Si bien la industria del salmón de Chile ha sufrido con floraciones algales nocivas (FANs) casi desde sus inicios, no le había tocado vivir una tan desastrosa como la causada por la Pseudochattonella cf. a principios de 2016, las que causaron mortalidades en unos 45 centros de cultivo de salmón y millonarias pérdidas.

Y si bien este hecho llevó a la actividad acuícola a reforzar y adoptar una serie de medidas adicionales, como el monitoreo continuo, cosechas anticipadas o postergación de siembras, entre otras, también llevó a diferentes ejecutivos a buscar respuestas en otros lugares del orbe. Uno de los destinos seleccionados por la comitiva dirigida por Intesal, y donde participaron representantes gubernamentales, salmonicultores, mitilicultores y pescadores artesanales, fue China. Específicamente, llegaron a entrevistarse con el director del Laboratorio Nacional de Ecología Marina y Ciencias Ambientales, perteneciente al IOCAS, Dr. Zhiming Yu, quien tiene sus oficinas en Qingdao, con casi 30 años de investigaciones para conocer los impactos de las FANs en el medio ambiente y los seres vivos, así como en el desarrollo y mejora de una tecnología que sea costo-eficiente para su control. Se puede destacar que, desde hace unos 20 años, Yu y su equipo han contado con la asesoría de uno de los referentes mundiales en materia de blooms de algas, el Dr. Donald Anderson, quien es director del Woods Hole Oceanographic Institution (EstadosUnidos), organismo independiente que se la ha catalogado como la “NASA de los Océanos” por la realización de investigaciones oceanográficas de frontera.

Las conversaciones de los representantes chilenos y chinos no terminaron en punto muerto. Por el contrario, el guante fue tomado rápidamente por el gerente general de Centrovet, David Farcas, quien se trasladó hasta las tierras del gigante asiático para firmar diferentes acuerdos que permitieran traer a las aguas nacionales la solución desarrollada por el Dr. Yu.

En el marco de este trabajo conjunto, recientemente visitaron Chile el experto chino y el norteamericano, con el objetivo de reunirse con las autoridades nacionales y efectuar charlas que permitieran informar más sobre los usos y efectos de la aplicación de arcillas que son utilizadas para combatir las FANS en países como Japón, Corea del Sur y, por supuesto, la misma China.

Dr. Zhiming Yu

El Dr. Yu trabaja en una de las divisiones del Instituto de Oceanografía de la Academia de Ciencias China, entidad fundada en 1950 y la más importante del país asiático. Actualmente, allí trabajan unos 500 científicos, 100 de los cuales tienen el grado de doctor.

Sus áreas de investigación se relacionan con la biología marina experimental, ecología marina y ciencia ambiental, así como la corrosión marina y su protección, entre otros ámbitos.

Específicamente, el laboratorio dirigido por el Dr. Yu ha sido el responsable de una arcilla que, luego de tratamientos físicos y químicos, es utilizada exitosamente contra floraciones algales nocivas en diferentes cuerpos de agua.

¿Cuál es la situación de mareas rojas en China?

En primer lugar me gustaría decir que la acción de las algas nocivas son desastres muy comunes en todo el mundo y que, en los últimos años, se han ido incrementando debido a las mayores actividades humanas. En China, y según publicaciones gubernamentales, la ocurrencia es de entre 30 a 50 veces al año.

Como se puede esperar, esto ha impactado diversas actividades de nuestro país. Por ejemplo, en 2009, en el norte de China tuvimos una marea marrón que dejó pérdidas por CNY$100 millones (US$16 millones) a los cultivadores de ostión. En 2012, en tanto, en el sur de China tuvimos una floración de microalgas que causó pérdidas por CANY$1.000 millones (US$160 millones) a la industria acuícola.

Entendemos que el uso de arcillas para combatir las FANs nació en Japón hace 30 años. ¿Cómo adaptaron ustedes esta tecnología?

Efectivamente, en Japón nació el uso de este producto natural pero que también es utilizado en Corea del Sur para controlar las algas nocivas. No obstante, ellos han tenido dos problemas. Por un lado, las partículas de sus arcillas son más grandes y, por lo tanto, podrían provocar daños en las branquias de peces u otros organismos. Por otro, se encuentran los grandes volúmenes que deben ser empleados. Para tratar un kilómetro cuadrado, ellos utilizan entre 100 y 400 toneladas.

En este contexto, comencé a trabajar para elevar la eficiencia de este producto porque el fundamento teórico del control de las algas nocivas utilizando arcillas es la interacción entre el organismo y las partículas de la solución. Gracias a la modificación de las cargas eléctricas, logramos pasar de un 90% a un 60% de la arcilla que puede interactuar con las algas y flocularlas al fondo marino. Luego de este proceso, además de su purificación, solo se requieren de cuatro a diez toneladas por kilómetro cuadrado.

Según sus experiencias, una vez aplicada la arcilla se demora solo un par de horas en flocular las algas, pero ¿en cuánto tiempo se debe volver a aplicar?

Me gustaría aclarar que nuestra arcilla actúa sobre todos los tipos de microalgas, aunque con diferentes niveles de eficacia. También es necesario mencionar que las algas nocivas atrapadas y floculadas por estos productos, sean los nuestros como los de Corea del Sur, no vuelven a subir.

Pero como el mar es un sistema abierto, donde hay circulación e intercambio de aguas, es posible que las algas vuelvan a entrar a un determinado sector. Esto dependerá de las velocidades de las corrientes marinas.

