| Noticia publicada el: 19/03/2012.
Conrad von Igel, director ejecutivo de InnovaChile “Chile está en una posición expectante en materia de innovación”
La evidencia ha demostrado que existe una relación directa entre los niveles de inversión de investigación y desarrollo (I+D) de los países y su competitividad y crecimiento. Chile aún está alejado de los niveles de inversión en I+D de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE): mientras éstos invierten en promedio 2,3% del PIB, en Chile el porcentaje sólo llega al 0,4%. De acuerdo con el director ejecutivo de InnovaChile, Conrad von Igel, si bien la comparación ya es negativa, un tema no menor se refiere a la proporción de dicho porcentaje, puesto que del 0,4% chileno, más de la mitad es invertida por el sector público. Mientras que en los países de la OCDE más del 65% se lo lleva el sector privado. Una brecha que se espera acortar con la puesta en marcha de la nueva ley de I+D, promulgada el 6 de marzo pasado, la cual abrió nuevas posibilidades para fomentar la investigación y desarrollo dentro de las empresas y donde se espera que la acuicultura juegue un rol importante en materia de participación. ¿Cómo definiría innovación? Sin duda es un término difícil de definir y que tiene interpretaciones muy diversas, lo cual tampoco es malo, porque efectivamente innovación es, por ejemplo, cuando alguien desarrolla desde cero una idea, investigación de alta tecnología, la lleva hasta el mercado y la transforma en un producto, servicio o proceso del más alto nivel. Pero también es innovación cuando una empresa que tiene tecnología atrasada observa que un par nacional o internacional tiene una aún mejor, produce de una manera más barata, es más productivo y por lo tanto va y replica esas mejores prácticas y las adopta. Son necesarias las dos y yo diría que en Chile estamos atrasados en ambas. Obviamente, tenemos que tener un mayor nivel de innovación tecnológica de punta, pero también necesitamos cambiar nuestra forma de ver el mundo. Necesitamos conectarnos de manera más directa y entender que cuando alguien en Japón desarrolla una tecnología en una industria, no nos podemos demorar 20 años en replicarla, sino que tenemos que ser capaces de hacerlo en uno o dos. Y esa es la forma cómo más fácilmente se llega a desarrollar su propia tecnología. Porque replicarlas de manera rápida requiere también un set de habilidades que normalmente acá no tenemos y que es un paso previo para desarrollar tus propias tecnologías. ¿Cuál es su diagnóstico de la innovación en el país? Chile está en una posición expectante en materia de innovación. Estamos en varios aspectos por sobre nuestros pares de la región, como también parecidos a ellos. En algunos temas puntuales nos parecemos, quizás incluso a algunos países de la OCDE, pero también es cierto que somos deficitarios si nos comparamos con los países más desarrollados. Por ende, la situación de Chile es expectante, pero con una oportunidad. Creo que si hacemos las cosas bien, efectivamente podemos llegar a ser un polo de innovación y emprendimiento regional y un país desarrollado al final de esta década. ¿Cuánto invertimos en innovación en Chile? La inversión en innovación no es tan fácil de medir y creo que los números que tenemos no son del todo precisos. Los que sí manejamos un poco mejor son los que se refieren a I+D, que no es lo mismo que innovación. Este último es algo bastante más amplio en lo cual algunas definiciones incluyen incluso el marketing. En términos de I+D, Chile invierte (al 2008) un 0,4% del PIB, lo que se compara negativamente con la OCDE que invierte 2,3% del PIB. Ahora la comparación es negativa no solo en ese sentido, sino también en la proporción. Del 0,4 chileno, más de la mitad es invertida por el sector público. En los países de la OCDE más del 65% es invertido por el sector privado. Entonces tenemos que aumentar en términos de I+D más que nada la inversión privada. En ese sentido, lo valioso y lo potente de la nueva ley de incentivo tributario a la I+D que fue aprobada recientemente por el Congreso y desarrollada en conjunto por el Ministerio de Economía, Corfo y el Ministerio de Hacienda, es que amplía y flexibiliza de manera muy significativa la que existía anteriormente y que había tenido, a pesar de los esfuerzos que había hecho Corfo por fomentar que se utilizara, resultados poco favorables. ¿Qué tipo de proyectos privilegian y cuáles son los criterios utilizados para adjudicar financiamiento? Nosotros no privilegiamos proyectos. Sí la excelencia y calidad, por lo tanto, cuando los proyectos son buenos van a obtener apoyo en la medida que estén asociados a algunas etapas. En Innova Chile impulsamos aquellas etapas donde efectivamente existen fallas de mercado y que son relativamente tempranas, es decir, donde existen mayores riesgos tecnológicos y comerciales asociados. En cuanto al tipo de público, quizás lo interesante es que estamos cada vez más focalizados en poder apoyar a las pymes y no tanto así a las grandes empresas, a pesar de que en algunos aspectos no hacemos distinción, porque entendemos que son tan complejos los procesos que da lo mismo si son grandes o chicas (por ejemplo, proyectos complejos de innovación empresarial, de investigación aplicada). Sí lo es cuando estamos hablando de proyectos que tienen que ver con difusión tecnológica, adopción de mejores prácticas, cuando se está hablando de fomentar una cultura pro innovación y emprendimiento, porque entendemos que esa labor es apropiada que la hagamos con los pequeños y medianos empresarios, porque los grandes ya los deberían tener incorporados. ¿Cuánto representa la acuicultura para InnovaChile? En la Región de Los Lagos, el principal porcentaje de nuestro presupuesto se lo lleva por lejos la acuicultura, que en términos de proyectos supera los $ 1.000 millones. No puedo garantizar que sea el mayor a nivel nacional, pero es sin duda uno de los principales usuarios de InnovaChile. Eso nos gusta y por eso nos complacería ver que empezaran a ocupar la ley de I+D. La acuicultura es una industria que sin duda requiere de mucha investigación aplicada, de desarrollo tecnológico y quisiéramos que puedan ocupar los incentivos que nosotros les podemos entregar. Sin embargo, también nos gustaría que puedan fomentar un área de desarrollo propio, en el sentido de hacerlo sin necesariamente la ayuda del Estado.
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