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Chilean Seabass: Libre de culpa

La adopción de nuevas leyes y certificaciones, además de la creación de entidades que persiguen buenas prácticas de manejo, están ayudando a quitarle el estigma de pesquería ilegal. Eso sí, aún falta camino por recorrer.

Hace poco más de una década, el Seafood Watch Program del Monterey Bay Aquarium inició una campaña en contra de las dos especies de toothfish –Patagonian Toothfish (Dissostichus eleginoides) y Antarctic Toothfish (Dissostichus mawsoni)–, o más conocidas en Estados Unidos y Canadá como Chilean Seabass o mero, bacalao de profundidad o simplemente toothfish en el resto del mundo, llamando a no consumirlas puesto que, a juicio de la entidad ambientalista, se trataba de una pesquería ilegal y sobreexplotada.

Luego, Greenpeace las incluiría dentro de su Lista Roja de Especies Pesqueras Amenazadas bajo el mismo argumento. “Esta especie –refiriéndose a ambas como una sola pesquería– se encuentra seriamente sobreexplotada. Hay altos niveles de pesca ilegal que compromete los programas de gestión de las pesquerías, y también las metodologías de pesca aprobadas y las prácticas de conservación”, manifiesta el informe de la ONG, añadiendo que en 2001 se estimó que el 50% del comercio internacional de Chilean Seabass provenía de capturas ilegales.

Otra de las críticas de Greenpeace tenía que ver con la destrucción del fondo y la vida marina. “La pesca de esta especie con palangre captura y mata un importante número de aves marinas incluyendo a especies en peligro de extinción como los albatros. El uso de técnicas disuasorias para reducir la mortalidad de las aves está siendo probado e investigado; sin embargo, el palangre ilegal sigue provocando altas tasas de mortalidad sobre las aves”, se desprende de dicha Lista Roja donde también aparecen las diferentes especies de merluzas y las de atunes, el pez espada y salmón Atlántico, entre otros.

Estos mensajes tuvieron eco en algunas cadenas de retail, restaurantes de lujo y hogares de mayor poder adquisitivo (segmento al cual apuntan los comercializadores de este recurso), lo que llevó las ventas a contraerse en cerca de un 20%, según las cifras detalladas por la Asociación de Restaurantes de Massachusetts (Estados Unidos).

El significativo golpe movilizó a los actores del sector, quienes tomaron medidas para contrarrestar esa imagen. Las principales: crear gremios que reúnan a las empresas que extraen el recurso y abogar por el establecimiento de leyes que fiscalicen la pesca ilegal, además de trabajar en conjunto con los gobiernos, para alcanzar la sostenibilidad.

Iniciativas

Fue así que nació la Coalición de Operadores Legales de Toothfish (Colto, por sus siglas en inglés), cuyos miembros representan aproximadamente el 80% de la pesca global de bacalao de profundidad de países tan diversos como Argentina, Australia, Chile, Islas Falkland (Malvinas), Francia, Japón, Nueva Zelanda, Noruega, España, Sudáfrica y Estados Unidos.

En el caso puntual de Chile, la nueva Ley de Pesca creó el Comité Científico Técnico de los Recursos Demersales de Aguas Profundas, el que recomendó reducir la cuota global de captura para 2014 de la pesquería de bacalao de profundidad situada al sur del Paralelo 47 LS, a 1.098 toneladas, reduciéndose desde un volumen de 3.000 toneladas autorizadas en 2013; mientras que para el bacalao que se extrae entre el límite norte del país y el Paralelo 47 LS, se propusieron 988 toneladas para este año.

El saliente subsecretario de Pesca y Acuicultura, Pablo Galilea, añade que con la reforma a la Ley General de Pesca y Acuicultura (LGPA) a contar del pasado 1 de enero de 2013 todas las embarcaciones que extraen bacalao de profundidad deben contar con sistema de posicionador satelital (Vessel Monitoring System o “VMS”, por su acrónimo en inglés), “que permite a la Armada de Chile y al Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) conocer con precisión las coordenadas geográficas donde se realizan las actividades de captura de este recurso, lo que ayuda a evitar la pesca ilegal y generar la trazabilidad desde las áreas de pesca donde se extrae este valioso recurso”.

