En 2017, el hall de ingreso de AKVA Chile, en la ciudad de Puerto Montt (región de Los Lagos), tenía como protagonista una tabla para hacer surf. Muchos asumieron que dicha instalación –que salió a fines de 2018– se debía a que el presidente regional de América & Australasia, Andrew Campbell, es de Nueva Zelanda, un país muy relacionado con las actividades y deportes acuáticos.

Pero no, Campbell, que llegó al país en enero del 2000, aclara que la motivación tras la tabla era otra. “En 2017 reuní a los gerentes de todas las líneas de negocio de la compañía para explicarles que se nos venía una ola gigante de trabajo y que ellos tenían que definir cómo enfrentar la situación: o la ola nos aplastaba o salíamos surfeando y pasándola bien. La colgamos en la entrada para manejar la actitud y recordarnos que las personas pueden decidir cómo enfrentar estas situaciones”.

Y parece que la estrategia tuvo el efecto esperado. Hoy, todas las líneas de negocio de AKVA Group Chile están creciendo y ya sea por las ventas para la industria nacional como internacional. Tanto así que las instalaciones de la compañía han tenido que ampliarse importantemente, lo que considera desde galpones cada vez más grandes a la inminente construcción de un edificio de cuatro pisos.

De igual forma, la buena “salud” de AKVA Group Chile se advierte por el mayor número de trabajadores y donde cada vez aumenta la participación de mujeres que, incluso, están presentes en actividades que normalmente eran destinadas solo a hombres. “Gracias a nuestro AKVA Academy, hemos capacitado a 20 mujeres en soldadura”, reconoce Campbell y fundamenta lo anterior con la siguiente reflexión: “una sociedad sana tiene hombres y mujeres, jóvenes y viejos, con buena formación académica y no tanto. Para crecer como empresa en forma sustentable, debemos tener un equipo robusto que incluya a todos estos sectores. Es la única forma de entregar soluciones que incluyan diferentes visiones”.

Usted trabaja en una compañía internacional con presencia en la mayoría de los países donde se hace acuicultura. En el caso de la salmonicultura, ¿cómo aprecia el desarrollo tecnológico entre las diferentes naciones?

Distinto. Es que si nos vamos al caso de Chile y Noruega, los principales productores, lo único común es el salmón. Son muy distintos si analizamos los niveles de infraestructura, certificaciones, reglas o normas.

Sin embargo, no veo una industria más avanzada que la otra. Cada una se desarrolla según su entorno y desafíos. Las dos, desde sus ámbitos, lo están haciendo muy bien.

Pero ustedes ofrecen las mismas soluciones en ambas naciones…

Solo cuando es un tema en común presentamos las mismas soluciones, pero hay muchas cosas donde son diferentes. Dentro de los últimos está la conectividad, presencia de lobos marinos, magnitud de las corrientes marinas o disponibilidad de habitabilidad cercana.

Un ejemplo de lo anterior es el caso de los pontones. En Noruega están enfocados en oficinas, sistemas de alimentación y gran capacidad para almacenar alimento. En Chile, y dado el aislamiento de los centros de cultivo, los pontones también deben considerar una habitabilidad para un amplio número de trabajadores.

También se encuentran las balsas jaulas. En Chile se han preferido las metálicas debido a que son más fáciles de defender contra los ataques de lobos.

¿Principalmente por los lobos marinos?

Si. Es que en Chile hay un problema con estos mamíferos. Tenemos que entender que ellos viven en estos ambientes por miles de años y que la industria con suerte tiene 30 años. Todavía estamos buscando cómo operar de mejor manera en un lugar donde los lobos tienen todas las ventajas. Hay cosas que funcionan bien y otras no tanto.

El punto es que los lobos marinos o mamíferos similares no son tan incidentes en los otros países y que los productores locales viven sufriendo con mortalidades o peces estresados que dejan de comer. Los productores chilenos están poniendo lo mejor de sí pero es un desafío que debemos enfrentar todos juntos.

¿Cree que la acción de los lobos marinos ha limitado el avance de la industria a concesiones más expuestas?

Ciertamente. Las balsas jaulas circulares o plásticas responden mucho mejor a sitios expuestos. Incluso, pueden aguantar olas de hasta doce metros de altura. Pero no sirve de nada lo anterior si al final del día solo se está alimentando a los lobos marinos. Si bien la industria chilena está avanzando lentamente hacia los centros más expuestos, todavía quedan aspectos que solucionar.

¿Qué aspectos quedan por abordar?

