En 2015 fue el punto más crítico. Una importante cadena de supermercados de Estados Unidos afirmaba, en el marco de la feria de productos del mar que se realiza en la ciudad norteamericana de Boston, que disminuiría las compras de salmónidos chilenos por su alto consumo de antibióticos. La información, que tuvo una alta resonancia internacional, no cayó nada de bien entre los productores nacionales quienes argumentaban que el uso de terapéuticos se debe a la presencia de una bacteria intracelular, llamada Piscirickettsia salmonis, que está en las aguas nacionales y que afecta a los tres salmónidos que se cultivan en nuestro país.

Otra de las iniciativas que se creó como consecuencia de la necesidad de producir sosteniblemente, nació al interior de las oficinas de Skretting Chile y se oficializó en 2016. Un total de siete compañías (tres productoras y cuatro proveedoras) colaborarían estrechamente en pos de un objetivo ambicioso hasta el momento: disminuir el consumo de antibióticos en un 50%. Las empresas participantes son: AquaGen, BlueGenomics, Blumar, Virbac-Centrovet, Cermaq, Pharmaq, Skretting y Ventisqueros, quienes han dispuesto de infraestructura (en agua dulce y agua de mar), personal altamente calificado y productos y servicios con el objetivo de alcanzar una meta que hoy parece más cercana y que, incluso, ya ha sido adoptada por entidades como Intesal, que a principios de 2019, se comprometió frente al Seafood Watch Monterey Bay Aquarium a disminuir el consumo de antibióticos en un 50% de aquí al 2025.

Desde 2016 a la fecha, el proyecto Pincoy ha cosechado varios éxitos y avances. Dentro de los primeros están los reconocimientos logrados a nivel nacional e internacional, mientras que, dentro de los segundos, se encuentran las cosechas de cuatro centros de cultivo de salmón Atlántico bajo el modelo productivo de “Pincoy”, lo que se traduce en cuatro millones de smolts desafiados en las regiones de Los Lagos y Aysén, más de cien reuniones de coordinación y la participación de unas 40 personas.

Pero las apuestas de Pincoy son altas. Para este año ya se planea la siembra de otros cuatro centros de cultivo, y la generación de acuerdos con otras entidades de forma de aumentar su capacidad de análisis. Para administrar de mejor forma los nuevos desafíos, los encargados de esta iniciativa buscaron el apoyo de una coordinadora externa, cargo que recayó en la médico veterinaria Cristina Winkler, quien es candidata al grado de Magíster en Ciencias, mención Salud Animal, además de una amplia trayectoria en la industria del salmón, tanto en Chile como en Noruega.

Específicamente, ¿qué rol tienes al interior del proyecto Pincoy?

Participo activamente de las reuniones del Comité Directivo y, además, me toca coordinar las reuniones de los cinco comité que posee Pincoy, es decir, el de Agua Dulce, Agua de Mar, Datos, Salud y Comunicaciones. Cada uno de ellos tiene sus propios temas de trabajo y genera productos. Por ejemplo, tanto desde Agua Dulce como Agua de Mar han salido manuales de buenas prácticas o indicadores de bienestar animal. En el caso de Datos, se está trabajando para estandarizar la entrega de indicadores y, a partir de ellos, generar diferentes mediciones (KPI). En el caso de Salud, se han analizado el uso de vacunaciones estratégicas o alimentos funcionales, entre otros.

En Comunicaciones tenemos una página web y, adicionalmente, estamos publicando continuamente en redes sociales algunos de los logros alcanzados por Pincoy.

Todo este trabajo ha sido muy motivante, ya que cada una de las siete empresas pone a disposición a sus mejores profesionales y, al final, para mí ha sido beneficioso participar en seis comités de expertos que analizan y toman diferentes decisiones.

Pincoy se puso la meta de reducir en un 50% el consumo de antibióticos. ¿Cree que se pueda lograr?

Hace unos pocos años, nadie se hubiera aventurado a una apuesta de este tipo, pero hoy lo vemos como algo totalmente factible de aquí a 2025 y dado lo mucho que se ha avanzado. A pesar de que nos faltan cifras oficiales de Sernapesca, que están en consulta, nuestros centros de cultivo están en promedio por debajo de los consumos de antimicrobianos de la industria y eso que estas unidades están ubicadas en áreas desafiantes. Por otro lado, han logrado mejores factores de conversión y rendimientos, sin descuidar el bienestar animal.

