El tema comenzó a tomar vuelo a principios de este año. La mayor parte de las cosechas de salmónidos nacionales se obtienen desde las aguas de la región de Aysén, sin embargo, las plantas de procesamiento, gran parte de los trabajadores e, incluso, los servicios, están o provienen desde la región de Los Lagos.

Entonces, los recursos económicos que quedan en la zona se concentran, básicamente, en las patentes que se deben pagar a los municipios por las concesiones acuícolas. Según SalmonChile, en 2017 la industria ingresó a las arcas de la Municipalidad de Aysén cerca de US$3 millones. Además, un reciente estudio calculó que la salmonicultura chilena cancela cerca de US$13 millones anuales en trabajadores que se desempeñan en centros de cultivo situados en Aysén pero que no residen en la región austral de 108.494 km² y solo 108.328 habitantes.

Con el objetivo de revertir esta situación, el senador (UDI) por la región de Aysén, David Sandoval, comenzó a llamar la atención de la industria del salmón para que concretara un nuevo trato. Esta no tardó en responder y se esperaba que al cierre de esta edición se oficializara un acuerdo que promete cambiarle la cara a la zona.

El contador auditor y geógrafo; alcalde por Chile Chico, Cochrane y Coyhaique; diputado y senador por Aysén hasta 2026, cuenta a AQUA los alcances del “protocolo productivo entre la industria salmonicultora y el sector público”.

Usted está en cargos públicos desde 1986. A través de los años, ¿cómo ha visto el impacto de las actividades económicas de Aysén?

Sin dudas que el desarrollo de la región de Aysén, en materia económica, ha sido bastante ambiguo. Históricamente, hemos tenido una vocación ganadera pero, en los últimos años, la actividad ha ido decreciendo. Si en la década de 1970 había unas 170.000 cabezas de ganado, en 2007 la cifra se había elevado hasta 190.000 unidades. No obstante, recientes cifras oficiales sitúan el número en cerca de 140.000 cabezas.

Similar situación ocurre con la actividad ovina. En 1977 se contabilizaron 740.000 unidades, mientras que en 2007 se individualizaron unos 300.000. Las cifras más recientes detallan números muchos más bajos.

Se puede apreciar que, en los últimos años, el sector más dinámico y de mayor impulso es la acuicultura y, particularmente, la salmonicultura. Evidentemente, la región tiene hoy una gran esperanza en lo que significa el desarrollo de esta actividad.

Específicamente, ¿en qué aspectos la salmonicultura puede aportar al desarrollo económico de la región?

Actualmente, para la salmonicultura, la región de Aysén es fundamentalmente una fuente de uso de sus recursos marítimos. Pero gran parte de sus trabajadores, plantas de proceso o servicios provienen o tienen base en otras regiones del país.

En este sentido, la crítica positiva que he realizado es que uno espera que a la industria del salmón le vaya bien, pero estimamos que la región de Aysén también tiene que ser parte de este desarrollo. Actualmente, en el mundo no se concibe un desarrollo económico productivo que no esté inserto en el entorno social, económico o laboral de los territorios donde están.

Nadie está pidiendo que la salmonicultura nos resuelva los problemas de salud, educación o vivienda. Queremos que nos ayude a crear un mecanismo para que a la región también le vaya bien. Generar una cantidad de servicios asociados podría ser un gran aporte al desarrollo de Aysén.

¿Y cómo ha sido recibido este mensaje por parte de la industria?

Hemos hablado con el gremio y las empresas y durante agosto deberíamos firmar el compromiso de un nuevo trato para que la industria no solo esté mirando hacia afuera, sino que también hacia adentro.

¿Cómo la industria puede apoyar el desarrollo de localidades más pobres o alejadas de la región?

De varias formas. Además de contratar a servicios locales, también puede apoyar con el empleo. No puede ser que, en Puerto Aguirre, las personas se tomen el aeródromo o una barcaza porque requieren de 20 cupos de los planes de empleo, teniendo al frente un centro salmonicultor con trabajadores que no son de la región. Esto lo tenemos que corregir y, evidentemente, tenemos una gran oportunidad para que gane la industria y las comunidades donde se desarrolla la actividad.

¿Cómo evaluarán los cumplimientos o avances de este protocolo?

En este protocolo abrimos una línea amplia de acciones en materia de salud, de educación y otras materias que necesita la región. La idea es que la industria, con toda su energía, se siente en una mesa con la región y vean en conjunto las materias en las que se puede avanzar. Algunos aspectos, como el déficit de energía, vivienda o salud, tendrá que resolverlos la región. En otros aspectos, como el empleo o capacitación, nos tendrá que apoyar la salmonicultura.

Por ello que este documento es un contrato a diez años plazo y que requiere de una acción conjunta e integral para impulsar el desarrollo de la región.

¿Qué opina de la resistencia que ha generado la expansión de la industria del salmón en áreas como Magallanes?

Hay actores que no quieren que se haga absolutamente nada en las zonas extremas. Pretenden que la zona austral sea un gran parque, pero ese no es el camino. Esa visión nos está generando que en zonas del país, como en la región de Aysén, más del 20% de la población viva en condiciones de pobreza estructural.

Entonces, terminamos teniendo una alta dependencia del empleo público que, en general, son precarios y duran lo mismo que una inversión en materia de obra pública. Eso no es lo que queremos. Deseamos un desarrollo distinto y, para que esto no pase, es que necesitamos una alianza virtuosa con la industria.

Finalmente, ¿qué opina del anuncio de que la Subpesca pasaría a un nuevo Ministerio de Agricultura y Alimentación?

El Ministerio de Economía está transitando hacia una dinámica totalmente diferente en materia de promoción, inversión y fomento productivo. En tanto, el Ministerio de Agricultura y Alimentación va en la dirección correcta. En el agro está la actividad ganadera, la forestal, la agrícola, en el fondo, está la producción de alimento y por lo tanto, relacionar a este nuevo ministerio la industria acuícola-pesquera tiene absoluto sentido.