No hay dudas de que la industria del salmón de Chile ha tenido que lidiar fuertemente, tanto a nivel interno como internacional, con el uso de antibióticos durante la producción de peces y para combatir a diversas bacterias que afectan la salud de los ejemplares y donde, la responsable de casi el 80% del uso de los medicamentos, es la Piscirickettsia salmonis. Es como una mancha en el mantel de una mesa dispuesta a recibir invitados de honor.

En este doloroso proceso, que le ha costado más de algún juicio negativo al principal producto acuícola del país, han existido dos etapas y una gran protagonista. Es que primero se quiso poner una sombra en los mercados de destino al aseverar que, al consumir salmón chileno, también se ingería parte de los antibióticos con los que habían sido tratados los ejemplares.

Para eliminar cualquier suspicacia que pudiera quedar al respecto, a mediados de la década del 2000 Sernapesca respondió de dos formas. La primera fue publicar diversas normativas y manuales que aseguraran que los salmónidos de exportación estuvieran libres de trazas de antibióticos. Por si quedaran dudas, la segunda fue nombrar al Laboratorio de Farmacología Veterinaria (Farmavet), de la Universidad de Chile, como la entidad oficial que certificara ante los mercados la anterior condición. Al respecto, la gestora y directora de la última, Dra. Betty San Martín, comenta que “en todos estos años, jamás nuestro laboratorio ha sido cuestionado por algún organismo internacional”, lo cual no es menor si se considera que anualmente se exportan más de 600.000 toneladas de salmónidos a los destinos más exigentes del mundo, como Estados Unidos, Japón o Rusia, por nombrar algunos.

Pero en los últimos años, diversos líderes de opinión han dado inicio a una nueva etapa en la discusión referida al uso de antibióticos en producción animal. Esta se relaciona con la creación natural de superbacterias que no pueden ser doblegadas por ningún tratamiento. Este tema ha volado tan alto que la misma Organización Mundial de la Salud ha dictado recomendaciones al respecto y, una vez más, la industria del salmón de Chile y del mundo ha sido sindicada como un posible foco de generación de resistencia en un medio del cual poco se conoce y se tiene bajos niveles de control, el mar.

En este sentido, la médico veterinario con posgrado de la Universidad Complutense (España) y diversos reconocimientos internacionales, está haciendo su aporte para generar una discusión desde el rubro donde se mueve diariamente, la ciencia.

Actualmente, diversas ONG han apuntado a la industria del salmón de Chile, y su elevado consumo de antibióticos, como un posible foco en la generación de resistencia bacteriana. ¿Qué opina sobre este tema?

En el último tiempo hemos escuchado cosas como que los salmones usan muchos antibióticos, que debería prohibirse su uso, que no se han buscado alternativas o que la industria no se preocupa de este tema, pero debemos desmitificar varios de estos temas.

Lo primero que debemos decir es que los antibióticos son usados en salmonicultura porque no existe otra herramienta. Si bien todos los peces son vacunados contra Piscirickettsia salmonis, el principal agente responsable de los tratamientos, no han tenido la eficacia esperada. Si esto fuera de otro modo, ya se habría logrado detener la enfermedad.

Otro aspecto es que la bacteria es tremendamente compleja ya que, además de ser Gram negativa, se ubica dentro de la célula. Solo contamos con dos antibióticos que pueden actuar a este nivel, el Florfenicol y la Oxitetraciclina.

Precisamente, una de las críticas que se le hace a la industria del salmón es la baja rotación que hace de los terapéuticos…

Hoy existen cerca de 50 antibióticos usados en producción animal, pero de ellos, solo los dos mencionados pueden penetrar al interior de la célula y atacar a la Piscirickettsia. Entonces, sí se hace rotación, pero solo con Florfenicol y Oxitetraciclina. No existen más alternativas por el momento.

Entonces, el tema es que mientras no tengamos más alternativas terapéuticas, cuidemos las que tenemos. ¿Cómo se hace? Usándolos bien.

