La automatización es una tendencia que, poco a poco, se está instalando en los sectores industriales de país y del mundo. La robótica, como parte de este proceso, también está avanzando y cada día son más las compañías que desarrollan propuestas para distintas industrias, incluyendo el procesamiento de pescado, tanto de cultivo, como de extracción. Aquí, existen varios proveedores, nacionales e internacionales, que han tenido una mirada de futuro y que están ofreciendo soluciones bastante vanguardistas.

Según los expertos, la robótica puede significar grandes beneficios para las plantas de proceso, ayudando a mejorar la productividad de las instalaciones. Estas tecnologías pueden ser útiles, por ejemplo, para reemplazar el trabajo de personas que no generan valor agregado, sino que ejecutan tareas repetitivas, demostrando una capacidad de funcionar con alta eficiencia y precisión, dando paso a productos más estandarizados y confiables. También aparecen como una alternativa para sectores que no cuentan con suficiente mano de obra, pero que requieren mantener o incluso aumentar su producción.

“Hay que tener claro que se trata de un equipamiento de alta flexibilidad, pero que no es inteligente, sino que tiene que ser programado por una persona; lo cierto es que (los robots) aumentan la productividad en cualquier industria donde se apliquen”, dice el product manager de Robótica de ABB, David Pojomvsky.

Alianza ABB-Tecsur

ABB es una compañía –multinacional con sede en Suiza– que lleva más de 40 años trabajando en robótica aplicada a la industria. Para el procesamiento de pescado, la firma ha desarrollado robots pensados para la disposición y embalaje del producto. De igual forma, en Noruega hay quienes utilizan uno de sus equipos para cortar agallas a los salmones. Se trata del FlexPicker, considerado como un producto de primera línea en lo que se refiere a tecnologías pick & place en la robótica de alta velocidad. De hecho, una versión más nueva, el IRB 360, ofrece mayor flexibilidad, con un formato compacto que mantiene la exactitud y una alta capacidad de carga.

Esta compañía, mantiene una alianza con la empresa chilena Tecsur –del grupo Maqsur– con el fin de integrar conceptos de robótica a la acuicultura nacional. “Estamos implementando una celda robótica de paletizado de cajas de salmón. La línea es capaz de leer el código de barras de la caja de forma automática, pudiendo disponer distintos SKU (código de artículo) en la posición indicada. Para lograr esto, el robot cuenta con una herramienta diseñada por nosotros (gripper), la cual se adapta a los distintos tamaños de cajas, además de tomar y posicionar sus propios pallet de forma automática”, explica el gerente general de Tecsur, Patricio Winter.

Actualmente, Tecsur se encuentra realizando pruebas a este robot que se espera sea validado en enero de 2018. “Los beneficios son múltiples. Entre ellos, está el hecho de que en Chile se comenzando a implementar la nueva Ley del Saco, la cual baja el límite máximo de carga a 25 kg, dictándose además una guía técnica para establecer el procedimiento de evaluación de riesgos a la salud o a las condiciones de los trabajadores que trabajan en manipulación manual de carga. El robot no tiene limitaciones de peso y, además, realiza el trabajo en forma más precisa, rápida y estandarizada”, acota el ejecutivo.

Patricio Winter comenta que en Noruega ya hay aplicaciones robóticas de paletizado funcionando por más de diez años, existiendo unos 50 brazos robóticos que ejecutan estas labores. “La realidad de ellos es distinta; tienen uno de los PIB per cápita más altos del mundo y cuentan con capital humano preparado en términos de conocimiento y tecnología. En Chile, por su parte, tiene la tarea pendiente de aumentar su productividad y llegar a ser un país desarrollado a 2025. Aquí, la robótica cumplirá un rol importante”, sostiene.

Robótica en el fileteo

Marel –empresa de origen islandés– también ha estado trabajando en la incorporación de robótica en sus equipos para la industria acuícola y pesquera. Cuenta, por ejemplo, con la “Fileteadora de salmón MS2730”. Esta incorpora ajuste automático de pescado de distintos tamaños, con capacidad de fileteo de hasta 25 peces por minuto. Ofrece también mayor rendimiento, productividad y calidad y se caracteriza por usar poco espacio y tener un manejo fácil y seguro.

De igual forma, provee el equipo llamado “FleXicut”, para porcionado y despinado de pesca blanca. Este consiste en un robot que, a través de rayos X, detecta y elimina las espinas, optimizando el procesamiento. Según lo informado desde Marel, las nuevas características de este equipo hacen que la línea completa esté prácticamente “libre de manos”, destacando que este nivel de automatización “contribuye a mantener el flujo continuo y reduce considerablemente el tiempo de procesamiento, la manipulación del producto y las fluctuaciones”.

