Para el común de los chilenos, el nombre Schouw & Co. no es conocido. Sin embargo, es uno de los grupos económicos más importante de Dinamarca, fundado en 1878, con ventas por más de US$2.600 millones (2017), presencia en 25 países y donde trabajan alrededor de 7.000 personas.

Quizás, tampoco ayuda mucho si se dice que es dueño de Fibertex Personal Care, Fibertex Nonwovens, HydraSpecma, Borg Automotive o GPV. Sin embargo, se hace más cercano al recordar que en 2005 adquirió un porcentaje mayoritario de la propiedad de BioMar –que a partir de 2008 se tradujo en un 100% de BioMar Group– cambiando la historia diametralmente. Y claro, la proveedora de alimento para más de 45 especies acuícolas es una de las más relevantes a nivel global, con plantas en todos los continentes y cada vez más en el ‘top of mind’ de los salmonicultores chilenos.

Uno de los responsables del éxito que ha tenido Schouw & Co. es Jens Bjerg Sorensen, su presidente desde el año 2000, ejecutivo especializado en economía y reconocido en la zona de Arhus por ser director de varias firmas escandinavas.

Antes de tomar la dirección de Schouw & Co., Sorensen fue CEO de BioMar, razón por la que conoce de cerca el comportamiento de la salmonicultura a nivel mundial a partir de la década de 1990 y, por cierto, visitar Chile en repetidas oportunidades. “He visto la evolución que ha tenido el sur del país, especialmente Puerto Montt. Es impresionante el desarrollo experimentado gracias a actividades económicas como la acuicultura”, dice a AQUA el ejecutivo que visitó recientemente la capital de la región de Los Lagos para conocer las nuevas instalaciones que posee BioMar Chile, como el Centro Tecnológico de Acuicultura Patagonia (ATC Patagonia), y reunirse con colaboradores y clientes nacionales.

En este camino, la apuesta de Schouw & Co. por el desarrollo de la acuicultura ha sido clara. Mientras en 2006 BioMar tenía operaciones en Reino Unido, Noruega, Dinamarca, Francia, Grecia y Chile, la expansión del negocio y el compromiso con una acuicultura global llevó a que en los últimos años sumen también filiales y operaciones en Costa Rica, España, Turquía, China, Ecuador y Australia.

Schouw & Co. tiene más de 140 años. ¿Cómo han logrado mantener el liderazgo durante tanto tiempo y en un mundo tan cambiante?

Estimo que se debe a que mantenemos una cultura empresarial sólida y que, además, contamos con un equipo de primer nivel. Es efectivo que el mundo cambia constantemente pero, si tienes a las personas correctas, sabrás responder bien a los desafíos.

En segundo término, en Schouw & Co. vemos los negocios pensando en el largo plazo. Estamos en los negocios business to business (B2B), que tienen bajos márgenes pero son estables.

Finalmente, nos concentramos y enfocamos profesionalmente en cada uno de los negocios donde estamos presentes. Por ejemplo, en el caso de la alimentación para peces, nos hemos espcializado en ello. Nuestras energías no están en producir peces o comercializarlos.

Los negocios de Schouw & Co. abarcan desde la acuicultura a las tecnologías. ¿Cuáles son los factores y desafíos comunes que enfrentan?

En el caso de los factores comunes es muy fácil, ya que todos son negocios B2B. En segundo lugar, ellos se basan en el procesamiento de múltiples materias primas, con bajos márgenes pero buenos retornos de la inversión. En todos ellos, tenemos grandes proveedores y clientes.

En relación a los desafíos, todos están cruzados por los márgenes. Los grandes clientes continúan empujando hacia menores precios, lo que nos obliga a innovar constantemente en términos de valor, moviéndonos desde los commodities hacia productos con mayor valor agregado. Ser innovador es realmente el desafío para el mundo.

Otro desafío que enfrentan los negocios donde participamos se relaciona con cómo utilizar la digitalización y las herramientas de Internet para ser más eficientes.

Dentro de sus valores empresariales, se encuentra agregar valor a los negocios en los que participa Schouw & Co. ¿Qué valor adicional han entregado a BioMar desde que llegaron a su propiedad?