Entendemos que, a la fecha, los integrantes de Pincoy han adoptado 23 acuerdos. ¿Podría nombrar algunos?

Hay acuerdos simples, como determinar la frecuencia de las necropsias o las visitas veterinarias. Pero también tenemos acuerdos derivados de diversos análisis, como los niveles de mortalidad gatillantes de tratamientos según la estación productiva, la dosis máxima de antibióticos a utilizar o la recomendación de cosechar cuando aparece un brote y los peces están sobre los 4,3 kilos.

En relación con las estrategias de vacunación, se propone el uso de una vacuna quíntuple, luego un reforzamiento con la vacuna viva y, optativamente, el uso de una vacuna oral.

Ustedes elaboraron manuales de buenas prácticas tanto para agua dulce como para agua de mar. ¿Podrías entregar algunas de las principales claves en ambos casos?

Ambos manuales se fundamentan en la elaboración de estrategias en las que se definan altos estándares de bienestar animal y una excelencia operacional en toda la cadena productiva, considerando en su desarrollo los mejores programas genéticos, dietas funcionales y de alto desempeño, una cuidadosa selección de smolts, vacunas, tratamientos farmacológicos, protocolos de mejores prácticas en etapas de agua dulce y agua mar, además de un cuidadoso monitoreo. Ambos manuales son exhaustivos y entregan sobre 38 recomendaciones para agua dulce y más de 31 para agua mar donde, además, se detallan métodos para evaluar estar recomendaciones.

Han logrado disminuir el consumo de antibióticos a cero en algunos centros…

No, porque otro de los objetivos actuales de Pincoy es cuidar el bienestar animal y, por ello, se han debido suministrar antibióticos para restaurar la salud de los peces. Sin embargo, y dado algunos avances científicos que se han conocido recientemente, es posible que ha futuro se logre eliminar el consumo de antibióticos.

¿Y cómo han sido los costos productivos de los centros de cultivo bajo el modelo de Pincoy?

La lógica dice que si usas los mejores productos y aplicas todas las estrategias, los costos serán potencialmente más altos. Pero hoy el objetivo es entender bien el modelo productivo, ver qué estrategia funciona mejor según el área productiva y, luego de estos análisis, decidir qué se puede mantener o modificar. A mediano y largo plazo los costos asociados al modelo Pincoy, pueden verse compensados con mejores indicadores productivos ya que peces más sanos permiten expresar de manera más completa su potencial de crecimiento y la conversión del alimento.

Además hay un beneficio inherente en la reducción del uso de antibióticos; el eventual cambio en la percepción de la industria chilena y de nuestros productos, que es uno de nuestros objetivos y es invaluable.

De todas formas, puedo comentar que algunas de nuestras compañías ya están aplicando modelos parecidos a Pincoy y, por lo tanto, los centros de cultivo bajo esta iniciativa no les han significado esfuerzos adicionales.

En todo esto, ¿qué valor le otorgas a la comunicación de esta iniciativa y/o sus resultados?

En la industria ha faltado una mayor comunicación y eso ha permitido que se hayan implantado mitos como realidades. Por ejemplo, sabemos que otras industrias de producción animal ocupan similares cantidades de antibióticos en sus ciclos productivos, pero no reciben el mismo trato de parte de ONGs o comunidades, lo que parece injusto.

Entonces, a través de la página de Pincoy o redes sociales, estamos abordando estos temas. Nos interesa que se sepa lo que estamos haciendo, que varias compañías están colaborando y que nuestro enfoque es holístico, es decir, nos preocupa la salud y el bienestar de los peces y el cuidado del medio ambiente.

En este sentido, para nosotros es muy importante que otras iniciativas también estén apuntando a lo mismo, ya que si hay un objetivo común será más fácil para todos lograrlo.

¿Cree que se puedan sumar otras compañías a esta iniciativa?

No estamos cerrados a la llegada de otras compañías. Sin embargo, creemos que Pincoy tendrá un impacto a nivel de industria cuando publiquemos nuestro manual de buenas prácticas.

Finalmente, ¿cómo ves el futuro de Pincoy?

Muy positivo. Por un parte, las productoras ya han comprometido nuevos centros de cultivo para 2020 y un reciente acuerdo con Intesal y EpiVet nos permitirá a avanzar más rápido en los análisis para determinar el modelo productivo.

En definitiva, todos estamos enfocados en disminuir el consumo de antibióticos a través del uso de las mejores herramientas con la que cuenta la industria, para lograr una industria más sustentable, pero sin descuidar el bienestar de los peces.