Estimo que lo más fácil es la altura de ola. Todavía se debe abordar aspectos como la seguridad de los trabajadores y de los peces.

Dado que en Chile no tenemos un fondo de inversiones grande, cada salmonicultora debe enfrentar estos desafíos en un ambiente de negocios junto con sus proveedores. Hoy lo está haciendo y de buena forma. Sin embargo, siempre queremos avanzar más rápido y mejor.

De todas formas, para mí es un mito pensar que Chile está atrasado en el desarrollo tecnológico o que está más atrás en algunas materias. Depende del tema. En el mundo de las pisciculturas con sistemas de recirculación de agua, estamos igual o mejor que cualquier parte.

En los últimos años, la industria del salmón de Chile ha visto un importante aumento en sus costos de producción. ¿Qué pueden hacer las tecnologías para revertir la situación?

Efectivamente hubo un aumento en los costos de producción pero, no obstante, estos han ido disminuyendo en los últimos dos años. Todas las personas han estado desarrollando diferentes cosas para enfrentar este tema pero creo que los aspectos más incidentes son las mortalidades y el factor de conversión. Algunos de los caminos que apuntan en este sentido son ovas y smolts de calidad, vacunas, sistemas para prevenir los efectos de los blooms de algas y, por supuesto, un mejor control de la acción de los lobos marinos.

Específicamente en los factores de conversión, las vías son seguir mejorando la nutrición y controlando la alimentación, que es donde nosotros podemos aportar. Respecto del último punto, hay que avanzar en saber cuánto, cuándo y cómo alimentar. Hoy este proceso es manejado en un 100% por humanos pero ya podemos observar avances en este sentido.

¿Cuáles?

Gracias a una colaboración con AKVA Group Escocia y la compañía Observe Technologies, estamos trabajando un software basado en Inteligencia Artificial, que es alimentado con información histórica de nuestro programa Fish Talk, el comportamiento específico de los peces en cada jaula y las condiciones ambientales. Entonces, gracias a la incorporación de datos y su aprendizaje, nuestro software asesora a los encargados de la alimentación de los peces respecto de cuánto y cuándo se deben entregar los pellets. Estamos seguros que esto permitirá nutrir mejor a los peces y disminuir los factores de conversión.

Llevamos unos diez meses probando este desarrollo y ya está comenzando a ser comercializado como un servicio. En este ámbito, se puede decir que Chile también está liderando.

En la industria está la idea de normar las calidades o capacidades de las infraestructuras que son comercializadas en el país, como las balsas jaula. ¿Qué opina de esta visión?

Creo que en Chile faltan estándares, pero cada empresa –salmonicultores y proveedores– tiene sus propias definiciones. Ahora, la pregunta es quién define las reglas hacia el futuro. Acá elegimos a las empresas y en Noruega al Estado. En lo personal, no sé cuál es mejor.

Específicamente en el caso de las balsas jaula, en Noruega primero se clasificaron los centros de cultivo y luego se procedió a normar la infraestructura. Esto me hace sentido porque primero debes conocer la altura de ola y fuerza de la corriente y, según esta clasificación, defines los equipos que se necesitan.

En distintos niveles de formalidad, en Chile esto ya se hace. Todos los productores conocen las condiciones oceanográficas de sus centros de cultivo y buscan soluciones acordes a ello.

Entiendo las ganas de normar pero es importante que no nos vayamos a los extremos. Yo prefiero un ambiente más flexible que permita aplicar criterios. Estimo que esto ha sido una de las ventajas de la industria chilena, que a veces juega a favor y otras en contra, pero que le ha permitido recuperarse rápidamente de ciertas crisis. En el mundo, no hay muchas actividades que se puedan sobreponer a situaciones como la causada por el virus ISA.

Finalmente, y desde un punto de vista tecnológico, ¿cómo proyecta a la industria del salmón en el mediano plazo?

Estamos viviendo un cambio de paradigmas. Por un lado, la Inteligencia Artificial está llegando con una rapidez impresionante y entregando un amplio abanico de posibilidades que permitirán a la industria ir mejorando y anticipando posibles problemas o fallas. En este sentido, más que nunca necesitaremos personas pero en tareas donde tengan que aplicar sus habilidades y criterios.

De igual forma, la industria chilena avanzará sí o sí a lugares más expuestos, aunque todavía quedan algunos aspectos por resolver que, de seguro, irán siendo solucionados a través de nuevas tecnologías.

En definitiva, el futuro del desarrollo tecnológico viene por el lado del software y no del hardware. Es a través del software que las personas interactúan con el hardware.