En 2005, BioMar pertenecía a una compañía noruega que no quería seguir en este negocio. Creo que no hay nada peor que ser dueño de algo que  realmente no deseas. Entonces, para nosotros fue muy positivo porque realmente queríamos ingresar a la propiedad de la compañía, entonces, al adquirirla, dimos seguridad y confianza a los trabajadores y clientes. Comenzamos a dar el soporte financiero de forma que pudiera realizar adquisiciones y buscamos un equipo ejecutivo de primer nivel. Como he dicho antes, para nosotros esto es muy importante ya que uno mira los negocios desde atrás, pero los que tienen el trabajo intenso son sus ejecutivos, como ha sido el caso de Carlos Díaz.

En definitiva, con nuestra llegada a BioMar pudimos adquirir Provimi, que fue una transacción importante; y apoyamos a la compañía en momentos difíciles, como las crisis asociadas a la presencia de ISA, blooms de algas u otros problemas en Noruega. Todo lo anterior porque estamos pensando en el largo plazo.

Nuestro deseo es que BioMar continúe creciendo globalmente. A eso responden nuestros recientes ingresos al negocio en China o Ecuador. Para nosotros, agregar valor es pensar en el largo plazo.

En relación a la industria del salmón, ¿qué opinión tiene de la concentración que se ha estado dando en el último tiempo en Chile?

Esto sucede en todo el mundo y en diferentes industrias. Por ello, no debes temer a contar con menos clientes o actores ya que ellos dependen, de todas formas, de sus proveedores. Incluso, cuando las compañías se hacen más grandes, requieren de proveedores de mayor tamaño y con una entrega más profesional de los servicios.

Nuestra respuesta a esta tendencia es continuar desarrollando la innovación, la eficiencia y ser socios de largo plazo.

La industria del salmón, especialmente la chilena, se ha caracterizado por vivir grandes vaivenes en términos de retornos y sanitarios, ¿cómo enfrenta BioMar estas situaciones?

BioMar, al ser una empresa global, puede equilibrar los momentos difíciles que se vivan, por ejemplo, en Chile y/o Noruega. Pero, de todas formas, confiamos en la industria del salmón y sabemos que Chile es un lugar donde debemos y queremos estar y, por ello, nuestra apuesta siempre es con la mirada hacia el largo plazo.

Pero claro, para todo el mundo y en todo el mundo, lo deseable es la estabilidad.

En Chile, las autoridades sectoriales han estado imponiendo regulaciones más duras para el sector salmonicultor. ¿Qué opina de esta situación?

Soy una persona que está a favor de menos regulaciones pero, a veces, es necesario encontrar el camino correcto y, en este sentido, las regulaciones pueden ayudar mucho. Creo que son necesarias en cualquier industria donde estés y deben ser tomadas como un desafío positivo.

Estimo que en general, las regulaciones otorgan mayor estabilidad a la industria chilena, que es algo que necesita.

En el mundo, Estados Unidos y China están enfrascados en una guerra comercial, mientras se advierte el surgimiento de movimientos nacionalistas que llaman a disminuir las importaciones. ¿Cómo advierte estas situaciones?

Vengo de un país pequeño, que no se puede aislar y, por lo tanto, me declaro un globalista. Creo fuertemente en el comercio global porque entrega mucho más estabilidad a los mercados y personas, entonces, no me gusta lo que sucede entre Estados Unidos y China.

En el caso de los movimientos nacionalistas, en Europa tenemos el Brexit y estimo que realmente es algo malo.

Países más pequeños, como Dinamarca o Chile, no pueden ser nacionalistas, ya que las cosas se terminan haciendo más caras o complicadas.

Con lo anterior, y sumando situaciones como la mayor polución o cambio climático, ¿Cómo ve el futuro de la acuicultura?

Para comenzar, debo decir que la acuicultura tiene un futuro brillante si la industria toma su responsabilidad en el asunto. Realmente necesitamos pensar en forma sustentable,, incluso, si algunas situaciones no son rentables. De otra forma, se irán creando muchas regulaciones debido a la presión de los ambientalistas, que se mueven en muchos sentidos, y el negocio se podría restringir.

Estoy seguro que la industria acuícola será más eficiente gracias al aporte de la genética y la nutrición, entre otros. Esto recién está comenzando pero serán herramientas de gran ayuda para enfrentar situaciones como la polución o las mayores temperaturas de los mares.