Uno de los temas más comentados es la generación de resistencia de las bacterias frente a los antibióticos usados y que ello explicaría el elevado consumo que hace la industria…

Antes de abordar el tema de la resistencia, quiero comentar que hoy la principal vía de suministro de antibióticos es por medio de la alimentación de los peces y donde, en los últimos años, se han generado varios desarrollos. Entre las estrategias empleadas,  algunas compañías alimentan una vez al día, otras entregan dos o tres raciones y, más recientemente, se están empleando las microrraciones.

En nuestras investigaciones nos hemos percatado de que el número de terapias no ha aumentado, sino que se ha elevado la dosis y duración de las terapias ¿Por qué? Creemos que se relaciona con la forma  y pauta de administrar el alimento medicado.

¿Cómo se relaciona esto con la resistencia?

Nuestros estudios indican que no se ha generado resistencia. Es parte del mito. Lo que sucede es que todas las bacterias tienen genes de resistencia, pero no todas se expresan fenotípicamente. De otra forma no se explica que hayan vivido por tantos millones de años.

Pero es importante decir que el aumento de las dosis de los antibióticos no se relaciona con la resistencia. De acuerdo con los resultados de nuestros estudios, y tal como lo señalé, estaría asociado principalmente con la forma de administrar el alimento medicado.  En este punto, se puede destacar que cuando se utilizan en forma de microrraciones, las dosis de los antibióticos podrían disminuir en relación con las que actualmente se están utilizando. Hoy vemos que la enfermedad todavía puede ser controlada a través de antibióticos y, a mi juicio, es un buen ejemplo de que los tratamientos siguen siendo efectivos. Insisto que en nuestros análisis de campo no hemos observado que los genes de resistencia se estén expresando y, mientras eso no suceda, podemos seguir usando antibióticos.

Dice que la clave en esta situación está en un mejor uso de los terapéuticos. ¿Cómo se puede avanzar en esta línea?

En los diferentes estudios que hemos realizado, los médicos veterinarios dicen que una medida efectiva para disminuir el consumo de antibióticos es el diagnóstico temprano de la Septicemia Rickettsial del Salmón y el suministro de alimento medicado en el menor plazo posible, sin embargo, esto no siempre es posible dada la ubicación de los centros o la logística de las elaboradoras de dietas. Acá hay una brecha que, aunque compleja, se puede mejorar.

De igual forma, nosotros realizamos una investigación con las diferentes estrategias de alimentación, pero utilizando la misma dosis de Florfenicol (20 mg/kg p.v.) y pudimos apreciar que a los peces bajo el sistema de microrraciones se les elevaban significativamente los niveles plasmáticos. Esto significa que tenemos espacio para bajar las dosis. Si lo hacemos en un 20%, el consumo de antibióticos disminuye en la misma proporción.

Otro aspecto que estamos analizando es la duración de las terapias, que hoy se realizan por un periodo de entre 15 a 20 días. Hemos calculado que un día menos equivale a disminuciones de entre un 7-8%. Entonces, lograr bajar las dosis y los días de terapias sería muy positivo para la industria. Esa es nuestra apuesta.

¿Qué siente cuando se dice que la industria no ha investigado lo suficiente o que este tema no le importa?

Eso no es efectivo porque se están realizando diversas investigaciones con el objetivo de disminuir el uso de antibióticos o encontrar alternativas. Nosotros mismos estamos desarrollando un trabajo con el Aloe Vera que busca extraer sus componentes antibacterianos para utilizarlos en producción animal. Ya lo hemos probado con bacterias que afectan a bovinos y los resultados han sido muy positivos.

El problema es que, en el caso de la Piscirickettsia salmonis, las sustancias inhibidoras del Aloe Vera deben ser liberados al interior de la célula y estamos buscando los mecanismos que nos permitan avanzar. Ese es el segundo paso de la investigación que estamos realizando y que próximamente se debería iniciar.