Según lo estimado, una línea de fileteado Marel puede reducir entre un 33% y un 50% la dotación de personal sobre los estándares tradicionales. “Los operarios de mantención y operadores de máquina, eso sí, han de ser más cualificados que en una planta convencional”, dice el area sales manager de la firma, Marcos Riera.

Optimizando el envasado

Multivac es otra compañía –con base en Alemania– que desde hace diez años viene incorporando la robótica con el fin de potenciar el proceso de envasado en torno a sus máquinas al vacío automáticas (termoformadoras). “La línea de automatizado para la industria del pescado consiste en cintas trasportadoras que acercan el producto a la envasadora, con sistema de visión para detectar su posición y un sistema robótico higiénico para realizar la carga automática del producto desnudo en la máquina envasadora”, explica el product manager, Enrique Bunster.

La empresa también ofrece sistemas de alineación, de control crítico, de marcaje y etiquetado y de llenado automático de cajas con robots y sistemas de paletizado. En definitiva, “podemos proveer a los clientes líneas de envasado completas y totalmente automatizadas”, reitera el ejecutivo. Explica que, “en su mayoría, las máquinas de envasado en la industria del pescado están funcionando a su máxima capacidad en cuanto a velocidad, pero la carga se sigue realizando en forma manual en la gran mayoría de las plantas salmonicultoras en Chile. Con una alimentación robótica, en cambio, se puede mejorar la eficiencia y disminuir los tiempos muertos, lo que se traduce en un aumento en el volumen procesado por hora, así como en una racionalización de la mano de obra”.

Brechas

Claro está que el sector acuícola chileno ha mejorado bastante sus procesos en los últimos años. Sin embargo, de acuerdo con los proveedores, aún falta mucho camino por recorrer. “La necesidad de automatizar las plantas de proceso es todavía reciente y el avance es aún muy limitado. Las instalaciones están mecanizadas, pero muy poco automatizadas; es decir, los procesos son mayormente semiautomáticos, con muy bajos índices de control y con gran variabilidad de parámetros. Por ello, pensamos que aún está pendiente el reto de la automatización, dentro de lo cual puede haber una pequeña parte de robótica”, dice Marcos Riera, de Marel.

Desde ABB, David Pojomvsky está convencido de que “a futuro, a medida que se estandaricen los procesos, la robótica se irá ocupando en mayor medida en la acuicultura”. Respecto de la mano de obra, dice que, más allá de los operarios que estamos acostumbrados a ver, se requerirán especialistas en distintas disciplinas, como programadores, mecánicos y eléctricos. “Si juntas un equipo multidisciplinario podrás tener una implementación robótica exitosa”, comenta y acota que esto es totalmente posible, pues institutos, como Inacap, por ejemplo, están ofreciendo capacitaciones en tecnologías de robótica industrial.

Patricio Winter enfatiza que “en nuestro país, el fenómeno de la robotización viene para quedarse. El proceso ha sido algo ralentizado. Sin embargo, ya se ha ido perdiendo el miedo a la tecnología y se han derribado los mitos de su alto costo”. Explica que los últimos años los precios han bajado y, a su vez, el costo de la mano de obra en el país ha aumentado. “La inversión va a depender de la complejidad de cada aplicación, pero, a grandes rasgos, si el robot es capaz de hacer el trabajo de cuatro personas, los indicadores del proyecto son atractivos”, afirma.

Enrique Bunster, en tanto, destaca que en países industrializados, como Estados Unidos, Japón y algunos de Europa, la situación está mucho más avanzada que en Chile y que las grandes empresas tienen casi todos sus procesos automatizados, ya que la mano de obra es muy cara y además escasa, “lo que permite que los proyectos sean amortizados más rápido en cuanto a costos”. Sin embargo, dice, el uso de estas tecnologías avanza. “Ya estamos trabajando en algunos proyectos de automatización para líneas de envasado con clientes del sector acuícola y esperamos que éstos concluyan satisfactoriamente en un corto plazo en lugares donde la mano de obra es crítica producto del aislamiento geográfico”, concluye el ejecutivo.

En definitiva, nuevas propuestas tecnológicas seguirán apareciendo y motivando al sector acuícola y pesquero a subirse al carro de la robótica. En Noruega, hay instituciones de investigación, como SINTEF, que están permanentemente pensando y desarrollando más opciones de automatización para el sector. Por ejemplo, están trabajando en un proyecto que pretende crear una máquina de corte automático de filetes de salmón. Aquí, los objetos serían detectados mediante visión artificial y recortados mediante técnicas y herramientas “óptimas” para estas funciones, según lo informado por la misma institución. Todas estas alternativas, harán, sin duda, repensar las plantas de proceso y aumentar la capacitación y especialización de los trabajadores.