Los dichos de Galilea hacen alusión al requerimiento establecido por la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (Ccamlr, por sus siglas en inglés) y que se exige como requisito para el ingreso de todos los productos de Chilean Seabass que se exportan a Estados Unidos.

El presidente de la Colto, Martin Exel, acepta que existía pesca ilegal, fundamentalmente entre los años 1995 y 2005, “pero ya no es el caso”, asegura el gremialista, quien a su vez es gerente general de Austral Fisheries, una de las mayores capturadoras del recurso en el mundo.

Comenta que la colaboración entre las compañías, los grupos conservacionistas, científicos, gobiernos y la Ccamlr, “desde 2005 virtualmente han eliminado la pesca ilegal de las Zonas Económicas Exclusivas”.

Sobre la mortalidad de las aves marinas producto del sistema de palangre, Exel responde que a través de la Ccamlr, agencias gubernamentales y certificadoras como el Marine Stewardship Council (MSC) “se ha demostrado las cada vez menores capturas incidentales de aves. Incluso, el Seafood Watch Program del Monterey Bay Aquarium eliminó en 2013 al bacalao de profundidad de su lista de pescados no recomendables”.

El director comercial de MSC, Geoff Bolan, dice “agradecer el compromiso” que están mostrando las empresas que operan el recurso, de las cuales un 54% presenta esta certificación.

En relación con las firmas chilenas, Bolan destaca la fundación de la Asociación Gremial de Operadores de Bacalao de Magallanes (Aobac), con la cual se encuentran trabajando para que el sello de la MSC sea parte de sus asociados. El presidente de la Aobac, Eduardo Infante, detalla que contrataron a una consultora internacional para la primera etapa de diagnóstico y así poder iniciar la postulación (MSC es la entidad que realiza la certificación, pero la labor de gestión se realiza a través de consultoras privadas aprobadas por dicha casa certificadora).

Eso sí, Infante, quien es gerente general de Globalpesca SPA, critica que “sin el apoyo y compromiso del Estado, es muy difícil avanzar en este tema. Un número relevante y creciente de usuarios finales en Estados Unidos, sobre todo cadenas de restaurantes y supermercados, están implementando la política de comprar solo productos certificados, con lo cual el mercado del producto de origen chileno se va restringiendo cada vez más”. Por su parte, Cristián Firmat, representante de Ventas de San Isidro Importadora y Exportadora S.A., la que en promedio en los últimos tres años ha exportado el 33,1% del volumen de bacalao de profundidad que Chile envía a Estados Unidos, lo que representa el 34,5% del valor exportado, comenta: “Chile ha dado el primer paso en poder lograr la certificación MSC al bajar las cuotas en un 55% para este año”.

Trabajo por hacer

A pesar de las iniciativas chilenas e internacionales, los máximos representantes del sector concluyen que las acciones para presentarse ante el mundo como operadores de una pesquería completamente sostenible deben ser inclaudicables.

Mientras el presidente del Colto, Martin Exel, subraya que “la presencia de operaciones ilegales en alta mar se transforma en nuestro Talón de Aquiles, puesto que si no las eliminamos del todo, por menores que sean, no podremos garantizar nuestro carácter sostenible”; el gerente general de Globalpesca y presidente de los operadores de Magallanes, Eduardo Infante, enfatiza que el Estado chileno debe destinar más recursos para investigación.

“A pesar de los cuantiosos recursos que el Estado de Chile recauda por ser una pesquería licitada, no cuenta con un plan de manejo coherente y, lo peor, la fiscalización de la pesca artesanal es prácticamente inexistente”, cuestiona Infante.

Lo positivo para la industria es que aun cuando falta trabajo por hacer, las medidas implementadas ya comienzan a dar sus frutos. Es que en la Seafood Expo North America, realizada entre los días 16 y 18 de marzo en Boston (Estados Unidos), se pudo palpar el interés de los consumidores por el regreso del Chilean Seabass al retail y a los restaurantes de lujo. Porque tal como dijo Maureen Johnson, visitante a los stands que presentaron el producto, “con el mensaje que están entregando las empresas puedo empezar a sentirme libre de culpa por comer un pescado que ha sido tan cuestionado en los últimos años”.

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