Desde que se unió a Rabobank International en 2005, Gorjan Nikolik (40) ha sido analista de producción animal y se ha centrado en el rubro de los alimentos del mar, que incluye a la acuicultura, pesca, comercio y procesamiento.

En su rol principal, trabaja como experto sénior en departamentos del Rabobank como Fusiones y Adquisiciones (M&A, por su sigla en inglés), Financiamiento Apalancado, Capital de Riesgo, Gestión de Riesgo de Crédito y Banqueros de Relación. Es un orador habitual en conferencias mundiales sobre alimentos, y ha publicado informes de investigación sobre la industria acuícola-pesquera.

Por ello, fue seleccionado por la Iniciativa Global del Salmón (GSI, por su sigla en inglés) para exponer en el seminario internacional titulado “Construyendo el futuro de la acuicultura chilena: Nuestro turno de liderar”, que se desarrolló en el marco de la Feria AquaSur 2018.

A su vez, Nikolik tiene experiencia como analista de productos básicos en la industria azucarera. Cuenta con una maestría en Finanzas y Administración de Empresas de la Universidad de Maastricht (Holanda) y un MBA de la Escuela de Administración de Maastricht.

Tras su participación en el seminario del GSI, se sentó a conversar con AQUA sobre los principales temas que hoy concitan la atención de la industria salmonicultora.

¿Qué diferencia ve entre Chile y los demás países referentes en salmonicultura? ¿Considera que el producto de nuestro país es percibido de una manera distinta en relación con el de Noruega, Canadá, Reino Unido y las Islas Feroe?

Veámoslo desde dos lados: el de la oferta y el del consumo. Recientemente, digamos en el último año y medio, Chile se ha reivindicado y ha pasado a Noruega en términos de rendimiento biológico, y cuando nos referimos a esto tiene que ver con los pesos promedio de cosecha, la tasa de mortalidades y el número de medicamentos utilizados contra el piojo. Entonces, basados en estos indicadores, podemos decir que Chile lo está haciendo extraordinariamente bien en estos momentos, incluso muy cerca de las cifras registradas justo después que comenzara la crisis del virus ISA (Anemia Infecciosa del Salmón). Esto es muy alentador de ver.

Por el lado de los noruegos, desafortunadamente han tenido muchos problemas, teniendo a 2016 como su peor año en el último tiempo. Desde entonces han mejorado, pero no lo suficiente para ser mejores que Chile en la actualidad.

Ahora bien, si se analiza el producto en los mercados en que el salmón chileno y noruego compiten, aún existe una percepción que el de Noruega tiene mayor valor. Entonces, en Estados Unidos y China aún existe una noción de premium ante el salmón noruego; lo que ha ido cambiando con el correr del tiempo.

Si se recuerda solo hasta hace un par de años, específicamente en 2015, se había creado un “tema” por el uso de antibióticos en el salmón chileno, que incluso llevó a Costco a restringir sus compras de salmón chileno. Fue así como el noruego se diferenció del chileno en US$1-US$1,5 más por kilo. Ahora, la diferencia es mucho menor, llegando a la mitad de ese valor; de todas maneras, aún resta para que ambos se igualen.

¿Es el uso de antibióticos un “tema” para el banco?

No, porque la utilización de antibióticos es necesaria para toda producción animal. Pero claro, nos encantaría ver reducido al mínimo su uso. Ahora bien, lo que muchas veces no se entiende es que los antibióticos son utilizados durante el ciclo productivo, es decir en los animales, y son de uso estrictamente veterinario, no humano.

Existe esta creencia que al comer pescado que ha sido cultivado con antibióticos, uno también está consumiendo los fármacos, pero esto no es correcto, porque tarda alrededor de dos semanas para que los peces los metabolicen. Es por esto que antes de cosecharlos no se les suministra antibióticos para que cumplan con el periodo de carencia y no tenga riesgo alguno para el consumo humano.

Además, hay quienes creen que se pueden crear superbacterias porque se utilizan muchos antibióticos, pero esto es si se usan muchos antibióticos para salud humana, ahí sí existe esa posibilidad.

No obstante aquello, el foco también está puesto en utilizar menos antibióticos en salud animal, y los resultados son alentadores, por ejemplo la creación de nuevas tecnologías y tratamientos, fundamentalmente vacunas, lo que ha pasado con la industria del salmón de Noruega que usa un mínimo de antibióticos, y esperamos que sea lo mismo con Chile cuando dentro de los próximos tres a cinco años se masifiquen las vacunas para el SRS, que es la gran razón que Chile use antibióticos.

¿Cómo pudiera afectar al salmón chileno que Noruega firme un nuevo tratado de libre comercio (TLC) con China?

