En acuicultura, las labores más riesgosas son las realizadas por los buzos. Instalaciones de fondeos, mantención de las infraestructuras sumergidas o extracción de la mortalidad son solo algunas de las tareas realizadas por este tipo de trabajadores del área acuícola.

Para disminuir los múltiples riesgos que significan estas faenas, la industria del salmón global está recurriendo a las empresas de servicios e instituciones de investigación y, poco a poco, estas han ido respondiendo a las necesidades. “En el 2030 no reconoceremos a la industria acuícola de hoy”, dice el director de investigación de Sintef Ocean, Ulf Winther, antes de comentar algunos de los desarrollos en los que han estado trabajando. “Muchos de los trabajos que actualmente se realizan en las balsas jaula lo efectuarán vehículos autónomos submarinos (AUV, por sus siglas en inglés) los que, además, permitirán capturar información con el objetivo de que los acuicultores tomen mejores decisiones”, agregó el científico de unas de las entidades de investigación más grandes de Escandinavia.

Según este investigador, gran parte de las tecnologías serán posibles gracias a los avances existentes en las industrias militar y del petróleo. “Por ejemplo, los desarrollos en visión mecánica, análisis de Big Data o software en control remoto, nos ayudarán mucho en las operaciones submarinas y autónomas”, comenta Winther.

Y como no. Varias de estas tecnologías se pudieron apreciar en la última versión de la feria Aqua Nor. Acá algunas de las más destacadas.

Limpieza de redes

Desde hace años que se viene utilizando en los países salmonicultores diversas tecnologías para limpiar in situ las redes que confinan a los peces. Sin embargo, compañías como Stranda Prolong o Yanmar están llevando este tipo de desarrollos a otro nivel.

En el caso de Stranda, la compañía está promoviendo su Manta Net Cleaner, “el que está diseñado para trabajar con las fuerzas de la naturaleza, no en contra de ellas”. Esta tecnología se caracteriza “por tener una flotabilidad neutral y estabilidad indiferente. Cuando se coloca en el agua con los propulsores cerrados, no se hunde ni flota en la superficie, y no tiene tendencia a enderezarse”, explican desde la compañía, agregando que “el Manta no tiene cinturones u otras partes móviles que entren en contacto con la red. Simplemente se desliza a lo largo de las paredes de la jaula, mientras que los chorros de agua de cinco poderosas boquillas rotativas remueven las algas y otras formas de suciedad de las redes”.

En Aqua Nor también se exhibió el Yanmar Net Cleaner (NCL-LX), robot que destaca “por ser amigable con el medio ambiente y permite disminuir los costos de limpieza de las redes”. La compañía aseveró que “esta solución requiere de una sola persona la que, incluso, no necesita ir al agua”.

En ambos casos, las tecnologías cuentan con avanzados lentes que otorgan una nítida visualización de sus faenas.

Drones submarinos

Más allá de contar con diferentes sensores que entreguen información respecto de la calidad del agua que existe al interior de las balsas jaula, algunas compañías han querido ir más allá y desarrollan verdaderos “drones” que permiten desplazarse libremente al interior del sistema y tomando datos relacionados con la temperatura, oxígeno o salinidad, entre otros aspectos. Es el caso de la solución presentada por SeaSmart AS, llamada simplemente como Drone y que va registrando y/o proyectando las variables ambientales en las que nadan los peces.

En esta categoría también se encuentra el OptoScale, de la compañía Bioscope, tecnología que puede capturar diferentes medidas bajo el agua “permitiendo alcanzar una completa mirada de la biomasa existente en la red y con un porcentaje de error menor a un 1%”, aseveran sus creadores.

El Argus Rover de Samba AS no es un simple vehículo operado remotamente (ROV, por sus siglas en inglés). “Tiene la capacidad de realizar inspecciones a 1.000 metros de profundidad”, explican desde la compañía, convirtiéndolo en una útil herramienta para los salmonicultores que proyectan sus cultivos en sistemas offshore. Pero además de entregar imágenes gracias a sus tres cámaras, “también posee un brazo robótico, un manipulador que permite realizar pequeñas y sencillas tareas bajo el agua”.

Submarino antipiojos

Con el objetivo de evitar el uso de antiparasitarios u otros aditivos, la compañía Aqua Farming Soluctions (AFS) exhibió su C-Dome, equipo sumergible que puede ser operado por computadora y contiene poderosos resonadores de titanio que convierten la energía presente en el agua en energía cinética. “En definitiva, los resonadores generan vibraciones microscópicas en grandes cantidades, haciendo que el agua comience a  moverse en altas frecuencias, creando cavidades microscópicas. Estas implosiones generan la creación de billones de jets de agua”. La empresa asegura que esta reacción puede eliminar semillas de algas y ectoparásitos con tamaños de entre 0,2 mm y 0,7 mm.

“La forma en que funciona nuestro sistema puede compararse con limpiadores a alta presión, aunque a una escala mucho menor”, dicen desde AFS asegurando que esta herramienta es 100% sustentable.

Como se aprecia, la industria acuícola está avanzando rápidamente hacia la tecnologización de sus faenas submarinas y es seguro que con el tiempo estos robots ampliarán sus servicios, dejando las faenas de los buzos solo para casos puntuales.