Independiente de lo anterior, ¿han estudiado los posibles impactos de las arcillas en organismos marinos?

Hemos realizado varios experimentos que van desde el estado embrionario a larvas y en peces grandes, como los salmónidos. También hemos realizado pruebas en larvas de almejas y ostión. Bajo la densidad de la arcilla modificada que utilizamos, no hemos advertido efectos.

A la fecha, ¿en qué se ha basado el trabajo conjunto que han realizado con Centrovet?

En la década de 1990, en China se comenzó la investigación de algas nocivas y buscamos ayuda internacional de primer nivel. Ahí dimos con el profesor Anderson, quien ha tenido la función de guiar y dirigir nuestro trabajo. Gracias a esta colaboración, nuestro grupo de investigación hoy es uno de los más influyentes y grandes de China en términos de publicaciones y personal.

En relación con Chile, y luego de la visita liderada por Intesal, vimos que se requería de un ente administrador para introducir la tecnología a este país. Ahí logramos firmar un acuerdo con Centrovet para que administre nuestro producto y vea todos los asuntos.

A la fecha hemos estado avanzando en varios aspectos. Por una parte estamos analizando la demanda por parte de los acuicultores, por otra, estamos buscando los permisos de parte del Estado para probar y utilizar esta tecnología.

De igual forma, y en el laboratorio del profesor Anderson, estamos probando dos tipos de arcillas modificadas de forma de conocer la eficiencia de eliminación de algas nocivas de las aguas costeras de Chile. Allí se ha trabajado con las especies presentes en el país.

¿Qué le diría a la comunidad que puede estar escéptica en el uso de este producto?

Nos reunimos con representantes gubernamentales y hemos conocido que su preocupación proviene de la Convención de Londres referida específicamente a los vertimientos, el que fue firmado en 1972 por naciones como Chile, China y Corea del Sur. Estos dos últimos países tienen aprobada la tecnología y la usan frecuentemente. No entiendo porqué acá no se puede.

Entonces, es preciso recordar que la arcilla no es nociva ni dañina. A su vez, el uso de esta tecnología está enfocada solo en el control de desastres y en la protección de la salud humana, del medio ambiente y de actividades, como la acuicultura y el turismo.

Necesitamos intercambiar conocimientos con mayor profundidad.

Dr. Donald Anderson

El Woods Hole Oceanographic Institution, de Estados Unidos, es la institución privada –sin fines de lucro– dedicada a la investigación oceanográfica más grande del mundo. Allí trabajan más de 150 científicos de primera línea que se dedican a conocer más sobre aspectos relacionados con las profundidades de los océanos, sus organismos, ecosistemas o las floraciones algales. Para lograr sus objetivos, cuentan con barcos, submarinos y tecnologías especialmente dedicadas a la investigación, efectuando colaboraciones con cientos de organizaciones en todo el mundo que le han permitido, entre otros aspectos, descubrir y bajar al punto exacto donde está hundido uno de los barcos más famosos de la historia: el Titanic.

¿Qué análisis hace respecto de la mayor incidencia de las floraciones algales nocivas?

Hace unos 30 años, los problemas no eran tan conocidos como lo son ahora. Es muy difícil cuantificar la expansión a través del tiempo porque hay muchos tipos de blooms tóxicos. Algunas matan peces, otras solo moluscos o solo vegetación marina, entre otros. Pero nadie está llevando registro de todos estos tipos de fenómenos a nivel mundial.

No obstante, si uno analiza la literatura o lo que informan los países, no hay dudas de que el problema está creciendo a nivel global.

En la mayor aparición de estos fenómenos, ¿qué rol han tenido los barcos?

No hay nadie que hoy pueda responder esto claramente. Es posible que exista algún tipo de responsabilidad de, por ejemplo, los barcos de transporte o los wellboats pero creo que detrás existe un fenómeno más grande. Si buscas una explicación amplia, se podrían encontrar respuestas en los cambios de circulación de agua.

Su laboratorio está participando en las investigaciones para el uso de las arcillas en Chile. ¿Qué le diría a los que están escépticos de su aplicación?

A los representantes del Estado les diría que no pueden estar presos de no querer poner  nada en el mar, porque mucho de lo que se hace en la tierra, igual termina interactuando con los océanos. Pero teniendo una buena investigación oceanográfica, se puede responder firmemente que esta es una de las mejores soluciones que se tienen ya que tampoco esto significa que se tirarán toneladas y toneladas en los mares. Hablamos de pequeñas cantidades y en determinados lugares.

A la comunidad le diría que la arcilla es un producto natural, lo mismo que tienen en los patios de sus casas. No es un químico y es una solución a un problema sin ninguna incidencia ambiental.

Pero, ¿cuentan con toda la información científica que pudiera respaldar la aprobación de su uso?

Estimo que tenemos suficiente información para tomar una decisión pero, dado la sensibilidad de las personas, algunos científicos y parte del Estado, quizás existan otras investigaciones que se deban realizar para que todos estén contentos y seguros.

Sería ideal tener los permisos para poder aplicar esta tecnología frente a una verdadera emergencia, de forma de obtener información en Chile, colectada por investigadores nacionales y con sus propias medidas. Ahí debería quedar todo muy claro.

No obstante, sería una lástima si la industria del salmón, mitilicultores o los artesanales tienen que vivir otro desastre y deben seguir esperando por nuevos estudios.