados unas 10 millones de toneladas, hoy su volumen alcanza los 70 millones de toneladas. Sin embargo, la FAO asegura que este sector deberá contribuir con un total de 100 millones de toneladas de aquí a diez años para satisfacer los requerimientos nutricionales futuros.

Pero la producción global de peces y camarones no ha podido cumplir cabalmente con su promesa de alimentar al mundo dado que se han visto enfrentados a dos importantes desafíos que han impactado, de una u otra forma, sus tasas de crecimiento (CAGR) que, en el caso específico de la salmonicultura, pasaron de un 6% entre 2003-2012 a solo 1,4% entre 2013-2017. Por un lado se encuentra la disponibilidad de harina y aceite de pescado para la elaboración de dietas y, por otra, la acción de los patógenos.

En este escenario, los proveedores del sector están invirtiendo fuertes recursos y neuronas para otorgarle espacio de crecimiento a estas industrias. Es el caso de los productores de alimento para peces y camarones, que han estado investigando desde hace varios años para facilitar la sustitución de proteínas marinas e, incluso, poder mejorar la respuesta inmune de las especies de cultivo.

Es el caso de Skretting, compañía que posee once centros de investigación en acuicultura (ARC, por sus siglas en inglés) en nueve países e invierte anualmente EUR$15 millones. El responsable de estas entidades y entregar las nuevas soluciones a sus clientes acuícolas es el barcelonés Álex Obach, quien es doctor en Filosofía, Patología de Peces e Inmunología y vive en Stavanger (Noruega) desde 2007.

A su vez, el director de ARC de Skretting es quien está liderando la construcción de un nuevo centro de investigación en el sector de Pargua, región de Los Lagos, por un monto superior a los US$4 millones y desde donde saldrán nuevos desarrollos para el salmón Atlántico, trucha arcoíris y salmón coho.

¿Qué los ha motivado a invertir en la sustitución de proteínas marinas en las dietas de peces y camarones?¿Es la sobrepesca?

La sobrepesca no es el tema más importante. Si se analiza la producción de harina y aceite de pescado, se aprecia que es relativamente constante. Además, el 70% del volumen viene de pesquerías certificadas o que han demostrado ser sostenibles.

Por otro lado, el 30% de la harina y aceite de pescado que se consume, provienen de subproductos de la pesca, que no son destinados a consumo humano.

Entonces, no se trata de un problema medioambiental, sino que hoy la acuicultura utiliza el 80% de la harina y aceite de pescado que se produce a nivel mundial y se debería pasar de las 70 millones de toneladas cosechadas actualmente en pescados y camarones a unos 100 millones de toneladas en diez años. Por lo tanto, es fácil apreciar que no habrá suficientes proteínas marinas disponibles para el crecimiento acuícola que se proyecta y requiere el mundo.

En nuestro caso, desde hace 20 años nos pusimos la estrategia de utilizar estos insumos en especies donde todavía no tenemos todo el conocimiento para formular alimentos sin harina y aceite de pescado. Tarde o temprano estas materias primas van a ser limitantes.

Entonces, en el caso de los salmónidos, alcanzaron este conocimiento…

Sabemos perfectamente cómo combinar materias para cubrir todos los requerimientos de los peces y sin afectar su salud o conversión. Sin embargo, hemos sido consistentes en asegurar que nuestro objetivo no es tener alimento para salmónidos sin harina de pescado, sino que darles a los productores la flexibilidad de utilizar las proteínas marinas según su disponibilidad, calidad o precio.

En muchos países no hemos lanzado alimento sin harina de pescado. Es el caso de Noruega, ya que nuestra alternativa a las proteínas marinas son la soya o el trigo y no podemos meterle más y más de estos insumos. En Chile tenemos la ventaja de contar con una mayor variedad. De hecho, hemos comercializado más de 70.000 toneladas de alimento para salmónidos sin harina de pescado.

¿Y qué sucede con el aceite de salmón?

Sabemos formular dietas para salmónidos sin aceite de pescado, pero nos faltaban fuentes de EPA y DHA. Ahora tenemos diversas fuentes, como el aceite de microalgas o de canola modificada genéticamente. Para nosotros esto fue una revolución y no solo desde el punto de vista de la acuicultura, sino que también para la humanidad ya que, actualmente, estos son los nutrientes más limitantes que tenemos en estos momentos.

Nutrición e investigación

Se advierte que los patógenos siguen siendo el principal desafío de la acuicultura. En este sentido, ¿cómo Skretting ha apoyado al sector?

Tenemos una amplia gama de productos. Por un lado están los alimentos relacionados con la salud, mientras que por otro se encuentran los alimentos funcionales o aquellos que ayudan a los peces a enfrentar temperaturas extremas producto del cambio climático.

Específicamente en el primer caso, hemos trabajado con los tres tipos de patógenos más importantes, es decir, bacterias, virus y ectoparásitos. Para Chile, por ejemplo, estamos investigando mucho contra el SRS y cáligus.

Si ya estaban entregando soluciones para Chile, ¿por qué se decidieron a invertir en un centro de investigación en el país?

Chile tiene varias ventajas. Es la segunda industria más grande en salmones, pero también nos permite incluir investigaciones con salmón coho. Además, existe una amplia variabilidad de materias primas.

¿Qué características tendrá el centro que esperan comenzar a operar en Chile durante la segunda mitad de este año?

Lo primero es que lo estamos construyendo más grande de lo que necesitamos actualmente, de forma de poder ampliarlo fácilmente si es necesario. En segundo lugar, tendrá estanques para realizar ensayos con peces pequeños, post smolts y hasta tamaño de cosecha, tanto con agua dulce como agua de mar.

Finalmente, a este centro solo ingresarán ovas certificadas, ya que nuestra idea es autoabastecernos de peces de forma de mantener altos niveles de bioseguridad.

¿Darán servicios a terceros o investigarán con especies no salmónidos?

No daremos servicios a terceros porque tenemos mucha investigación propia que realizar y, además, no deseamos competir con otras organizaciones que realizan estos trabajos.

Tampoco investigaremos con otras especies de cultivo por un tema de bioseguridad. Combinar especies puede derivar en contaminación cruzada. Si requerimos estudiar otras especies, lo haremos con universidades o centros de investigación.