En el caso del TLC con China, de hecho, no es algo malo para Chile, porque los noruegos son másters en marketing y tienen un presupuesto enorme para posicionar a su salmón en el mundo, y ahora en China. Por ejemplo, Marine Harvest, el mayor productor global, es parte de 2.000 restaurantes para vender su salmón en China, lo que ha impulsado el consumo en el mercado chino. Entonces, todo esto ayuda a su vez al chileno porque la demanda aumenta en términos generales.

El otro punto positivo para Chile es que, al ir más salmón noruego a China, menor es lo que pueden enviar a América, con el consiguiente beneficio para el salmón chileno que tiene a Estados Unidos como su principal mercado.

Y en definitiva, que China, cuya población representa el 20% del mundo, demande más salmón, es beneficioso para todos.

¿Y en el caso que Noruega retome su relación comercial con Rusia, que es otro de los grandes consumidores de salmón?

No sé si ambos países realmente podrán retomar sus relaciones. Y no creo que Rusia vuelva a demandar salmón noruego como lo hacía antes, digamos 2011-2012 cuando importaba cerca de 100.000 toneladas desde Noruega. Esto no pasará en el corto ni mediano plazo.

Lo que sí, ahora se ha visto algo de salmón noruego entrando por la vía de Bielorrusia, que es donde se procesa y se le “quita” el embargo que se mantiene desde la crisis de Crimea y el veto económico impuesto por la Unión Europea (UE) y sus aliados.

En el futuro puede que se retomen los envíos directamente a Rusia, pero serían montos muy menores. En cambio, los chilenos incrementarán sus envíos al mercado ruso. Eso sí, actualmente las cifras se mantienen estables, con un producto congelado que se vende bien. Paralelamente, no se debe olvidar que Rusia tiene un suministro interno propio de salmón, tanto de origen silvestre como de acuicultura. Este último, de hecho, ha crecido al tener más instalaciones de cultivo.

En resumen, el mercado ruso será una mixtura entre salmón de cultivo importado, con Chile siendo protagonista, y de salmón local; sin volver a los porcentajes de importación que se tenían antes, donde Noruega era el gran vendedor.

¿Qué opina de la consolidación de la industria del salmón de Chile, con las compras de Agrosuper a la cabeza? ¿Y cómo esto puede cambiar el mapa de la producción de proteínas?

Son negocios muy interesantes. Por mucho tiempo casi no hubo movimientos de este tipo en el sector. Saltamos desde una crisis a otra, primero la del ISA, después de precios, luego blooms de algas, en que muchos quisieron hacer grandes compras pero no lo hicieron porque las valorizaciones de las compañías no estaban del todo claras. Y de repente, en un par de meses, aparecen tres grandes transacciones, resultando en la combinación de cuatro empresas que pasarán a ser la segunda mayor salmonicultora del mundo, e incluso parte de un aún mayor holding de proteínas animales (Agrosuper), entonces es una firma muy potente y diversificada, lo que la hace resiliente a posibles nuevas crisis que pudieran afectar al sector.

Por lo que, desde nuestro punto de vista financiero y bancario, son buenas noticias para la industria chilena porque se invertirá en mayor bioseguridad, marketing, entre otros.

¿Cómo pronostican la oferta y los precios del salmón para 2019?

Por el momento, estamos en una situación en que la oferta seguirá por debajo de la demanda.

Ahora bien, durante 2018 vimos dos escenarios: la primera mitad del año en que los precios se encontraban muy altos pero descendieron rápidamente a medida que más despachos fueron ingresando a los mercados, especialmente Chile que comercializó mucho volumen en el primer semestre. Ya en la mitad, al no haberse registrado tanto crecimiento en la oferta, los precios se recuperaron; por lo que en resumen, fue un buen año.

Para 2019, empezaremos el año con precios relativamente altos y consideramos que será un patrón similar al de 2018, en que habrá una caída cíclica. Además, los precios serán parecidos en ambos ejercicios, quizás con peaks un poco menores en 2019.

Sobre la oferta, para fines de este año debiese ser de un 5% superior a lo registrado en 2017, mientras que en 2019 sería de entre 5-6% en relación con el año anterior, lo que no es un cambio dramático.

¿Qué otras especies acuícolas ve que tienen potencial de mantener grandes escalas comerciales?

La principal es el camarón, que incluso se trata de un negocio más grande que el del salmón –se cultivan 3 millones de toneladas anuales–. Y al estar la camaronicultura 15-20 años por detrás de la industria del salmón, y teniendo casos como Asia, fundamentalmente China, en que la mayoría de los productores son pequeños, tiene mucho por industrializarse, lo que está ocurriendo en Latinoamérica, donde Ecuador es la estrella al tener hoy ventas anuales de US$3.000 millones.

Para otras especies, como la tilapia y el pangasio, son más bien producciones de empresas pequeñas y que se desarrollan en países emergentes, que no se comparan con el cultivo industrial de camarones y de salmón, especialmente este último donde se trata de grandes compañías, muchas de estas multinacionales.