Los últimos años, en el país ha surgido una gran preocupación por efectuar una buena gestión de los residuos generados por las diversas industrias, lo que se ha visto fortalecido con la aprobación en 2016 de la Ley 20.920 que establece el Marco para la Gestión de Residuos, la Responsabilidad Extendida del Productor y Fomento al Reciclaje y que tiene por objetivo disminuir la generación de desechos e impulsar su reutilización o valoración.

En la acuicultura, si bien no ha sido tocada directamente por esta ley –que por ahora está concentrada más bien en productos de carácter masivo, como aceite lubricantes, aparatos electrónicos, baterías, pilas, envases, embalajes y neumáticos–, también se ha observado un interés por avanzar en la materia. Es que, además de la necesidad de responder a una tendencia nacional, las empresas están obligadas por el Reglamento Ambiental de la Acuicultura (RAMA) a mantener un adecuado acopio, mantenimiento y disposición final de los residuos, teniendo que evitar su dispersión en cuerpos de agua y playas aledañas. De igual forma, la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) –ahora con oficinas en Puerto Montt (Región de Los Lagos)– está siempre atenta a que se cumpla con la normativa.

Es así como la salmonicultura ha estado trabajando desde hace años en la correcta disposición y, ojalá reciclaje de sus desechos, principalmente, plásticos. En la mitilicultura, por su parte, se están esforzando por encontrar soluciones que permitan reducir los residuos de plumavit. Pero este camino no sería posible sin la presencia de emprendedores –concentrados en mayor medida en la región de Los Lagos– que prestan servicios relacionados con el tema y están buscando cómo cerrar los ciclos de los productos y hacer que los procesos industriales sean más sustentables.

Polietilenos de alta y baja densidad

Uno de los primeros emprendimientos que surgió en términos de manejo de residuos en la acuicultura fue S.O.C. Servicios Integrales, firma que nació hace 16 años en Puerto Montt cuando su dueña, Orieta Yáñez, veía asombrada cómo toneladas de plástico eran botadas al vertedero. “Con recursos limitados, inicié la recolección de polietileno de alta y baja densidad proveniente de la salmonicultura. Al principio, no fue fácil, debido al poco interés de reciclar del entorno, pero, con  mucha constancia, nos hemos posicionado en el mercado como un gestor de residuos con toda la documentación que la normativa ambiental exige”, cuenta la ejecutiva.

Hoy, la compañía continua recolectando artículos como bolsas de alimento para salmónidos, pecheras, liner plásticos y stretch film, entre otros desechos que día a día son retirados de empresas de distintos rubros, ya no solo el acuícola. “Los residuos son trasladados a nuestra bodega para ser enfardados y almacenados transitoriamente. Después, todo el material tiene como destino final ser reciclado por grandes actores del rubro, quienes reutilizan el 100% del material para confeccionar productos nuevos o enviarlo al extranjero”, añade Orieta Yáñez.

Otra empresa que lleva varios años en el sector es Procesadora de Plásticos Puelche (PPP), también con base en Puerto Montt. Esta comenzó a trabajar hace unos diez años, tímidamente, con algunas salmonicultoras que le entregaban sus residuos de HDPE (tuberías de alimentación y de balsas jaulas), los que eran sometidos a un proceso industrial de donde emergían, nuevamente, tuberías para uso acuícola e industrial. “Al principio, nadie sabía nada de esto. Desarrollamos el conocimiento para fabricar nuevos productos a partir del HDPE reciclado, cerrando el círculo ambiental”, cuenta Lucía Alvarado, una de las socias. Con el tiempo, más productoras se sumaron al proyecto, puesto que, además de ayudar a mantener una mejor gestión de los residuos, las tuberías creadas por PPP demostraron ser de buena calidad.

“Nos enfocamos en las tuberías, que fue lo que aprendimos a hacer y salió bien. Algunos compraban productos que les duraban la mitad del ciclo de producción, mientras que las nuestras les duraban el ciclo completo”, dice. Hoy, reciclan y reutilizan también los bidones de triple lavado que se ocupan en las salmonicultoras, además de otros productos provenientes del agro, dando paso a nuevas creaciones también para este sector. “Nuestro norte es seguir siempre innovando en el tema ambiental”, expresa Lucía Alvarado.

