El 2011 fue un buen año para la industria ostionera chilena. Es así como a pesar de la escasez de producción, cuyo volumen se incrementó tan solo en un 5% en comparación con el año anterior, esta se mantuvo estable, totalizando 1.348 toneladas, lo que se tradujo en aumentos sustanciales de los precios. De esta manera, el 2011 las exportaciones del sector alcanzaron los US$ 18 millones, un 36% más que el año anterior, mientras que el precio aumentó en un 29%, pasando de US$/kg 11 a 14
El gerente de División Negocio Cultivos Norte de Camanchaca, Cristián Fernández, empresa con más de 25 años de cultivo y proceso de ostiones, afirma que el 2011 fue un excelente año para la compañía. Explica que la reducción productiva de Perú, el principal competidor, sumado a la menor oferta de Japón a causa del terremoto y tsunami de marzo de 2011, fueron algunos de los principales factores que provocaron el alza del producto nacional.
El ejecutivo confía en que el escenario se va a mantener este año, siempre y cuando la industria asegure un crecimiento responsable, garantizando la disponibilidad de mano de obra, logrando mayores eficiencias en costos y la sustentabilidad del recurso.
¿Se podría decir que hoy el sector se está recuperando, considerando que los últimos dos últimos años las cifras habían mostrado una tendencia a la baja?
Efectivamente. La menor oferta de Perú y de Japón supuso una oportunidad para la marca Chile, ya que ganamos mayor confianza por parte de los clientes finales. Es así como pudimos demostrar que nuestras operaciones productivas están construidas sobre una base de eficiencia y sustentabilidad en línea con las tendencias mundiales, además de una excelente calidad y confiabilidad.
Por el lado de la producción, hemos logrado grandes progresos en la disminución del ciclo de cultivo y en mayores eficiencias en costos.
Comercialmente, hemos continuado con los esfuerzos de diversificarnos fuera de Francia, mercado que actualmente concentra más del 80% de las ventas del sector. Para lograr este objetivo, ha sido fundamental la diversificación de productos y un enfoque comercial proactivo en busca de nuevas oportunidades de negocio.
¿Qué desafíos y problemáticas debió enfrentar el sector pectinicultor durante el 2011?
El factor más crítico ha sido la escasez de mano de obra en las regiones de Atacama y Coquimbo, ya que producto de las grandes inversiones mineras, muchos trabajadores han migrado a esta industria. Por otro lado, asegurar la disponibilidad de semillas ha sido un desafío permanente de la industria.
Hace un par de años varias empresas del sector dejaron de operar, debido a los altos costos de producción, los requerimientos sanitarios adicionales y la mayor competencia, especialmente de Perú, ¿cómo han logrado mantenerse en pie las compañías –como la suya– que aún siguen en el negocio?
Camanchaca es una compañía líder en la producción de productos del mar, con más de 30 años de historia y presencia en el negocio de la pesca y de la acuicultura. Esta diversificación estratégica del negocio nos permite enfrentar tiempos difíciles por unidad productiva, teniendo en cuenta sus buenas perspectivas futuras, como fue en este caso.
Entre las medidas específicas que hemos tomado para potenciar el negocio se cuenta el hecho de acortar el ciclo productivo, inversiones en nuestro hatchery de semillas, control del gasto sin afectar las operaciones o las condiciones laborales de nuestros trabajadores, además de potenciar el área comercial de la compañía.
Desde que se disolvió la Asociación de Productores de Ostras y Ostiones de Chile (Apooch), ¿cómo se han organizado para enfrentar las demandas del sector?
Nos hemos organizado bajo el amparo de la Asipec, asociación gremial que agrupa a los pesqueros y cultivadores de la Región de Atacama, y hemos logrado una coordinación basada en la cooperación, apoyándonos mutuamente, para salir adelante fortalecidos. Esta cooperación se ha dado a todo nivel; desde la coordinación en investigación apoyada por fundaciones y universidades, hasta gestiones con la Direcon para lograr que la Unión Europea autorice a nuestro país a exportar ostión fresco.
¿Cuáles cree que son las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas del sector pectinicultor nacional?
Como clara fortaleza destaca la experiencia obtenida tras más de 25 años de cultivo y proceso de ostiones; la confianza de clientes y proveedores; gran capacidad instalada; óptimas condiciones oceanográficas y alta calidad sanitaria, tanto en centros de cultivo como en plantas de proceso.
Las costas chilenas, que presentan la corriente de Humboldt a poca profundidad, son una fortaleza muy relevante para el crecimiento de nuestro producto.
En cuanto a oportunidades detectamos varios mercados fuera de Francia donde poder llegar con nuestros productos. Adicionalmente, estudios científicos-nutricionales muestran que el ostión es el alimento más rico y saludable al que tienen acceso las personas, y en un mundo que busca alimentos más sanos, esta es una tremenda ventaja.
Como debilidades, detecto el alto costo de la mano de obra y del insumo electricidad.
¿Cuáles son los principales desafíos que deberá enfrentar el sector pectinicultor este año?
Creemos que vamos por el camino correcto, por lo que continuaremos en la senda de lo realizado los últimos años. Seguiremos trabajando para asegurar la mano de obra calificada que permita contar con un producto de alta calidad, eficiente en costos y sustentable; conseguir una dependencia total de nuestros propios hatcheries y no estar sujetos a la efectividad de las captaciones naturales de semillas; y continuar acortando el ciclo productivo. Por el lado comercial, el desafío continuará siendo la diversificación de productos y mercados, buscando evitar al máximo nuestra dependencia del mercado francés.
Finalmente, ¿cómo proyecta la producción nacional de ostiones durante los próximos años, en términos de precios, retornos y volúmenes de venta?
La producción nacional continuará estable en torno a las 1.000-1.500 toneladas de carne de ostión anuales, donde Camanchaca produce el 50%, encabezando la industria. En Camanchaca, nos aseguraremos que el crecimiento del sector sea responsable, asegurando la disponibilidad de mano de obra, logrando mayores eficiencias en costos y la sustentabilidad del recurso. Es por esta razón que el precio debiera mantenerse en los rangos actuales, sobre todo si conseguimos como industria desarrollar nuevos productos en base a valor agregado, que nos permitan explorar y acceder a mercados emergentes como China, India, Latinoamérica, Medio Oriente y el Sudeste Asiático.