A principios de la década de 1990 se comenzaron a ver los primeros pontones en la industria del salmón. Primero solo tenían bodegas para almacenar bolsas de alimento para peces pero luego, junto con la expansión de la actividad, comenzaron a erigirse sobre ellos casas para alojar a trabajadores. En aquellos años, la base de estos proyectos consistía en una plataforma de ferrocemento y cuyas paredes tenían un grosor de 50 mm.

El crecimiento productivo de los centros de cultivo, y la operación de concesiones más alejadas, llevaron a las salmonicultoras a solicitar la construcción de pontones con una mayor capacidad de almacenamiento y habitabilidad. Las proveedoras tuvieron que cambiar la tecnología y se fueron al hormigón armado. Este sistema, que se utiliza hasta el día de hoy, permite que los muros de su base lleguen hasta los 220 mm, sean mucho más resistentes al trabajo diario que enfrentan estas plataformas flotantes y, por cierto, puedan recibir hasta 600 toneladas de alimento para peces.

Pero esto no es todo. Los proveedores de pontones han incorporado los últimos conocimientos y tecnologías para que estas infraestructuras flotantes puedan responder de la mejor forma a las condiciones oceanográficas a las que son enfrentadas y sean más amigables con el medio ambiente.

Materialidad

En el último tiempo, uno de los principales cambios que se está dando en este sector es que los pontones están comenzando a ser construidos más frecuentemente a base de acero naval. La gerente de Producción de Aquamet, Marcela Silva, asevera que los salmonicultores están solicitando este último material porque en el “país no existe un sistema, como una gabarra, que pueda transportar pontones de grandes dimensiones. No queda otra alternativa que remolcarlos. Entonces, se estima que estas infraestructuras pueden sufrir daños durante el traslado”. Pero esta no es la única razón. “También está el factor de que los daños que puedan recibir los pontones serían más fáciles de solucionar con los acero”, comenta el subgerente de Desarrollo de Sitecna, Raúl Cartes.

Si bien estas dos compañías son reconocidas por la construcción de pontones en hormigón, hoy están adaptando sus instalaciones para darle una mayor cabida a los de acero “ya que estimamos que será una tendencia fuerte en los próximos dos años”, comenta Cartes. Para este tipo de infraestructuras, se requiere trabajar bajo techo.

Una compañía que está arribando al país con pontones en acero naval es Steinsvik, la proveedora de tecnologías para la industria acuícola de capitales noruegos. Durante este año, desde Vietnam arribarán diez unidades para diferentes salmonicultoras y que responden al modelo Nova. “Estos, cuyas capacidades son de 480 y 600 toneladas de alimento para peces, se caracterizan por sus modernos diseños y donde se aplica todo el concepto tecnológico que hemos desarrollado, es decir, salas de control de alimentación, conexión de pontón a pontón y amplias salas de reuniones, entre otros”, detalla el gerente comercial de Steinsvik Chile, Rodrigo Grez.

Expuestos y offshore

La necesidad de buscar nuevos sitios de cultivo está llevando a las salmonicultoras a mirar dos destinos: sitios más expuestos u offshore. En el primer caso, tanto los pontones actuales de hormigón como los de acero pueden responder a los requerimientos de tamaño de ola y corriente.

Eso sí, se destaca que “los pontones de hormigón, por su peso, se mueven menos frente a condiciones extremas”, destaca la gerente de Producción de Aquamet. De cualquier forma, los dos tipos de artefactos navales pueden soportar olas de hasta cuatro metros. “Al final, es cosa de diseño e ingeniería”, comenta el ejecutivo de Sitecna.

Algunas compañías que están pensando fuertemente en ambientes offshore son Sitecna, en Chile; y Steinsvik, Vard y AKVA Group, en el extranjero. En estos casos, los pontones están diseñados para soportar olas superiores a los seis metros de altura.

“Nosotros estamos realizando diferentes diseños y análisis para pontones offshore. Este año tendremos los primeros resultados. Incluso, esto lo llevaremos a canales de prueba y proyectamos que pronto los podremos presentar al mercado”, dice el subgerente de Desarrollo de Sitecna.

En todos los últimos casos, la tendencia es a reducir el personal necesario para la realización de las faenas y alcanzar diseños más estancos. Por ello, la materialidad que domina en estos diseños es el acero naval. Otro aspecto que se está trabajando es en la automatización.

Todo incluido

En general, las elaboradoras de pontones están trabajando principalmente en dos líneas. Por un lado se encuentra la automatización, por otro, la inclusión de sistemas que antes se disponían en otras plataformas flotantes.

“La idea es que los pontones puedan ser controlados a distancia. Por ejemplo, hemos dispuesto de tecnologías que permiten abrir o cerrar escotillas o puertas. También están capacitados para realizar achiques automáticamente y en el caso de ingreso de agua a un estanco. Todo esto gracias a un PLC que se activa automáticamente”, apunta el representante de Sitecna.

En el caso de los pontones de Steinsvik, se destaca que los sistemas de alimentación pueden ser operados a distancia por un operario en otro pontón o base en tierra. Obviamente esto corre cuando se traten de equipos provistos por una misma compañía.

De igual forma, estas compañías están incorporando los sistemas de ensilaje a los mismos pontones. “Esto facilita el manejo de la mortalidad en los centros de cultivo. También estamos considerando instalaciones para que puedan realizar la necropsia”, comenta Marcela Silva, quien recalca que la mayor parte de las infraestructuras que se están construyendo consideran plantas desalinizadoras “de forma de independizarse de la carga de agua”.

Diseño y energías

En términos de diseño exterior no hay punto medio. Algunos solicitan una arquitectura más naval, que se asemejen a un barco, mientras otros buscan algo más parecido a una casa. “Esto último con el objetivo de darle una mayor comodidad a sus habitantes. Lo cierto es que nosotros, en el caso de los pontones de hormigón, estamos construyendo la parte superior en acero en vez de Instapanel”, comenta la ejecutiva de Aquamet.

En el rubro se dice que los pontones de hormigón permiten disponer de mayor espacio en las áreas comunes y/o habitaciones y, por ende, entregar un mayor confort a usuarios que pueden variar de cuatro a 20 personas según las faenas que se estén realizando en el centro de cultivo.

Un tema donde no se ha podido avanzar más expeditamente es en el uso de energías renovables. “Es que los sistemas de alimentación requieren de mucha energía”, reconoce el representante de Sitecna. Lo anterior obliga a los pontones a disponer de hasta tres grupos electrógenos de 220 KvA.

“Hemos analizado incluir sistemas de energía mareotriz, pero el peso y espacio requerido es bastante y no es posible incluirlos todavía”, dice la ejecutiva de Aquamet.

De todas formas, la mayoría de las compañías están disponiendo de sistemas fotovoltaicos para iluminar espacios comunes o habitaciones. Todo lo anterior, con el objetivo de seguir apoyando a la industria del salmón en términos de disminuir sus impactos ambientales, otorgar espacios confortables para los trabajadores y entregar infraestructuras que satisfagan los requerimientos productivos de sus clientes.