Instalar un centro de cultivo de salmónidos tiene sus complejidades. Si bien en los inicios de la industria estas tareas se efectuaban de manera bastante artesanal, con los años eso fue cambiando, incorporándose cálculos de ingeniería de sistemas de fondeo, estudios de correntometría y levantamientos batimétricos bastante exactos. También se comenzó a trabajar con instrumentos que ayudan a medir en forma detallada el fondo marino, con el fin de identificar las características donde se alojarán los sistemas de anclaje encargados de afianzar las jaulas y pontones.

Este último punto es de vital importancia, ya que un anclaje mal ubicado o instalado puede significar diversos problemas. En primer lugar, está el riesgo de que las estructuras flotantes se muevan y sufran daños, sobre todo cuando hay marejadas. De igual forma, puede significar dificultades para el productor, el cual debe cumplir con la normativa –que se ha intensificado el último tiempo – y asegurarse de que el centro esté operando dentro del área concesionada.

 Hoy son muchos los que siguen optando por los tradicionales anclajes de hormigón, más conocidos como pesos muertos, para sostener sus centros de cultivo. Estos también han evolucionado y si antiguamente se construían en playa sin mucha planificación, con los años aparecieron empresas  especializadas que los elaboran bajo altos estándares de calidad.

Los hay de diversos tipos; desde 0,5 toneladas, hasta alrededor de 30 toneladas. Todo depende de los requerimientos del centro según su ubicación y grado de exposición. Todos llevan, además, uno o varios  cáncamos, es decir, piezas que se utilizan para izar y mover el artefacto. Según los expertos, la clave para un buen funcionamiento está en la calidad de los materiales, así como en su estructura y diseño.

Experiencia en anclajes

Con plantas de producción en Puerto Montt y en la Isla de Chiloé (región de Los Lagos), la empresa Aufiser lleva más de 24 años suministrando sistemas de anclaje para la industria del salmón. “El anclaje de hormigón es el primer eslabón en la estructura del cultivo marino. Su función es fijar al fondo toda la infraestructura encargada de contener la producción”, dice el jefe de Administración y Finanzas de la firma, Carlos García.

De acuerdo con el ejecutivo, “nuestros anclajes son diseñados ingenierilmente y estructurados –a base de materias primas específicas y dosificadas– para confluir en un producto que resista las distintas situaciones del medio”. Y es que son varias las condiciones que un anclaje de hormigón debe enfrentar, como es su posicionamiento en profundidades que muchas veces superan los 200 metros. Además, si por algún motivo no cae en la posición correcta o se voltea, debe seguir manteniendo su poder de agarre. De igual forma, debe resistir la tracción ejercida por las jaulas que transforman a este artefacto en un punto de sujeción de toda la estructura flotante con el fondo marino.

Aufiser ofrece una amplia variedad de este tipo de anclajes, asegurando, en todos ellos, “la mayor relación peso/poder de agarre HHP (High Holding Power), lo cual ha sido nuestro factor diferenciador y clave para el éxito”, según el ejecutivo. Añade que disponen de muertos desde 0,5 hasta 30 toneladas, en distintas calidades de hormigón y cáncamos, según las necesidades del cliente. Además, dispone de servicios complementarios, como el traslado terrestre y marítimo de los productos.

“Las materias primas son similares a las utilizadas en los inicios de la industria. Sin embargo, se ha mejorado la calidad. Hoy, contamos con cemento y áridos seleccionados de cualidades específicas, aceros que cumplen con las necesidades de los cáncamos de fondeo, equipos de última tecnología que dosifican y mezclan homogéneamente y procesos que aumentan la productividad y calidad del producto”, agrega el comercializador.

Dedicados al hormigón vibrocomprimido

En Puerto Varas (región de Los Lagos), en tanto, se encuentra una sucursal de la empresa Sercof –con base en Osorno–, la que tiene más de 15 años de experiencia en la fabricación y suministro de una amplia variedad de estructuras de hormigón vibrocomprimido, entre las que se encuentran los anclajes o pesos muertos para la acuicultura.

“Nuestra oferta consta de anclajes de hormigón vibrocomprimido de 5, 10, 15 y 20 toneladas, en su mayoría con forma trapezoidal. No obstante, también hemos entregado muertos de 3 toneladas o menos por solicitud del cliente, es decir, podemos entregar un producto especial de acuerdo a cada requerimiento. Lo cierto es que los más solicitados son los 15 y 20 toneladas”, cuenta el administrador de Planta de la sucursal de Puerto Varas de Sercof, José Raúl Bórquez.

