En cada edición, la Feria Internacional AquaSur demuestra su relevancia en el rubro acuicultor al congregar a delegaciones de distintas partes del mundo. En el caso de la noruega, fue encabezada por el secretario de Estado del Ministerio de Comercio, Industria y Pesca, Roy Angelvik, quien dialogó con AQUA para referirse a la situación actual de los productos del mar de su país y la manera en que están trabajando con otras naciones referentes en la materia, como Chile.

En esa línea, la autoridad destacó las medidas que han permitido ir avanzando en la sustentabilidad del sector y llamó a darle mayor importancia a los impactos que podría llegar a tener el cambio climático sobre los recursos acuícolas y pesqueros.

Frecuentemente se habla de lo que Chile ha aprendido de la acuicultura noruega, ¿pero qué ha aprendido Noruega de Chile?

Hemos aprendido muchas cosas porque, en el comienzo de la industria, Chile tenía otro foco que Noruega, fundamentalmente orientado en el crecimiento y ahora, con las nuevas regulaciones, se nota que hay una preocupación por lo sanitario y ambiental, en que se han creado normativas para tomar como referencia.

Además, Chile y Noruega tienen un amplio historial de trabajo conjunto, intercambiando conocimientos y tecnologías; es así como hoy tenemos más de 60 empresas ligadas, directa o indirectamente, al rubro acuícola de nuestro país operando acá. Y la mejor lección que tenemos de Chile es que debemos anteponer el resguardo sanitario sobre el crecimiento.

¿Y qué está haciendo específicamente Noruega para regular el crecimiento?

En 2017 iniciamos una regulación completamente nueva. Lo que hicimos fue dividir la costa en trece áreas productivas, similar a cómo se establece acá por regiones, donde incluimos un sistema denominado de semáforo en que si se está en verde se puede crecer un 6%, en amarillo se debe permanecer en la misma cantidad y si se está en rojo la producción debe reducirse en 6%.

En cada área hay hasta nueve compañías, las cuales trabajan continuamente entre ellas y con la autoridad para resguardar el patrimonio sanitario.

¿Cuáles son los factores para determinar el estado de las áreas? 

Es cómo la industria está afectando el medio ambiente. En esta línea, un factor elemental es cómo está impactando el piojo de mar en el salmón silvestre. Cada seis meses tenemos reuniones para evaluar los niveles y determinar el color de las áreas para el ciclo productivo siguiente.

Actualmente, tenemos ocho de las trece áreas en verde, lo que consideramos como positivo.

¿Cuál es el porcentaje de las concesiones para crecer en ese 6% que se entrega vía licitación?

De ese 6%, que corresponde a 24.000 toneladas, el 4% ha sido a través de licitación pública y el 2% con precio fijo. Esto último tiene que ver con que las empresas más pequeñas tengan la posibilidad de competir.

Y en 2019, cuando se determinen las nuevas áreas, los actores que se encuentran en amarillo y rojo tendrán la oportunidad de aumentar su producción. Para esto, destacamos que estén invirtiendo en nuevas tecnologías para mitigar el piojo, evitar los escapes, mayor bioseguridad, entre otros.

Existen grupos ecologistas que llaman a los consumidores a no comprar salmón argumentando que el uso de antibióticos y problemas sanitarios, además de los escapes, afectan el medio ambiente y la salud humana. ¿Qué opina de estos comentarios?

La industria debe ser más proactiva en el sentido de informar a los consumidores sobre lo que está haciendo. Por ejemplo, en mi caso, que me toca viajar por todo el mundo representando al país, escucho que el salmón noruego está lleno de antibióticos, lo que no es correcto porque no ha sido un problema para Noruega en los últimos diez años. En 2017, usamos solo 202 kilos en 1,3 millón de toneladas producidas.

Por esto buscamos que la ciudadanía esté consciente que se trata de un alimento inocuo y, además, compartimos nuestros conocimientos y tecnologías con las otras naciones salmonicultoras para que entre todos vayamos demostrando que esta industria sí es sustentable. No se trata de decirle lo que tienen que hacer, sino que hacerles saber qué ha funcionado y qué no en nuestro caso.

La transparencia y transferencia de información es vital, porque los consumidores hoy buscan una historia detrás de los productos, y es lo que los lleva a pagar un poco más porque saben lo que están comiendo, y esto es lo que debemos impulsar.

Este año, Marine Harvest, que es una empresa de origen noruego, registró un masivo escape de peces, lo que ha sido fuertemente criticado por la opinión pública. ¿Cuál es la reacción del Estado noruego ante este tipo de eventos?

Cada compañía noruega debe entender que están representando a un país, ya sea que produzca peces, neumáticos o lo que sea. Y no solo nos afecta a nosotros como noruegos, sino que impacta en la imagen de la industria.

¿Cómo es la relación entre los distintos actores que hacen uso del mar noruego?

Tenemos tres grandes actores industriales que comparten el mar: el petróleo y gas, rubro marítimo y el de los productos del mar. Lo que vemos hoy es que todas están teniendo muy buenas relaciones, lo que ha permitido que, por ejemplo, la acuicultura tome el conocimiento del sector energético para crear instalaciones de cultivo offshore.

¿Cuál es el impacto que pudiera tener el cambio climático sobre el cultivo de salmones?

Noruega invierte muchos, pero muchos recursos en Investigación y Desarrollo (I+D), en todas las áreas del conocimiento e industrial, más aún ahora que estamos viendo cambios ambientales. Por ejemplo, este año ha sido muy cálido en Noruega; en la zona central y sur del país registramos temperaturas en el mar de hasta 19° C, y ha sido en una época en que el piojo es más agresivo, lo que llevó a varios salmonicultores a tomar la determinación de cosechar sus peces para no poner en riesgo su situación en la normativa del semáforo.

¿Cuál es la relevancia de China para los productos del mar noruegos?

Recientemente suscribimos un nuevo tratado de libre comercio con China, que incluye a casi la totalidad de los productos del mar, lo que impulsará aún más nuestras exportaciones. Además, las tres comunidades que tenían restricción de exportar salmón a China por asuntos sanitarios están cerca de volver a tener la aprobación para hacerlo, lo que demuestra la apuesta e interés que tenemos en ese mercado.

¿Cómo es la relación actual de Noruega con Rusia y, fundamentalmente, con las exportaciones de productos del mar?

Con Rusia, hace poco suscribimos un nuevo acuerdo relacionado con las pesquerías que compartimos en el mar de Bering, lo que evidencia que en materia pesquera estamos teniendo una relación cercana. Lo demás tiene que ver con temas políticos, en que debemos esperar para generar nuevas alianzas, pero la firma del acuerdo pesquero demuestra que podemos tener buenas relaciones.