Para la investigadora de la Universidad de Prince Edward Island, de Canadá, Sophie St-Hilaire, Chile es un sitio bastante familiar. Esta experta en salud de peces y epidemiología ha estado durante periodos bastante largos en el sur de nuestro país, apoyando con sus conocimientos algunos proyectos liderados por el Instituto Tecnológico del Salmón (Intesal) de SalmonChile, enfocados, principalmente, en piojo de mar y Piscirickettsia salmonis (más conocida como SRS).

Consultada sobre su percepción acerca de la alta presencia histórica de SRS en la salmonicultora local –que hoy corresponde al 74,6% de las mortalidades por causa infecciosa en salmón Atlántico (Salmo salar) y al 86,8% de este tipo de mortalidades en trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss)–, comenta que esto tiene que ver, principalmente, con el aumento en el tamaño y número de los centros de cultivo activos que se ha dado en los últimos años, lo que significa que las instalaciones están más interconectadas entre ellas y por ende se hace más complejo controlar la propagación del patógeno.

Por eso, enfatiza que es fundamental enfrentar la enfermedad –tal como se propone para el combate del piojo de mar– desde un punto de vista integral y considerando no sólo lo que sucede en un centro de cultivo en forma aislada, sino que todo el vecindario. Un enfoque individual, a su juicio, “no sería exitoso”.

De todas maneras, la experta destaca que la industria local ha progresado. De hecho, el laboratorio donde ella trabaja, en Canadá, ha estado colaborando en la capacitación de epidemiólogos chilenos, quienes han podido desarrollar interesantes trabajos y explorar diferentes estrategias de tratamiento.

Uno de los grandes desafíos de la salmonicultura chilena es el SRS. Por años, los tratamientos no han dado los resultados esperados y si bien se han apreciado mejoras, sigue siendo una preocupación. ¿Cuáles, a su juicio, son las piedras de tope en el combate exitoso de esta bacteria?

El aumento en el tamaño y el número de centros de cultivo activos en Chile en los últimos cinco años significa que los centros de cultivo están más interconectados entre ellos que en años anteriores. Esto hace que sea más difícil controlar la propagación de patógenos. Es así como, cuanto mayor sea la densidad de los cultivos, más importante será para los acuicultores prevenir los brotes de enfermedades, ya que una vez que un patógeno ingresa a un área es más complejo limitar su diseminación.

Con SRS, esto es particularmente relevante porque se trata de una enfermedad difícil de tratar con antibióticos una vez que se presenta en forma crónica en los peces. ¿Por qué es tan complejo? Una de las razones es que cuando los peces están enfermos se reduce su apetito, por lo que es probable que no consuman la cantidad suficiente de alimento medicado para alcanzar los niveles terapéuticos. Además, estamos frente a una bacteria intracelular que, en etapas posteriores, es capaz de esconderse en tejidos difíciles de tratar (como el cerebral). De igual forma, el tratamiento más utilizado para enfrentar al patógeno en la actualidad es el florfenicol, debido a que tiene un corto período de carencia; sin embargo, este fármaco no permanece en los tejidos por mucho tiempo, por lo cual también se hace difícil alcanzar los niveles terapéuticos.

Algunos investigadores proponen que para avanzar en el control de SRS hay que estudiar profundamente las características del sistema inmune del pez, así como la conducta del patógeno. ¿Está de acuerdo?

Este patógeno es muy difícil de tratar una vez que se presenta con evidentes signos clínicos en los centros de cultivo. Por eso, es fundamental prevenir la enfermedad. Esto se logra reduciendo el nivel de exposición, de modo que los peces no sucumban al patógeno, y mejorando el sistema inmunológico, con el fin de que, aun estando expuestos a la bacteria, los ejemplares no sean vencidos por esta. Los dos enfoques deben usarse en forma simultánea. Para ello, necesitamos entender mejor el sistema inmune de los peces y las fuentes de infección.

En relación con las vacunas, en Chile estas no han arrojado los resultados esperados para combatir SRS ¿Dónde cree que está el problema? ¿Es posible seguir buscando nuevas técnicas y procedimientos que permitan desarrollar nuevos productos?

