Comenzó como una fábrica para el enlatado de productos del mar que se situaba en la bahía de Monterey, en California (Estados Unidos), sin embargo, casi 60 años después, tuvo que cerrar las puertas debido al colapso de la pesquería de la sardina, su principal insumo.

Pero en el país de las segundas oportunidades, la infraestructura tuvo un renacer a fines de la década de 19070 debido al impulso de un grupo de científicos, residentes locales y el apoyo de la Fundación David y Lucile Packard, que creyeron que dicho escenario sería ideal para instalar un acuario de clase mundial. Con un costo estimado en US$55 millones, en 1984 abría sus puertas y, durante su primer día, el Monterey Bay Aquarium (MBA) tuvo casi 11.000 visitantes.

Con el correr de los años, y un éxito de público a toda prueba, la institución comenzó una serie de programas educativos y de conservación marina. Por ejemplo, en 1994 lanzaron una iniciativa científica de conservación del atún. En octubre de 1999, el MBA presentó su Seafood Watch, un programa que enseñaba a los consumidores elegir productos del mar sostenibles.

Esta última iniciativa, que hoy se encuentra en diferentes plataformas digitales en forma gratuita, ha tomado cada vez más fuerza dentro de los consumidores norteamericanos debido a que sus recomendaciones consideran diferentes factores, consultas con expertos y reportes gubernamentales, entre otros.

Se puede destacar que las recomendaciones se dividen entre “Mejor elección”, “Buena alternativa” y “Evita”, según el menor o mayor impacto que tengan en el medio ambiente u otras especies marinas.

Salvo contados productos, como el salmón producido por Nova Austral en la región de Magallanes y que ha alcanzado la categoría de “Buena alternativa”, la mayor parte del salmón chileno ha recibido la clasificación de “Evitar”. La principal razón de lo último es el elevado consumo de antibiótico que realiza la actividad para tratar la Septicemia Rickettsial del Salmón, una enfermedad bacteriana.

Pero lo último podría estar por cambiar, y con ello la valoración de producto acuícola, luego del acuerdo que firmó el Intesal de SalmonChile con el MBA con el objetivo de que la industria nacional implemente ciertas prácticas que permitan disminuir el consumo de químicos.

Uno de los principales actores del acuerdo alcanzado entre las dos entidades es el Seafood Watch Senior Program Manager, Ryan Bigelow, quien ahondó los alcances de una iniciativa que está mirando hacia el 2025.

En marzo, el MBA firmó un acuerdo con Intesal para reducir el consumo de antibióticos en un 50%. ¿Por qué decidieron llegar a este acuerdo con el cultivo de salmón chileno?

El 1 y 2 de octubre de 2018, el programa Monterey Bay Aquarium Seafood Watch, junto con Sernapesca, uno de los principales reguladores gubernamentales de la industria del salmón en Chile, e Intesal, un servicio de coordinación científico-técnica de la principal asociación de la industria de Chile, SalmonChile, se reunió un taller para discutir investigaciones y estrategias para controlar el SRS y reducir el uso de antibióticos en la salmonicultura nacional. En esa reunión, sentimos que no solo era técnicamente posible reducir la cantidad de productos químicos utilizados en Chile, sino también que la industria estaba realmente comprometida en mejorar. La combinación de la disposición, la viabilidad técnica y la importancia crítica del problema en cuestión, motivaron nuestro interés en participar.

¿Cuáles son los alcances del acuerdo?

En definitiva, se buscará aumentar la sostenibilidad ecológica del cultivo de salmónidos en Chile mediante la implementación de prácticas de producción mejoradas a un nivel equivalente a la calificación de Amarillo de Seafood Watch (SFW Yelow) para 2025.

¿Cómo el MBA corroborará el cumplimiento de este acuerdo?

Primero, Seafood Watch no es un organismo de certificación, es decir, no certificamos ningún tipo de pescado. A lo largo de este proceso de mejora, Seafood Watch brindará orientación técnica a los productores de salmón en Chile. Cuando sea el momento de reevaluar la producción, recopilaremos datos de la industria, el gobierno y otras fuentes para garantizar que nuestra ciencia sea lo más sólida posible.

¿Qué otros alcances tiene el acuerdo?

También buscará identificar y difundir las mejores prácticas de manejo para reducir el uso de antibióticos; comunicar los objetivos, actividades y resultados del CSARP a las partes interesadas relevantes; y colaborar con instituciones académicas e investigadores para promover la comprensión científica de los impactos ecológicos y las brechas de rendimiento de las actividades de acuicultura de salmónidos chilenos, incluidos y además los relacionados con el uso de antibióticos.

Finalmente, buscará que la industria chilena identifique, difunda e implemente las mejores prácticas de gestión coherentes con un nivel equivalente a una calificación de SFW Yellow.

Si se logra el objetivo, en 2025 el salmón chileno podría ser clasificado como una buena alternativa por MBA, ¿es correcto?

Es posible, pero no está garantizado. Las actualizaciones futuras de nuestros análisis evaluarán la producción de salmón de manera integral. El uso de químicos es un factor determinante para el puntaje actual, pero otros factores, incluida la forma en que se realizan las reducciones del uso de químicos, también se tendrán en cuenta en una nueva calificación.

¿Avanzarán en este tipo de acuerdos con otras industrias acuícolas en el mundo?

No tenemos planes firmes para hacerlo en este momento, pero es una conversación que estaríamos dispuestos a tener.

Para el futuro, ¿qué importancia le da el MBA a la acuicultura como fuente de proteínas?

Seguiremos cultivando peces, porque la acuicultura es una fuente crítica de proteínas para el mundo. Si debemos cultivar peces, entonces debemos hacerlo de la manera más sostenible posible.