Variedad de productos

En el sur también está presente Ecofibras, empresa que tiene 13 años en el rubro del reciclaje a nivel nacional y cuatro años con instalaciones en Puerto Montt. “Nos enfocamos en brindar soluciones integrales para el manejo de residuos en la industria, como plásticos varios, pecheras, botas de PVC, bolsas de alimentos, plásticos de bins, cartón, papel, cabos, tuberías, plumavit, botellones, tetrapak y vidrios, entre otros”, cuenta la jefa de Proyectos Ambientales, Rommy Osorio.

Esta firma, en la actualidad, no maneja un gran volumen de residuos provenientes de la industria acuícola local, pero están trabajando con la Asociación de la Industria del Salmón de Chile A.G. (SalmonChile) con el fin de aumentar el porcentaje de empresas que quieran incrementar el reciclaje de sus residuos y, a su vez, disminuir lo que destinan a los rellenos sanitarios de la región, los cuales, dicen, están colapsados. “Con un buen trabajo, podemos reducir la disposición de basura hasta en un 80%, lo que significaría una gran ventaja para la industria del salmón”, detalla la ejecutiva. ¿Qué se hace con estos residuos? Ecofibras ha desarrollado diversas soluciones según el tipo de material, disponiéndose algunos en el mercado nacional y otros en el extranjero.

Fabricación de pellets

Recientemente, se formó una nueva una empresa en este rubro. Se trata de Greenspot, la que comenzó a operar en mayo de 2017 y se dedica a valorizar residuos plásticos de la industria acuícola, agrícola y alimenticia en general. Según lo explicado por su gerente general, Benjamín González, la firma no retira los residuos desde las pisciculturas o centros de cultivo, sino que compra el material a otras compañías que ya tienen experiencia en aquello.

“Recibimos boyas, flotadores, bins, pallets, estanques y piscinas, entre otros residuos. Por ahora, nuestro foco ha estado en eso, el plástico en rotomoldeo y soplado, aunque en el futuro también podríamos recibir tuberías y HDPE”, sostiene el ejecutivo. Añade que estos materiales se reprocesan en la planta que poseen en Puerto Montt y se transforman en pellets, los que se venden a fabricantes de productos plásticos –como Polychem, Wenco y Austral Plastics– para su reutilización.

El profesional agrega que Greenspot busca ser un aporte real para el sector acuícola, buscando entregar en el futuro un certificado donde se pueda demostrar, con trazabilidad, que el material de tal empresa se recibió de acuerdo a la normativa vigente y que aquello se transformó en pellets que serán reutilizados en la fabricación de nuevos utensilios. “Esto es mucho más sustentable que un certificado de disposición final”, enfatiza.

Mayor conciencia

Las compañías que participan en la industria del retiro de residuos y/o reciclaje coinciden en que, en los últimos años, se ha visto mayor preocupación por parte de las empresas acuícolas por manejar de mejor forma sus derechos. “Antiguamente, por ejemplo, no existía la separación de residuos en los puntos de acopio; todo era mezclado incluso teniendo contenedores nuestros exclusivos para el plástico. Hoy, eso ha evolucionado notoriamente. Logramos que los trabajadores  entiendan el real beneficio de reciclar”, dice Orieta Yáñez.

Lucía Alvarado también opina que en la industria hay más conciencia que en años anteriores. “Es que les ha caído ley pesada en términos de reciclaje. Y ya hemos podido demostrar que se pueden hacer cosas lindas. Sin embargo, aún hay mucho por hacer; hay que mirar lo que hacen en Europa”, expresa la empresaria, esperanzada de que en Chile también se valore y se aprecie con mayor énfasis los productos reciclados. Espera, de igual forma, mayor apoyo de parte del Estado, sobre todo a las empresas pequeñas que comienzan en el negocio y que, a pulso, intentan sacarlas adelante.