Pablo Ibieta, investigador de AVS Chile
Pablo Ibieta, investigador de AVS Chile

Pablo Ibieta, investigador de AVS Chile: “Se enfrentará un complejo escenario producto del cambio climático”

El investigador adelanta su participación en ClimeFish, iniciativa europea que busca conocer los impactos y oportunidades que representa el cambio climático para la pesca y acuicultura y, además, analiza la visión que tiene la salmonicultora nacional sobre este tema.

En Europa están preocupados por los posibles impactos que tendrá el cambio climático experimentado por el planeta en la vida de las personas y especies que lo habitan. Y los pronósticos no son los mejores. De aquí al 2100 se estima que la temperatura promedio del mundo crecerá fácilmente por sobre los 4° C, situación que conllevará aumentos en el nivel del mar, sequías extremas o mayor ocurrencia de tormentas, solo por nombrar algunos de los fenómenos que tendrán que enfrentar las futuras generaciones.

Conscientes de lo anterior es que la Comunidad Europea están tomando cartas en el asunto y han creado diferentes instancias para disminuir la contribución de la actividad humana al fenómeno del cambio climático y, además, prepararse para enfrentar de la mejor forma una situación que parece inevitable. Dentro de las primeras acciones se encuentra la generación de políticas de Estado que desincentiven la emisión de gases efecto invernadero como la desgravación al uso de vehículos eléctricos o un mayor uso de energías renovables no convencionales. Respecto de las segundas, un buen ejemplo es la creación de ClimeFish (www.climefish.eu), financiado por el programa de I+D de la EU Horizon 2020 (No. 677039) y que busca asegurar la producción de productos del mar en áreas y especies que tienen potencial de crecimiento sustentable, contribuyendo de esta forma a robustecer el abastecimiento de alimentos, empleo y calidad vida de las comunidades costeras.

Para lograr lo último congregaron a un total de 16 países y 21 instituciones de primer nivel en torno a ocho objetivos. Algunos de ellos son: investigar los efectos del cambio climático en las pesquerías y acuicultura; desarrollar modelos que permitan simular y analizar los cambios en la producción de las pesquerías y acuicultura; identificar los riesgos y oportunidades; o elaborar metodologías de alerta temprana de los potenciales riesgos esperados. Todo lo anterior se logrará a través de equipos de trabajo de científicos, reuniones con grupos de interés y entregando libremente toda la información o estudios que se generen de la instancia.

En esta inédita iniciativa participan solo tres países no europeos: Canadá, Vietnam y Chile. Nuestro país será representado por el científico de AVS Chile, Dr. Pablo Ibieta, quien abordará específicamente el grupo de trabajo en torno a los cultivos de salmónidos.

¿Qué especies acuícola aborda ClimeFish y cómo han apreciado la situación que le podría tocar enfrentar a la industria del salmón?

Son un total de diez especies, dentro de las que se encuentran el bacalao, mejillón, ostras, dorada, lubina y el catfish. Los salmónidos también son especies de estudio y, dado que somos los segundos productores mundiales de la especie, nos invitaron.

Preliminarmente se advierte que la salmonicultura de Escocia no tendrá que enfrentar muchos impactos, mientras que la de Noruega, especialmente en el norte, sí lo hará. Lo último porque, según los estudios existentes, aquellas regiones más cercanas a los polos podrían sufrir más cambios. Esto se podría relacionar directamente con las actividades de cultivo que están en el extremo sur de nuestro país.

¿Cómo la información o conclusiones que se logren en ClimeFish serán traspasadas a las autoridades o grupos de interés?

Esta iniciativa debería terminar en 2020, pero en el intertanto se estarán publicando diferentes estudios en revistas de libre acceso y, de igual forma, se sostendrán periódicas reuniones con parlamentarios y representantes de empresas de forma que se vayan implementando normativas o tecnologías que eviten o disminuyan los impactos. Uno de los productos es una herramienta de apoyo para la toma de decisiones.

