La vida adulta del noruego Dag Sletmo ha estado centrada –básicamente– en dos aspectos: economía y productos del mar. Es que después de estudiar en la Escuela de Economía de Noruega (Noruega), en su natal Oslo, efectuó un MBA en la Universidad de Columbia (Estados Unidos) y desde allí comenzó su carrera como consultor económico en unas de las áreas con mayores proyecciones de su país: los productos del mar.

Es así como ha sido analista de ABG Sundal Collier, encargado de las relaciones con inversionistas del Grupo Cermaq y, hasta la fecha, como senior vice president del área Foods & Seafood del DNB Bank ASA, la mayor entidad financiera de la región escandinava en términos de capitalización de mercado, presente en diversos países del mundo (incluido Chile) y que ofrece una amplia gama de servicios, entre los que se encuentran préstamos, ahorros, asesorías, seguros y pensiones. Por supuesto, uno de sus focos son todos los negocios que se relacionen con el mar, como las industrias navieras, pesqueras y de acuicultura.

Bajo este marco le ha tocado analizar especialmente a la industria del salmón, conociendo en detalle su estructura, normativas y proyecciones. En nuestro país, el DNB Bank se ha convertido en uno de los principales financistas de su desarrollo, llevando a Sletmo a visitar la nación sudamericana en repetidas oportunidades y con el objetivo de negociar algún préstamo o, incluso, entregar charlas para compartir su visión sobre la actividad.

Precisamente respecto de lo último, en octubre pasado y en el marco de la última conferencia Aqua Forum, evento organizado por TechnoPress (del Grupo Editorial Editec), el economista se refirió a los precios y tendencias productivas de la industria del salmón global; costos y comercialización; así como los impactos de las nuevas tecnologías en la actividad.

En la reunión, Sletmo aseveró que los precios internacionales de los salmónidos noruegos y chilenos “se mueven como un tándem”, agregando que “proyectamos que en el mediano o largo plazo existe un soporte para que los precios se mantengan en los niveles actuales, pero es muy probable que en los próximos doce meses los precios tenderán a disminuir porque el suministro de Noruega y Chile será mayor”. Lo anterior estaría dado porque la producción chilena está volviendo luego de las pérdidas que dejó el bloom de algas de 2016 y Noruega se está recuperando del piojo de mar. “Si bien vemos que la producción de salmónidos crecerá, advertimos que a largo plazo esto estará más contenido, aumentando por debajo del 5% anual”.

Respecto de Noruega, el experto bancario aseguró que sus costos deberían bajar durante este 2017, ubicándose en los NOK$35,82, cifra menor en un 1% al compararla con 2016 y que estaría dada por la menor inflación de dos importantes insumos: menores costos de los alimentos para peces (-6%) y disminución en el control del piojo de mar.

Sobre Chile, Sletmo se preguntó si el país podría volver a ser líder en costos, destacando la tendencia descendente que ha presentado este aspecto de la producción nacional de peces desde 2013 a la fecha y que ha significado bajar en más de US$1/kg durante el lapso y muy cercano a los niveles escandinavos.

En general, ¿cómo aprecia el actual momento que está viviendo la industria del salmón de Chile?

Definitivamente creemos que esta actividad es una buena industria globalmente, pero también sabemos que habrá problemas y, algunas veces, estos se darán en Chile o en otra nación. Este país ha atravesado momentos complicados, pero Noruega también ha enfrentado periodos desafiantes. No obstante, lo importante acá es saber cómo la industria está manejando sus potenciales riesgos y, en el caso chileno, advertimos que las normativas van por un buen camino.

¿Y qué evaluación realizan sobre el potencial de crecimiento de Chile?

No creemos que la industria del salmón de Chile se debería enfocar en crecer antes de resolver algunos desafíos biológicos. De todas formas, gracias al desarrollo de algunas innovaciones, se podrá aumentar en volumen aunque eso tomará tiempo. Hoy, el principal foco debería ser el biológico.

Respecto de las innovaciones, ¿estima que los cultivos offshore serán una buena vía para el crecimiento productivo?

El potencial de los cultivos offshore es muy grande, pero todavía es muy temprano. A la fecha, este tipo de tecnología no se ha testeado lejos de la costa ya que todavía hay desafíos por resolver. Sabemos que, en una segunda etapa, estas pruebas se realizarán en ambientes más expuestos, pero estimamos que todavía pasarán varios años antes de que se conviertan en una realidad. Si tienen éxito, será muy fácil escalar estos proyectos y superarán a los cultivos en tierra, que es otra tendencia que se ha estado dando.

Específicamente en el caso de las pisciculturas, si bien no necesitan de concesiones, deben invertir fuertemente en cuidado ambiental o en permisos para tomar y descargar agua. Al final, todo es un poco más complicado.

¿Financian la adquisición de tecnologías offshore?

Para un banco es muy desafiante financiar este tipo de proyectos y, en general,  los recursos provienen de capital de inversión (equity). Sin embargo, nosotros financiamos estos desarrollos indirectamente cuando prestamos dinero a las compañías.

En este sentido, ¿qué aspectos analizan de las salmonicultoras que acuden a ustedes?

Por supuesto que lo primero que miramos son sus números, pero también su historia, el equipo administrativo, las concesiones que tienen y su performance biológico.

En estos análisis, ¿qué rol tiene la reputación de la compañía o si cuenta o no con licencia social?

Cuando analizamos al equipo gerencial, eso incluye su responsabilidad social. Es que la industria del salmón está enfrentando una mayor presión desde un punto de vista de la responsabilidad y nosotros, como banco, enfrentamos los mismos desafíos. Estimamos que estos aspectos irán siendo más importantes en nuestros análisis.

¿Qué otros indicadores analizan?

El FCR es muy importante en los costos y rentabilidad de la compañía ya que cuando tienes problemas, este indicador subirá. Por el contrario, si los peces están sanos, si no necesitas tratarlos contra el piojo, tendrás mejores resultados y eso se relacionada con las buenas prácticas.

Pero en salmonicultura sucede algo diferente a la mayoría de las industrias, donde si quieres bajar los costos, puedes cortar por varios lados. Disminuir salarios, empleados u oficinas. En la industria del salmón, si tienes costos bajos, los peces no estarán saludables y, al final, tendrás que gastar mucho más.

Sabemos que el precio del salmón Atlántico podría declinar levemente el próximo año debido a una mayor producción, pero ¿qué sucede con el salmón coho y la trucha?

Nosotros miramos estas especies solo ocasionalmente ya que dependen de otras dinámicas. En la trucha, por ejemplo, lo que suceda en Japón es muy importante, como la tasa de cambio del Yen, los volúmenes almacenados en sus frigoríficos o la situación de la pesca salvaje. También influye la situación de mercados como Rusia y Brasil. De todas formas, sabemos que los precios de las tres especies están relacionados.

Al mediano y largo plazo, ¿cómo la banca visualiza a la industria del salmón?

Al analizar el caso de la industria de Noruega, donde los precios y ganancias son muy altas, se puede prever que alguien tratará de quitarte un poco de participación de mercado. Entonces, no vemos que el margen actual se mantenga en el largo plazo.

En el caso de Chile, creemos que los márgenes serán cercanos a los US$1,2/kg. Eso sería lo normal a un plazo de diez años. No obstante, el país debe seguir trabajando para disminuir sus costos de producción y poner sus productos en los mercados a buenos precios. También se encuentra el problema biológico, que debe ser resuelto.