Según lo explicado por el ejecutivo, los cáncamos de acero que llevan los anclajes poseen diámetros que van en directa relación con el peso del producto. “Cabe destacar que utilizamos el mismo grado de resistencia de hormigón para toda nuestra línea de producción de pesos muertos, con el fin de ofrecer un producto de buena calidad”, acota.

La materia prima de los anclajes confeccionados por Sercof está constituida por tres elementos básicos: cemento, áridos y acero. “La mezcla del cemento y los áridos producen el hormigón o concreto; ello a base de una dosificación preestablecida y regulada por un laboratorio de control de calidad. El acero, en tanto, se utiliza para la fabricación de los cáncamos”, explica el profesional. Agrega que cada uno de los componentes tiene su respectiva certificación respaldada por el proveedor. En cuanto al cemento, por ejemplo, la firma trabaja con Cementos Bío Bío, la que entrega el producto con el debido sello. Lo mismo ocurre con los otros materiales.

“Nuestra empresa se rige por el modelo ISO/CASCO N°5, siendo Cesmec el ente, acreditado ante el Instituto Nacional de Normalización, que fiscaliza nuestro proceso productivo y nos otorga el sello de calidad. Bajo este contexto, contamos con un laboratorio de control de calidad, requisito fundamental para contar con el modelo mencionado. Este esfuerzo nos permite ofrecer productos terminados de acuerdo a estándares superiores”, precisa Bórquez.

Resistiendo el temporal

Los pesos muertos, en general, tienen una alta durabilidad. Pueden pasar diez años bajo el agua y, en algunos casos, sobre todo cuando el hormigón es de buena calidad, ser removidos y traslados a otro centro sin problemas. Las salmonicultoras suelen comprarlos cuando instalan un nuevo centro (la situación menos probable en la actualidad), cuando se requiere reubicar un centro y algunos anclajes fallaron o no son los adecuados para las nuevas condiciones, o para reforzar instalaciones que han sufrido las inclemencias del clima.

Esta última opción ha sido bastante utilizada en los últimos meses, puesto que el crudo invierno que se ha vivido en las regiones del sur este año, con temporales frecuentes y de alta intensidad entre los meses de junio y agosto, ha hecho que varios centros de cultivo tengan que ser reforzados, sobre todo aquellos ubicados en lugares más expuestos.

Los fabricantes están preocupados por prestar un buen servicio ante estas situaciones, pues se cree que la tendencia va hacia una mayor producción en sitios aislados y con mayor exposición a oleajes y viento, de modo que las nuevas instalaciones requerirán sí o sí un sistema de fondeo resistente a toda prueba.

“Los anclajes que ofrecemos han sido desarrollados para cumplir con los altos requerimientos de la industria, pues tienen un poder de agarre un 100% mayor (certificado) que los tradicionales existentes en el mercado, y una alta resistencia a la compresión, con hormigón H20 también certificado. Además, pueden ser reubicados”, dice Carlos García.

Desde Aufiser reiteran la importancia de evaluar los anclajes de hormigón, no sólo por su peso, sino que también desde su poder de agarre al fondo marino, ya que esto es lo que va a asegurar que el producto cumplirá su función de sostener realmente el centro de cultivo. En ese sentido, la firma lanzará en el mes de octubre “nuestro nuevo anclaje T-15 HHP y T-20 HHP, el que ofrecerá un poder de agarre superior al 100% en comparación con las unidades actuales del mercado para un mismo tonelaje”, acota el representante de la compañía.

Para Sercof, en tanto, mencionan que “nuestros muertos de anclaje son fabricados con cemento de tipo siderúrgico, el que tiene un mejor comportamiento frente a diversos tipos de sales. Por lo mismo, nuestro producto presenta una mayor durabilidad”, de acuerdo con José Raúl Bórquez.

El ejecutivo agrega “nuestra empresa está fabricando un producto mejorado en dos aspectos fundamentales. En primer lugar, cuenta con un cáncamo galvanizado capaz de soportar tres veces el peso para el cual fue diseñado, patentado y que fue probado exitosamente en un ensayo de elevación realizado en la planta de Puerto Varas”. Además, “estamos ensayando modelos de distintas formas geométricas para lograr alcanzar una alta resistencia a la tracción. Estos estudios concluirán en octubre y nos permitirán ofrecer un producto muy mejorado en comparación con los antiguos modelos”, concluye el representante de Sercof.