En Chile buscaremos realizar lo mismo. Compartiremos los resultados con el Ministerio del Medio Ambiente e instancias como el Instituto Tecnológico del Salmón y las productoras. De hecho, ya hemos estado realizando diferentes consultas sobre la visión de la industria respecto del cambio climático con resultados bastante interesantes.

En el caso de la salmonicultura, ¿qué impactos derivados del cambio climático se advierten?

Es importante decir que la industria del salmón, a diferencia de actividades como la pesca, todavía tiene herramientas tecnológicas para enfrentar el cambio climático. Por ejemplo están las pisciculturas con sistemas de recirculación, que consumen una menor cantidad de agua y pueden controlar algunos parámetros de ésta como: la temperatura. También se encuentran los sistemas de engorda en tierra o las balsas-jaula cerradas, como las que se están probando en Noruega. No obstante, hoy estos desarrollos requieren de una importante inversión.

Independiente de lo anterior, se pronostica una menor disponibilidad de agua dulce y mayores temperaturas de estas. Este último aspecto puede traer diferentes riesgos como un aumento en enfermedades infecciosas y deformaciones esqueléticas de los peces que derivan en mayores mortalidades o menor performance en el mar; o la reducción de la ventana de esmoltificación.

Si bien se puede pensar que mayores temperaturas en el mar podrían estar asociadas a mejores tasas de crecimiento, se ha comprobado que también se relaciona con una mayor incidencia de enfermedades, incremento en el número de parásitos y cambios en el tipo y magnitud de las floraciones algales.

AVS Chile analizó la visión que tiene la industria nacional respecto de los impactos que podría tener el cambio climático en la salmonicultura local. ¿Cuáles son las principales conclusiones obtenidas?

En general se aprecia una preocupación por el tema y donde los riesgos que más le preocupan a la industria se relacionan con la menor disponibilidad de agua, aumento de microalgas y enfermedades, así como bajas de oxígeno.

En relación con un aumento de la temperatura del planeta, la industria vuelve a apuntar a la disponibilidad de agua dulce como el mayor riesgo para las actividades en tierra. En el mar también aparecen aspectos como la menor disponibilidad de alimento para peces producto del impacto en las pesquerías. Incluso, la calidad del producto final podría verse afectada como, por ejemplo, por una menor digestibilidad de los pigmentos y menor textura.

Según sus investigaciones, ¿las salmonicultoras chilenas advierten oportunidades a causa del cambio climático?

En la fase de agua dulce, se piensa que los peces podrían crecer más debido a las mayores temperaturas, pero esto dependerá de la realidad de cada empresa. En definitiva, si tienen o no tecnología para controlar la temperatura del agua.

En mar no se advierten grandes oportunidades o riesgos. Por ejemplo, hoy en día no pareciera preocupar que la mayor ocurrencia de tormentas pueda afectar a las balsas-jaula o la logística del personal y los alimentos. Una vez más, esto dependerá de la ubicación de los centros de cultivo de cada empresa.

¿Cree que las productoras chilenas poseen un plan estratégico para enfrentar los desafíos derivados del cambio climático?

Existen diferentes visiones. Algunas señalaron como estrategias la aplicación de arcilla para evitar mortalidades por blooms de algas o el traslado de sus centros de cultivo a zonas más australes. No obstante, esto se advierte más como una reacción que como un plan.

Otras compañías apuntaron que están trabajando en la producción de peces bajo sistemas de recirculación de aguas y la siembra de post smolt, lo que sí obedece más a un plan estratégico.

Con todo, ¿cómo analiza el futuro para la producción acuícola mundial?

Se enfrentará un complejo escenario producto del cambio climático pero, en el caso de la acuicultura, existen tecnologías que permiten enfrentar de mejor forma la situación. Eso sí, minimizar los impactos dependerá mucho de la normativa que adopten los Estados y las acciones que implementen las empresas.