P. salmonis es un patógeno intracelular, es decir, se esconde en las células hospedadoras, por lo cual es complejo desarrollar una vacuna que sea eficaz durante todo el ciclo de producción en agua mar. Creo que algunas nuevas tecnologías aplicadas en vacunas podrían desencadenar una respuesta inmune más específica y fuerte en los peces pero estimo, como lo he mencionado, que la industria también tiene que tratar de reducir el nivel de exposición al patógeno, para así aumentar la probabilidad de que los ejemplares vacunados puedan sobrevivir. La mayoría de las vacunas pueden verse presionadas si los animales están expuestos a altos niveles de patógenos por largos períodos de tiempo.

En ese sentido, ¿qué tan importante, para el control del SRS, es mejorar las prácticas de cultivo?

Las prácticas de cultivo en agua mar en Chile son tan buenas como en cualquier otro lugar del mundo. Por ejemplo, los acuicultores eliminan las mortalidades todos los días, confirman las enfermedades bacterianas antes de tratarlas y la mayoría efectúa análisis de sensibilidad a antibióticos en sus cultivos. Además, no trasladan peces de un centro a otro y mantienen altos niveles de bioseguridad en sus instalaciones.

En relación con SRS, el problema está en que hay demasiados centros por área y estas áreas, además, están conectadas. De esa forma, una vez que P. salmonis aparece en un sector es fácil que se propague a otros a través del agua. Este patógeno parece moverse por hasta 10 km de distancia, dependiendo del tamaño y nivel de infestación del sitio de origen. Cuantos más vecinos tenga, más probable será que uno de los centros no logre contener la enfermedad y esta se disemine aún más. Incluso si se ha hecho todo bien, si varios vecinos están con la bacteria, seguro esta en algún minuto perjudicará a tus peces. Es por eso que el SRS debe ser administrado a nivel de área. Considerar sólo un centro de cultivo en un barrio es como administrar un solo corral dentro de una granja completa. En general, este enfoque no sería exitoso.

El mismo problema de transmisión ocurre con los piojos de mar. De hecho, el alcance de transmisión de estos parásitos es aún mayor, por lo que muchas veces controlar su propagación en algunas zonas de cultivo es más difícil que manejar el SRS. Es probable que las zonas con altas cargas de cáligus sean también los lugares donde el SRS sea más problemático.

En Chile, hay compañías desarrollando ovas resistentes, mediante manejo genético, a SRS. ¿Cuáles son sus perspectivas sobre estos desarrollos?

Aumentar la resistencia genética al SRS es otra forma de reducir la probabilidad de enfermedad cuando los peces están expuestos a la bacteria. Dado que no será posible eliminar completamente la exposición al patógeno, es una buena estrategia a largo plazo para explorar la selección genética contra esta patología.

Tratamiento temprano

Hace unos años atrás, usted trabajó en Chile, junto con Intesal, en la búsqueda de soluciones, precisamente, para SRS y cáligus. Desde esa fecha hasta ahora, ¿cree que se ha avanzado en el control de estas patologías en la industria local?

Creo que hemos progresado. Cabe destacar que probar científicamente hipótesis que nos permita formular declaraciones contundentes y concluyentes lleva tiempo y cuesta dinero. Lo cierto es que en los últimos años mi laboratorio ha aumentado la capacidad de investigación en Chile mediante la capacitación de dos epidemiólogos. Es así como hemos identificado una importante fuente de infección tanto de cáligus como de P. salmonis entre centros vecinos. También hemos explorado diferentes estrategias de tratamiento y ahora comprendemos mejor por qué estos no funcionan tan bien como deberían. En ese sentido, hemos identificado que tratar temprano puede ayudar a reducir la mortalidad por esta enfermedad. De igual manera, confirmamos que muchas veces ocurre que no todos los peces de una jaula recibieron la cantidad adecuada de antibiótico. Abordar este problema desde un enfoque multifactorial probablemente mejorará la respuesta a los tratamientos aplicados y reducirá la propagación de bacterias entre centros vecinos.

¿Qué trabajos está desarrollando actualmente en relación con SRS y cáligus? ¿Cuáles son sus propósitos?

Continúo evaluando cómo mejorar la eficacia del tratamiento con antibióticos para SRS y otras enfermedades bacterianas en peces. Creo que si mejoramos los tratamientos esto reducirá el uso general de antibióticos. Asimismo, estoy trabajando en la identificación y compresión de las prácticas que pueden estar causando la resistencia a los antimicrobianos, revisando, en particular, los antiparasitarios adicionados al alimento medicado. Finalmente, estoy trabajando en modelos de biocapacidad, con otros investigadores, para ayudar a identificar los escenarios acuícolas óptimos para minimizar la propagación de patógenos entre centros de cultivo, en Canadá y Chile.